Derecho como venganza

Unas horas más y comenzara la expulsión condicionada, la Cuba fragmentada seguirá fragmentándose. ¿Es que acaso estamos sentenciados a la desintegración como pueblo, patria y nación, o habrá algo más tétrico, perverso y ruin detrás de las esferas del poder  que aun no hemos descubierto? Han convertido un  derecho en pérfida venganza por el odio retenido ante la impotencia concebida por la razón de la justicia.

Muchos tienen las maletas preparadas creyendo que dejaran atrás sus miserias y alcanzaran libertad. Otros desconfiados han calculado el escape para más adelante temiendo una trampa dictatorial encerrada en el último paso al tomar el avión. No obstante el poder ha ganado una nueva partida alimentando una esperanza, que  debilitará la reacción adversa al gobierno y presentara internacionalmente una imagen altruista confundiendo al mundo, buscando la apertura de espacios económicos y  políticos  cerrados al gobierno por  la violación de derechos al pueblo. Todo para conservar el poder, la estrategia malévola está bien cronometrada, calculada con el frio  maquiavelismo castrista mas profundo y modernizado que el original de Maquiavelo.  El éxodo convertido en expulsión maliciosa, rencorosa,  un arma de destrucción masiva de  familia, de los pedazos de alma que le queda al cubano, de la nación, de la patria, de la Cuba. No basta con devolverla a la vida devastada, asfixiada por miles de necesidades e invadida por la corrupción, confundida en conciencia e ideología, endeudada y mendiga, tonta e incrédula; nos la van a entregar, o más bien, se la arrebatamos tan dispersa y escariada como para estar decenas de años intentando rehacerla. Las expulsiones nunca han sido un acto de bondad del gobierno, mucho menos su esencia ha sido basada en el amor, por el contrario, ha sido un acto misantrópico cimentado en el odio, producto de las bajas pasiones llevadas a extremos políticos.

La más grande y pérfida expulsión ocurrió en el año 80, todo con la intención de crear una crisis entre el exilio cubano y el gobierno de EU y presentarla a la humanidad como fruto de un presunto barbarismo agresivo del imperio contra la pequeña isla. Miles de los hijos de Cuba fueron lanzados en un riesgoso viaje aguardándoles un impredecible destino. Poco o nada le importó al gobierno dictatorial si perecían en el trayecto, o les ocurría más tarde, privados de medios de subsistencia debido al desempleo. La asimilación de un éxodo tan gigante y desorganizado para cualquier sistema social que lo reciba es desestabilizadora y ese ha sido  precisamente el objetivo de Fidel Castro y la elite del  partido comunista. Intentar desestabilizar por cualquier medio, y sin importar el costo, a la nación  Norteamericana. Mantener el conflicto para impedir la normalización de las relaciones, porque en ellas está implícita la propia extinción del sistema.

Me decía un oficial de la MGR que había participado en las lanchas coheteras que intervenían como custodia: “Agustín, los barcos salían sobrecargados con la línea de flotación debajo del agua, como marinos sabíamos que estaban en peligro de zozobrar pero teníamos órdenes de no socorrer”.

¿Qué se podía esperar de la dictadura, cuando habían ido por las prisiones obligando a muchos reclusos a la expulsión bajo la amenaza de que si no aceptaban la salida del país le aumentarían las causas o le someterían a condiciones más crueles? Fue una venganza del gobierno ante el empuje del pueblo estrangulado, asfixiado por la violación de sus derechos.

Ahora la aparente nueva ley de emigración no deja de tener la misma esencia. La forma vengativa ha tenido una ligera  variación, se enmascara en el contexto del restablecimiento del artículo 13 de la DDHH, pero sigue condicionado a comportamientos sociales y políticos además de calificar las posiciones sociales y políticas como deudas de gratitud al Estado, las cuales todos los individuos están obligados a saldar antes de cualquier gestión de salida. Es una demostración más de la falsa gratuidad en la educación y la  formación de profesionales. Todo está bien mientras mantengas el estado de servidumbre incondicional al régimen, una especie de esclavitud moderna. Algunos jóvenes tienen la intención de abandonar estudios universitarios, otros de renunciar o aplazar sus talentos hasta alcanzar una visa. Nunca la dictadura ha sabido emplear con decencia y respeto la gran fuerza creadora de la nación cubana.

Antes de la trampa de permitir el ejercicio del derecho internacional el poder debió restituir los demás  derechos que corresponden al ámbito nacional, restablecer las  relaciones con los Estados Unidos, y con la UE para evitar la necesidad del escape, pero sin dudas el objetivo del poder no es librar de conflictos sino engendrarlos o activarlos con la baja intención de intentar demostrar que nunca estuvieron errados.

En todo este ultraje a la condición humana y cubana muy poco es el beneficio recibido por el pueblo y la nación para su progreso, solo el Estado ingresara en sus vacías  arcas millones de dólares una fuerte inyección a la debilitada economía que servirá para cubrir las negligencias, las irresponsabilidades, los desfalcos producto de la corrupción e incrementar los organismos que se ocupan de la represión, además de seguir incrementando el capital que muchos jerarcas del gobierno acumulan en el extranjero. Nada, que la nueva ley de emigración será un entrenamiento más del “senado” cubano divirtiéndose con el pueblo también cubano que se muerde en las arenas del Coliseo revolucionario.

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