La sinceridad de Carter y la maldad del castrismo

 

No es la primera vez, ni será la última, que los Estados Unidos intentan un acercamiento a Cuba. No es la primera vez, ni será la última, que este intento es manipulado para, al final, ser frustrado, con la prebenda del derecho a la libertad y la independencia. Pero, para los Estados Unidos, no creo que este tipo de maniobra sea desconocida, o que caigan en esta trampa ingenuamente. Lo real en este caso es que, una vez más, los Castro se han burlado del pueblo. Mientras el ex-presidente Carter actúa de una forma aparentemente sincera y transparente, los dos grandes dictadores hacen uso del cinismo que los caracteriza, sin alterar su plan de mantener el poder por encima de cualquier razón de justicia, relegando los derechos y las libertades inalienables del pueblo a segundos y terceros planos. Todo ha encajado perfectamente a los intereses del estado. Hoy mismo, día 30 de Marzo apenas horas después de la despedida, todos los medios de difusión e información del estado, destacan enfáticamente el desacuerdo de Carter con el encarcelamiento de los cinco espías y el mantenimiento del embargo además de la buena voluntad del presidente Raúl Castro para sostener conversaciones “abiertas y sinceras” con los Estados Unidos, pero sin imposición de condiciones, silencio total sobre la conversación con la oposición. Una vez más al castrismo y a la dictadura se le da la oportunidad de exculparse, una vez más se ha burlado al pueblo, los desposeídos y los humildes. La igualdad de condiciones del presidente Raúl enfocada hacia un fraude de patriotismo, de libertad e independencia, para confundir al pueblo, está plasmada en el sostenimiento del régimen, con la ausencia de democracia, la permanencia de la violación de los derechos inalienables correspondientes a la condición humana y la negación de las libertades individuales, eso quiere decir que aunque suelten a los espías y erradiquen el embargo, el único partido seguirá gobernando, la oposición no será reconocida sino como mercenaria al servicio de una potencia extranjera, la represión la exclusión, el presidio político y el destierro permanecerán intactos. Prueba de ello es que Cuba no ha firmado el pacto internacional de derechos civiles y políticos o sea, las condiciones no son impuestas por los Estados Unidos, sino por Cuba, pues de parte de los Estados Unidos, cual es el pedido para el restablecimiento de las relaciones sino las prácticas democráticas en base a la carta magna de declaración de los derechos humanos, el proceso para el establecimiento de un régimen de derecho y justicia, argumentado en parámetros y conceptos internacionales de la libertad y patentizados en la declaración número 53/144 donde se estipula la necesidad de proporcionar apoyo y protección a los defensores de los derechos humanos en el contexto de su labor, contempla el acceso al financiamiento de sus organizaciones y a la reunión y el intercambio de información sobre las normas de los derechos humanos y su co-conculcación con deberes concretos de los estados con respecto a la defensa de los derechos humanos además de explicar su relación con el derecho nacional.

¿Acaso esto atenta contra la soberanía y la independencia de la nación? Si se considera así, esto solo demuestra que Cuba es un feudo.

Sería especialmente bueno para los familiares y los espías (a pesar de que ninguno se atrevió a manifestarse por la liberación de las víctimas de la primavera negra, encarcelados por convertirse sus derechos en delitos) ser liberados, que Allan Gross pueda también regresar al seno de su familia, que ambos países, Cuba y Estados Unidos, abran sus puertas sin muros ni fronteras, que los derechos dejen de ser delitos reprendidos por las fuerzas del poder, que dejen de existir los actos de repudio donde se golpea los indefensos y pacifistas ciudadanos, que dejen de acusar a los patriotas, luchadores a todo riesgo por el bien para su pueblo, de mercenarios. Esto le agradaría a Carter al estado norteamericano, a todos los cubanos, pero ¿le agradaría a los presidentes de Cuba y al poder?¿Lo permitirían?¿Serían capaces de aceptar y razonar en base a la convivencia de Dagoberto Valdés y la despenalización de la discrepancia con Rinaldo Escobar?

El hombre, pueblo o estado que utiliza la fuerza del poder para entenderse con otro hombre, pueblo o estado, manifiesta solo su esencia de cobarde y practica la traición a la raza humana, masacra al hombre, lo odia, no lo ama. En esa acción se oculta su alma de miserable.

Nota del autor:

El partido y los presidentes continúan su política de tergiversación y demagogia en la información. Así lograrán un congreso más cínico, para afianzar el poder que se les escapa de las manos.

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