Cuba y su alcantarilla política

Cuba ha prestado su prostituido territorio para legalizar conversaciones entre las narcoguerrillas y el gobierno colombiano. Las narcoguerrillas colombianas siempre han sido aceptadas y puede que hasta aprovechadas por el sistema como un intermediario para la desestabilización de los EU.

Cualquier forma de dañar al pueblo norteamericano es considerada válida por Fidel Castro y quienes lo secundan. Por eso, siempre quedan dudas de si las más altas instancias del Estado habrían autorizado el narcotráfico por la isla, o conociéndolo se hacían de la vista gorda, tal como lo han hecho con la corrupción tan visible dentro del país.

En la Causa numero 1 de 1989, responsabilizando y juzgando al General y “héroe de la República de Cuba” Arnaldo Ochoa, por el tráfico de drogas; y en la Causa número 2 de ese mismo año, por negligencia en el cargo y otras violaciones al Ministro del Interior y General de División: José Abrantes Fernández y a otros altos oficiales, se podría haber enjuiciado también al General de Ejército y Ministro de las Fuerzas Armadas Raúl Castro Ruz actual presidente de la República de Cuba, y hasta al entonces presidente del gobierno Fidel Castro Ruz, porque no se concibe a términos de control del Estado que personas tan cercanas en los mandos fueran ignoradas en sus actividades. ¿Acaso eso no es negligencia en el servicio? Cuántos más conocían de los hechos y siempre callaron, hasta que, según versiones apreciadas en el juicio, los descubrimientos de la corrupción son informados desde el exterior, por los que el poder acusa de difamar contra Cuba. Pero el poder absoluto y repartido entre dos hermanos, uno presidente y dueño del Consejo de Ministros, y el otro Ministro y dueño de las Fuerzas Armadas, tiene la enorme ventaja de prevaricar con impunidad exclusiva e indignidad privilegiada. El brazo de la justicia se hace muy corto cuando el fiel de la balanza lo ocupa el poder.

Una serie televisiva muy gustada, por cierto, que rueda clandestinamente por la mayor parte de los hogares isleños ( ventaja que ha dado una de las reformas raulistas mediante la legalización de la piratería discográfica) destaca parte de la vida del famoso y ya extinto jefe del cartel de Medellín Pablo Escobar, en la que el gobierno cubano se ve implicado seriamente. ¿Hasta dónde? No lo sabremos hasta que se desarticule la dictadura y salgan, o no, a la luz los archivos secretos de la dinastía.

Molesta mucho hoy a la integridad y la honra de cientos de cubanos que se utilice la isla como centro de negocio en el conflicto, donde las bandas armadas de secuestradores y narcotraficantes, tan depravados como los comunistas, pretenden legalizar un inmerecido espacio político. Es vergonzoso, vulgar y depravado que este simulacro de justicia y paz se realice precisamente en la isla donde miles de cubanos buscamos pacíficamente un espacio político. ¿Es que acaso tenemos que vincularnos a la droga, convertirnos en secuestradores y ejercer la violencia para tener la posibilidad de ser reconocidos como las narcoguerrillas?

Muchas son las lagunas acumuladas por las dudas del proceder del gobierno cubano.

Preguntas demasiado peligrosas se desprenden para quien tiene la osadía de hacerlas y para los involucrados que se aventuren a responderlas.

¿Ha estado Cuba todo el tiempo involucrada, y además del apoyo ideológico sirvió de suministro material y logístico? ¿Habrá suministrado armas directa o indirectamente?

En los más de 50 años de existencia de revolución no he apreciado un solo acto de verdadero altruismo e internacionalismo. Lo mismo para con el pueblo de adentro que para el exterior, cada gesto ha estado mezclado con turbios intereses económicos y políticos. ¿Será éste el primero? ¿Le interesa al gobierno castrista en verdad el fin de los secuestros, los mutilados y muertos colombianos producto del conflicto; o por encima de toda razón de justicia el interés radica en el espacio político para hacer penetrar legalmente la ideología del castrismo muy diferente a la de la izquierda latinoamericana?

¿Hasta dónde los ideólogos cubanos que han destruido la Isla monitorean los diálogos, orientan a los rebeldes y velan por los intereses de los delincuentes?

¿Estará Cuba implicada en el lavado de dinero de las narcoguerrillas y eso le hace prestarse de alcahueta?

¿Cuánto dinero, propiedad del pueblo colombiano, obtendrá la debilitada tesorería cubana por el gesto de prestar un espacio para el aquelarre?

En más de cinco décadas Cuba ha servido para cubrir huecos, remendar ripios de gobiernos, limpiar anos de opresores, recoger sobras y contaminarse con el apestoso vómito de cualquier Estado dictatorial. Somos un pueblo mudo al derecho, sordo a la justicia e invalidado por el terror al deber para con la patria. Vayan a otro lugar a hacer nidos las ratas.

 

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Una respuesta a Cuba y su alcantarilla política

  1. Castrismo, narcotráfico, es lo mismo.

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