Ridiculeces bien cobradas

Ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracias a los oyentes.

Efesios 4(29)

Es el tercer capítulo de la serie “Mentiras bien pagadas”. Comienza con uno de esos cientos de desfiles, obligados la mayor parte de las ocasiones, donde participa el pueblo de Cuba. Desfiles, cuyo costo ha sido cuantioso, en el afán de demostrar un apoyo incondicional a la “revolución” que en la realidad no existe. Emotivas palabras del presidente Fidel Castro acompañan a las imágenes, para dar un sentido de patriotismo al reportaje. “Las ideas pueden más que las armas”. Siempre tratando de justificar los desajustes sociales, la degradación humana, la miseria material y espiritual como ocasionados directamente por los Estados Unidos y no a causa de la desastrosa, mediocre y antidialéctica política del presidente, el partido y el estado, una trinidad objetivada en mantener el poder por encima de cualquier razón de justicia. Solo que esta vez el propio contenido del material propone a una verdad que se deduce sin mucho esfuerzo o capacidad intelectual. Las imágenes primero de una Habana reconstruida con recursos donados – esa parte de La Habana que parece tener un gran cartel diciendo: “solo para turistas”, zona exclusiva, sodómica – y después la otra imagen, que encierra la mayor parte de la ciudad. La paradoja radica en que las dos imágenes son reales, entonces la mentira queda descartada.

A continuación, el rosado rostro del periodista norteamericano Jean Guy Allard, acusando de injerencia de los Estados Unidos a un país independiente, pero de pueblo esclavo. Le preguntaría a Jean Guy, cómo se podría lograr la publicidad de un periodista cubano discrepante del sistema, o que lo culpe de alguna desestabilización social y no sea excluido, discriminado, reprendido, encarcelado, asesinado o desterrado. ¿Qué es para él injerencia? ¿Se ha ubicado bien usted señor Jean Guy al asegurar que los Estados Unidos pretenden destruir la sociedad cubana o a la dictadura en el poder, que es algo muy diferente? Le hago una invitación personal, Jean Guy, en base a que adquiera conocimientos para diferenciar dictadura – estado de sociedad. Recomendación, no es necesario que traiga dinero, viviremos los dos con los recursos enviados por la USAID y el IRIS, no obstante traiga un ataúd para el regreso.

Fran Carlos, el agente Robin para el DSE, reclutado según él por organizaciones desestabilizadoras, para hacer trabajos, (corroborado por sus propias palabras) servir de puente cultural entre jóvenes cuyo talento, capacidad y desenvolvimiento social estaba censurado por tener tendencias liberales o discrepantes y conducirlos al contacto con decenas de libros donde (y tengo que ratificar de nuevo al agente, que confirma) había información valiosa publicada y facilitar un centro de acceso a Internet, lo cual no conocían los artistas cubanos. Estas negaciones, censuras y prohibiciones de la información es una de las funciones principales priorizadas por el presidente y el estado, otra gran verdad reluciente y desenmascarada, potente agresión terrorista es a la posibilidad de obtener literatura valiosa y acceso a Inernet.

Las imágenes continúan, el desenmascaramiento de la USAID, una cantidad de radios de onda corta, equipos comerciales destinados a la comunicación, posibilidades de recibir información, propuestas de cambios democráticos no violentos en base a una transición evolutiva y razonable, todo ello una agresión terrorista hacia Cuba, pasando de lo ridículo a la payasada, de lo antidialéctico a lo absurdo.

Luego la intervención de la oficial del Ministerio, Mariana, pretende argumentar la guerra de la CIA con el incremento de la libre información desde y hacia Cuba, la formación de redes de información inalámbricas dirigidas por cubanos en las que casi despectivamente ha dicho negros como una raza inferior, un enemigo más de la revolución por el simple color de la piel. La capacitación de cursos de informática y periodismo, otorgando becas de las que el propio agente fue beneficiado. Todos estos trabajos son contra Cuba, porque el ejercicio del libre derecho a la información, la comunicación, la expresión y desenvolvimiento del hombre como ser social, hacia sus capacidades intelectuales, culturales y espirituales lógicas y lúcidas en base a elevar y profundizar valores humanos se ha convertido en un acto terrorífico de agresión a Cuba. Ni al agente Robin – y esto corroborado y argumentado por sus palabras – ni a los demás participantes de los grupos contrarrevolucionarios, mercenarios o terroristas, como los pretende calificar el estado ante el mundo, se le pretendía enseñar a manipular bombas o construir explosivos, a desarmar y armar AKs, o fabricar armas biológicas o de destrucción masiva, o descifrar o descubrir secretos o códigos militares, a atentar contra la economía del país como lo han hecho, por negligencia, fanatismo político, irresponsabilidad o corrupción los dirigentes del país, pertenecientes al Partido Comunista, o la Juventud. No se le enseñó tampoco a la rebeldía violenta, a manifestar sus discrepancias en la exteriorización de la degradación humana mediante aborrecibles y abominables actos de repudio, engendro de la revolución al amparo de la más alta dirección del estado. La pretensión para todos, sin excepción, era aprender y dominar la técnica de la informática para la comunicación sin censura con el mundo; desarrollar libremente sus talentos, ampliar el conocimiento en cuanto al ejercicio real y profundo del derecho manipulado hasta ahora por el estado a tal desconcierto social, que un simple documento donde esté plasmada la carta magna de los derechos humanos, con sus treinta artículos es un delito y el terror es tal que muchos individuos a quienes intento entregársela cuando la ven la rechazan de sus manos como si una llama le quemara y huyen del lugar donde estoy. Cuál fue la propuesta más certera hecha por el agente Robin, el incremento de las relaciones en base a los derechos y las libertades negadas por el gobierno cubano, pero existe algo más allá de todo este circo, algo que siempre ha sido cíclico a través de todo el tiempo para la normalización de las relaciones Estados Unidos – Cuba. El estado conoce que las relaciones abiertas serían la extinción del poder dictatorial, la existencia parásita del estado con los recursos del pueblo estaría en peligro, el ficticio enemigo para enardecer el patriotismo, alterar los ánimos y la rebeldía nacional con el mito de la agresión quedaría en el pasado, la justificación de las restricciones y la miseria quedarían al descubierto dentro del propio sistema que las ha engendrado. Eso sería el sepulcro de la dictadura. En estos momentos que los pueblos se sacuden de los yugos de las dictaduras y el pueblo de cuba se percata que los discrepantes, opositores o disidentes no son enemigos, que en la comunicación está el escudo de la defensa contra la barbarie, no de un sistema sino del poder, son imprescindibles imágenes virtuales de enemigos creados, como Dagoberto Valdés, Omaida Padrón y otros cuya impecable conducta demuestra ser un enemigo sí, de la corrupción, del mal gobierno, de la mentira, de la falsa moral, de la ausencia de libertad, derecho y justicia, de la dictadura del poder, para el poder y por el poder.

Le pregunté a un perro callejero por el honor y el valor, de los balbuces de la Sierra, me indicó con el hocico una pared determinada, alzó la pata y orinó, indiferente dio la espalda y siguió su marcha de vagabundo.

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