Merienda o murienda

Lo vi levantarse la noche aun no había finalizado, cientos de estrellas embellecían el paraíso celestial, abrió la pila y entre las manos llevo agua sobre el rostro, tomo un vaso y echó un liquido oscuro con apenas dulzor, le introdujo un pan de cien años atrás y comió ávidamente como si fuese el desayuno del presidente, colgó la maleta de libros a la espalda y tambaleándose como un sonámbulo atravesó el infortunio y llego a la escuela, no ingirió nada mas hasta que el sol dividió en dos partes iguales la tierra, entonces le dieron el pequeño pan con una ruedita de embutido de desperdicios mas  el vasito de yogur de soya y así siguió su faena hasta las 5 de la tarde. El hambre, primero le castigó el estomago luego la mano con que escribía mas tarde la maestra le pareció un pastel y al final, ya desfallecido, el mundo se le hizo indiferente, se durmió sobre la mesa soñando con golosinas; la debilidad había invadido su cerebro ,volvió  a echarse la mochila a la espalda y lo vi regresar, ya no se tambaleaba, caía y se volvía a levantar, las estrellas no habían vuelto a salir, lloraban. La noche aguardaba para hacerlo soñar con la felicidad prometida por el poder. Es la revolución, me dije. Los privaron del desayuno, de la merienda, del almuerzo y a muchos, de la comida. Como aspecto esencial de la vida, como no esencial, le negociaron el pastel, los refrescos, las golosinas, y los regalos de cumpleaños por una pañoleta roja, una ideología de odio dirigida a los  EE.UU y un sentido falso de DIOS. Estos son los hombres del futuro para el país. Entonces escribí así, al maestro, al director, a las almas, al presidente, a la historia. El maestro me dijo no poder hacer nada, el director aseguraba científicamente lo suficiente de esa alimentación para que crecieran fuertes y saludables y lo benevolente, bondadoso y altruista que es el estado en facilitarla, pensé entonces que el niño, el adolecente, el joven, el adulto y el viejo, solo necesitaban para estar fuertes y saludables, un pan de cien años con algo de agua y azúcar para humedecerlo, en el almuerzo otro pancito con la ruedita de embutido de tercera y un vaso de yogur de soya, los demás productos, naturales o fabricados por el hombre para la alimentación, eran pura vanidad y las dietas, junto a los dietistas, eran estafadores y mentirosos. La revolución lo había descubierto. Con la merienda escolar se ha demostrado lo innecesario de las cadenas de alimentación, el propio alimento de los presidentes, los militares, los deportistas y en general la humanidad era un lujo innecesario; dilapidaban, malgastaban y desperdiciaban la producción del pueblo, la alimentación y DIOS se han equivocado. Recomiendo a la OSM y a la ONU que se dediquen a hacer panaderías y fábricas de embutido y yogur de soya, eso basta para resolver los problemas de la alimentación en el mundo, según el director de la secundaria básica del barrio de Calabazar y el estado cubano. Todos lo pueden creer, el maestro, el director, el sistema educacional completo y hasta el propio niño pero yo y mi perro no lo creemos.

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