Gratuidad al precio de la condición humana

 

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed mas bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Mateo 40:28

 

El estado cubano se jacta ante la humanidad de entregar al pueblo la educación y la asistencia médica gratuita, será cierto o será la más cara del mundo. Si bien es cierto que al asistir a un hospital recibir un degradante servicio médico no se abona directamente un pago en efectivo, también es cierto que lo hemos pagado durante 52 años con sacrificio extremo. Después de 1959 cientos de cubanos fueron a parar a las cárceles, al destierro o la muerte, fue el primer pago, más tarde seguimos pagando con un cementerio al norte de Cuba, donde cientos de cadáveres insepultos fueron a parar al fondo del océano o a la boca de los tiburones. Miles de madres lloran el recuerdo de separaciones indefinidas, no solo al exilio-destierro, sino a sus familiares muertos en las fanáticas campañas del “internacionalismo”, que aún hoy prevalece, de la forma más miserable y degradante existente sobre la tierra, porque se ha convertido en la forma clásica de ejercer derechos sin reclamarlos, sometido a la traición de la dignidad, convirtiendo el altruismo en la abominación de la bondad y la aberración del honor. El pueblo cubano ha recibido durante estos 52 años la décima parte del salario correspondiente para satisfacer sus necesidades, casi obligado a la degradación moral para sustentarse, dando lugar al surgimiento de una generación perversa, desideologizada, insensible a la convicción humana del respeto a la justicia, la conciencia social está programada al politicarismo de la mentira, la hipocresía, el latrocinio y la concupiscencia ausente de pudor, colmada de miseria espiritual, el decoro lo utilizan como papel higiénico y con la honra trapean el piso de las calles enlodadas de la corrupción. Desde los primeros años de la infancia a nuestros hijos se les ha privado de la elección educativa, obligándolos a una educación adoctrinada a la política comunista de la agresión e imposición y el servilismo al régimen, concibiendo el odio como ley entre los seres humanos que hay que conservar para conservarnos nosotros mismos. Nuestros hijos, después de cinco años no son nuestros, sino del estado, aunque aparentemente obedezcan y respeten la convivencia familiar, lo que contradiga la doctrina impuesta en el centro educativo, priva la patria potestad con la protección de las leyes del estado, de esta “educación” o conocimiento, para ser más coherente en la palabra, porque en la educación se conciben otros conceptos de ética y moral, cuya carencia es evidente, proviene de la cultura, el deporte, el arte, cuyo servilismo al estado tiene que ser realidad o no prevalece. Se acusa a los Estados Unidos del robo de cerebros, cuando solo recogen lo que otros estados, principalmente los de tendencia socialista o comunista han despreciado. Nuestros campos se han sembrado de despreocupación, irresponsabilidad, maltrato y como resultado, miseria. A pesar de ser una isla y haber poseído una flota pesquera, es casi imposible para el cubano humilde ingerir pescado. Hoy se pretende justificar toda esta decadencia con cifras de gratuidades concernientes a la asistencia médica y la educación. O por lo menos eso quiere dejar ver el Granma.

Si fuéramos a valorar en cifras las vidas sacrificadas en el sufrimiento de un pueblo esclavizado, sostenido con las sobras del poder, los millones de propiedades y salarios de los cuales se ha apropiado por la fuerza el estado para disfrute de sus egocentrismos, los tantos millones de gratuidades ofrecidas al exterior, acrecentando nuestras necesidades y eternizando nuestras miserias, el valor de los derechos violados, las injusticias y la explotación, ¿A qué costo se montaría el precio pagado por el pueblo al estado, que por esencia nunca ha creado nada, porque el estado no produce, se sostiene de lo producido? Pero hay una injusticia mayor, el pago general, enfermo o no enfermo. Si hoy pretenden proponer el pago del servicio médico, no sería negativa la existencia de la medicina privada, pero antes sería obligación la remuneración al obrero de lo correcto, algo que el sistema no podrá, porque es improductivo, ineficiente e inoperante. Por eso es necesaria su extirpación. Curar es hermoso, pero utilizar el alivio como grillete oculto detrás del servilismo, es humillar, denigrar la raza humana al precio más alto de la salud.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s