¿Dónde están las proezas?


“Cruel es la ira e impetuoso el furor; más ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?” Prov. 27-4

“Pero todos cayeron en la trampa de odiar a alguien por lo que era o por lo que tenía”

Ninguno creyó en el odio de los cobardes, porque se reflejaba a sí mismo.

Las palabras anteriores van dirigidas principalmente a los que no conocen a Cristo, pero que tampoco quieren conocerlo. Moralmente no creo que tengan el suficiente valor para interiorizarse pero no encuentro nada mejor para encabezar este escrito sobre conductas abominables y aborrecibles del hombre sobre la tierra, basado para su ejecución en la mentira, el engaño y la traición, aprovechando el gesto de bondad sobre él. Sólo así se puede controlar el asco de la misma mano que se aborrece al escribir. No existe mejor panacea que evaluar el amor cristiano y creo que si no fuese el sentido de culpa llevado hasta ahora, deprimiendo la existencia espiritual no valía la pena gastar ni la primera palabra.

Fue detenido y maltratado por el agente de tránsito de la moto y después conducido a la estación de policía del municipio Playa: más tarde fue liberado. Así declaraba Carlos Serpa Maseira a Radio Martí. Sus palabras se hicieron golpes de mandarria sobre los tímpanos y clavos ardientes penetrando en la conciencia. Por esas raras coincidencias de la vida, conocí muy de cerca al agente que lo había detenido y debido a ello, conocía que su conducta moral distaba mucho de tener el honor necesario para detener y maltratar a un defensor de los derechos humanos como consideraba yo entonces a Carlos Serpa. (La conducta del agente en cuestión no se aleja de la otros pero yo no la considero propia de la integridad concebida a quien tiene las obligación de cuidar y ejercer el orden público). Para sostener esta afirmación tenía argumentos suficientes, desde entonces una culpa mortificante mordía, desgarraba, ofendía el honor y el pudor, desacreditaba el decoro, humillaba el amor propio. Un gran dilema: hacer lo correcto sin hacer daño, sin utilizar la mentira ni el engaño ni la traición.

En aquel momento era difícil hacer algo, arriesgaría otra gestión más importante, para la cual había dedicado muchos años. Sólo escribí y seguí cargando con la culpa. Poco después tuve una oportunidad y en tres ocasiones salí a buscar a Carlos Serpa para confesarle mi culpa por haber callado y para pedirle perdón. Nunca lo logré, prácticamente había desaparecido del escenario de los procesos sociales, hasta el pasado 27 de febrero donde encuentro un SMS de Yoani Sánchez divulgado entre muchas personas donde se decía: “Carlos Serpa, Roma paga a los traidores, pero los desprecia.”

El sobresalto que aquello me provocó me decidió a aclararlo todo.

Sin cuestionar si Carlos Serpa era o no un traidor, si estaba consciente o no de haber hecho lo correcto o haberse envilecido en la infamia del oportunismo; sin cuestionar tampoco si su actitud contenía el gesto racional donde evoluciona la filantropía en busca de la comprensión y la paz de los cubanos, los hermanos y los pueblos siempre tendiendo a la justicia y al respeto del derecho, pero teniendo el criterio propio de la transparencia. Los que se valen del engaño, la mentira, la hipocresía, la traición para alcanzar un fin, aunque el fin sea aparentemente grandioso, de hecho con burdos, alevosos y perversos métodos de conquistarlos lo convierten en una de las cosas más viles repugnantes y aborrecibles obras de los hombres sobre la tierra.

Quien se conduce como las ratas, mostrando las habilidades de estas, circula por las cloacas oculta en la inmundicia para vivir de ellas, no es más que eso: una rata más, aunque tenga rostro humano. Una vez más le doy gracias a Dios por no dejar que me contaminara y darme el fruto de la paciencia, sin haber caído en la trampa de lo incorrecto, debido a la pasión por la justicia y el desprecio al hombre que la niega.

Ahora veo sus intervenciones a través de los noticieros donde lamentablemente, una vez más, el poder utiliza la perversidad como método y en una equivocación fatal, crea la discordia entre el pueblo, y vuelve a confundir para enfrentarlos. Sucia y baja estrategia de los dictadores que será más difícil esta vez porque un discípulo de Cristo, negro y cubano se ha subido a la cruz. Muchos van creyendo en él, no para la redención de la humanidad, porque esa le corresponde al Dios hecho carne, pero sí para la redención de los cubanos y de Cuba como nación, pueblo y patria.

Qué valor puede tener el testimonio de alguien cuyo trabajo ha estado basado en el engaño, la mentira y la traición. Más que el valor inculcado por esas mismas acciones para demostrar algo superior o diferente a esa materia con la que lo ha construido, se puede convertir una casa de madera en un palacio de cristal, la mentira puede transformarse en verdad y la traición deja de serlo.

Comparar este tipo de títere político con los cinco espías presos en los Estados Unidos es ofensivo y humillante. Personalmente considero errada la causa que defienden los cinco espías, pero reconozco que son valientes, saben que siempre estuvieron en riesgo y no deja de ser heroico, como tampoco dejan de ser espías, lo que no son es héroes del pueblo, sino del poder, pero merecen aunque sea un poco de respeto.

¿A qué se arriesgan estos que penetran organizaciones pacíficas donde están desechadas como métodos de lucha la violencia y las armas? ¿Qué represalia pueden recibir que no sea el desprecio de unos, la indiferencia de otros y por los más la lástima y la compasión? ¿Qué pueden descubrir dentro de la luz quienes habitan en la oscuridad, más que la propia luz? Los espías, equivocados o no con respecto al bien y al mal, confundidos o no con la definición del lado de la justicia, perdido o no el concepto del derecho y su ejercicio, habían invadido el territorio enemigo y trabajaban desde allí, pero cuál es la heroicidad, cuál es la hazaña, qué grandeza posee el hecho de ampararse debajo de las faldas de las Damas de Blanco para intentar descubrir intimidades o en otras organizaciones cuya única arma estratégica es el valor de poner el cuerpo ante las golpizas, cuyos únicos escudos de defensa se materializan en los derechos que internacionalmente se reconoce que tiene todo hombre sobre la tierra, derechos ejercidos sobre la palabra verbal o escrita, sin la más mínima ofensa a la integridad y la condición humana. Cuál puede ser la grandeza del hombre que amparado en la bondad humana, con extrema humildad ejercida sobre él, la convierte en burla, desprecio e ingratitud desvergonzada. Qué pueden descubrir de odio en otros que aman, que no sea su propio odio que los incapacita para la razón. Qué pueden descubrir del ejercicio de la violencia entre los que viven por y para la paz, más que su propia violencia como reflejo de su cobardía. Qué pueden descubrir de terrorismo más que su propia naturaleza terrorífica y enferma y ejercerlo para crear el odio, ante la incapacidad de crear y creer en el amor.

Quisiera preguntar a estos dos héroes de la vergüenza, después de haber sufrido en carne propia los vejámenes y abusos, la represión, la exclusión y todas esas manifestaciones indecentes de la degradación humana a que son sometidos los disidente, que en ocasiones ponen en peligro sus vidas, si aun están convencidos de que se trata de “mercenarios” como les llaman los esbirros del poder o si son simplemente cubanos, patriotas que luchan por sus derechos, los tuyos, los míos y los de nuestros hijos. Acaso estarán convencidos de que semejante sacrificio puede ser cubierto con un precio en metálico. Acaso descubrieron armas, explosivos, planes para dinamitar y hacer volar instituciones, encontraron acaso laboratorios ocultos para fabricar virus y provocar epidemias. ¿Estarán realmente convencidos de haber actuado del lado correcto después de haber padecido los mismos peligros de un disidente?

¿Qué hubiera sido de sus vidas a pesar de saber que las necesidades de sus familias estaban satisfechas de una forma encubierta, si no hubiesen recibido ayuda, acaso habrían podido sostenerse luego de haber sido convertidos en parias, perseguidos como vulgares criminales. Qué acto de terrorismo habían cometido para tal discriminación aparte de mentir. Obtuvieron por casualidad la categoría de millonarios o solo la prioridad de entrar a las instalaciones de la SINA y como máximo recibir un pago decente por su trabajo como periodista, como un trabajador libre de la comunicación en lugar de las migajas que obligan al trabajador normal en Cuba a caer tantas veces en la corrupción.

¿Cuántos derechos de los demás violaron durante su falsa vida como disidentes y cuantos otros derechos les fueron violados a ustedes? Les dejo estas preguntas para sus pesadillas y las de otros que están en el mismo caso.

En lo personal le agradezco a Dios por los frutos del espíritu. Tuve paciencia para resistir el cargo de conciencia aquí descrito. Ahora tengo gozo por haber tenido paciencia y este gozo me trae paz al espíritu y creo que el amor y no la vanidad fue lo que me condujo a buscar a Carlos Serpa Maceira, como ha sido el amor quien me ha llevado a esta necesidad de comunicarme

 

 

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2 respuestas a ¿Dónde están las proezas?

  1. Lili dijo:

    Hola:

    No estoy de acuerdo de la manera gue inicias este post:

    “Las palabras anteriores van dirigidas principalmente a los que no conocen a Cristo, pero que tampoco quieren conocerlo. Moralmente no creo que tengan el suficiente valor para interiorizarse pero no encuentro nada mejor para encabezar este escrito sobre conductas abominables y aborrecibles del hombre sobre la tierra, basado para su ejecución en la mentira, el engaño y la traición, aprovechando el gesto de bondad sobre él. Sólo así se puede controlar el asco de la misma mano que se aborrece al escribir.”

    Tal parece gue guienes no somos cristianos o no nos interesa conocer a Cristo carecemos de principios, valores u otras cosas. Hay muchas maneras de relacionarse con Dios, muchos dioses y muchos modos de desarrollar la espiritualidad. En esos primeros renglones, guizas sin guerer, nos has metido a todos en un mismo saco.

  2. Lili dijo:

    Por otra parte, muchas aberraciones han sido cometidas en nombre de Cristo y los escándalos de pedofilia en gue se han visto envueltos miembros de la jerarquía eclesiástica de diferentes iglesias europeas en los ultimos años demuestran gue “conocer a Cristo” no es garantía siguiera de decencia.

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