Sigo a la Cruz o al Cristo

Hoy cruce cerca de la Plaza de la Involución, perdón me he equivocado: de la “Revolución” no pude mirar porque iba conduciendo un auto, pero los amigos a mi lado un poco con mis ojos vieron los primeros fantasmas papales delante del Martí arrodillado pidiendo clemencia y enternecido en llanto, no pudo ser mas adivino el escultor, ni mas futurista su imaginación, una rodilla doblada y sumisa hasta con elegancia, la otra en la indefinición pendiente de un dictador mas o de un pueblo que se humilla por cobarde, de pronto creo que la palabra me ha dolido tanto como para abrirme el pecho, quiero hablar pero me percato que no me quedan sonidos articulables, delante de la estatua en eterna suplica por alguna redención milagrosa, un grupo de frustrados turistas muerden en sus cámaras o sus mentes un día, de un día, de muchos meses de 53 años negros de un pueblo mendigo de libertad. Voy a los recuerdos y recojo la gran tribuna de los Castros y su séquito en lo alto del podio tiránico enseñando el látigo en sus uniformes verde olivo, perdón he vuelto a equivocarme, enseñando la involución, perdón he vuelto a equivocarme la “revolución”, delante de ellos desfila el pueblo como corderos enjaulados, algunos padres van con sus niños a horcajadas sobre sus hombros, pobres niños, después tuvieron que huir del país para poder ser hombres. Ya doble por Carlos tercero rumbo a la Habana vieja, pero aun sigo pensando en recuerdos, pronósticos y sentencias, sobre todo la última que escribí sobre la visita del papa, ya se cumple el primer edicto, están colocando la tribuna, después vendrán las sillas para los corruptos comunistas y los agentes uniformados o encubiertos dispuestos a desangrar al mismísimo Dios si aparece virtualmente en oposición a los desmanes de la dictadura, ninguno estará para proteger al papa, poco les importa su representación divina sobre esta isla maldita, mi cerebro quiere estallar en esta vorágine de pensamientos, estoy entrando ya por la calle Reina, ahora Reina de las ruinas de una ciudad perdida en el tiempo, el transito es atroz y despiadado, casi cruel diría yo, tengo que cuidar a mis amigos y apartarme de la Plaza con sus turistas al frente, y la próxima visita del papa, pero antes trato de encontrar en todo este trágico drama a las Damas de Blanco y los inconformes con dignidad, no los descubro y me asusto, quizás el Martí se yerga y el papa logre ese milagro, me digo, aunque el milagro que mas deseo yo, es que el papa logre sentir la vida del cubano humilde de adentro y de abajo por solo unos minutos, entonces si el papa habrá visitado Cuba. Joh 21:15 Y cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, [hijo] de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le dice: Sí Señor; tú sabes que te amo. Le dice: Apacienta mis corderos.

Joh 21:16 Le vuelve a decir la segunda vez: Simón, [hijo] de Jonás, ¿me amas? Le responde: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dice: Apacienta mis ovejas.

Joh 21:17 Le dice la tercera vez: Simón, [hijo] de Jonás, ¿me amas? Se entristeció Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le dice: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Le dice Jesús: Apacienta mis ovejas.

 

No entiendan, es mejor que hoy no me entiendan, si entienden sentirán por muchos días el sabor de la hiel y el olor a cadáver en descomposición, vomitaran hasta las entrañas.

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