Derechos y tristezas

El amanecer se trago al noche en un beso veraniego de añoranzas y nostalgias, una esperanza se apega al futuro mientras las ultimas estrellas dejaron un adiós en el viento para quizás un después, las dos pequeñas enfundadas en sus uniformes escolares esperan casi en la puerta borrando con una sonrisa por unos minutos toda una secuencia de pensamientos sociales que ni lograría ni quiero sacar de mi, es su primer año escolar, la primera separación de las caricias hogareñas a cada instante, el dia antes les había prometido a una propuestas de ellas ir a conocer a su maestra, tio va con nosotros le dice una a la otra con los ojos achicados por curiosidad o alegría no lo se, hay mucha pureza en estos corazones tan tiernos para adivinar con esta mente prejuiciada de adulto lo que ellas sienten, tomo la cámara y le hago una foto para visitar el recuerdo de una lagrima incrustada en los restos de un adiós a mis dos hijas, la que esta en el país de los malos donde pudo seguir siendo buena y la otra a distancia de amor desvanecido, el rose de sus manitas pequeñas sobre la mía hacen que salte el abismo de la tristeza y nos sumemos al desabrido transitar de la tediosa calle cuya alegría de vivir siempre la veo correr por las alcantarillas en los desechos de esta ciudad podrida en la indiferencia, enlodada en la miseria de desafortunadas corrupciones a capricho de miedos incrustado debajo de la piel, les voy besando el alma a mis pequeñas en el frescor de la mañana anunciando en remilgos el sofoco de transportes abarrotados como hace 30 años atrás, pareciame si creyera en el destino un equivoco de la suerte, pero cuando sus manitas de terciopelo rosan las mías, áspera roca de destierros involuntarios vuelvo a tener la certeza, que aun delante de un abismo estoy en el lugar exacto y elegido por el yo irrevocable de estirpes incomprendidas pero certeras a la hora en que los montes se estremezcan, avanzamos en dazas ellas de felicidad aparente, hasta llegar a la confluencia de otras calles con nombres de olvidos donde el fritero descarga una mirada vacía en la pasta blanca que navega en olas de un aceite oscuro mil veces usado antes de nuestra era, aunque todo parece indicar que ya hemos pasado hasta la edad media y estamos próximos al descubrimiento de América por Tutan Cabron, tio, tío queremos fritura, palabra semejante amargura, cuyo propósito no encontré en los puerto que pude visitar en los tiempos de marino, el fritero levanta la vista sin entender la visión, sin dudas a esa hora muchos niños desayunan el crepúsculo de su infancia en aquel augurio de resignaciones futuras, ya cada una toman su fritura, solo cuesta la doceava parte del salario medio de un trabajador, pero ellas como son jimaguas solo pueden comerse en el día seis para gastarle todo el salario a papa, son aburridas esta cosas sin sentido, pero adornar la mañana con cuentos de fantasmas restando el tiempo de tortura a la tarde, de importancia no es tanto la fritura, el salario, como los por que. La escuela esta en algo parecido a un solar con construcciones descoloridas o pintadas de indiferencias desde donde me llega un efluvio de mediocridades abrumadoras de la voluntad envuelta en libros retadores de sabiduría o necedad, para mi una prostitución de la inteligencia con el único rasgo sustentable de la resignación, unas madres casi arrastran a los hijos otras menos creíbles se saludan cuchichean un chisme de deseos incumplidos con rasgos de turcos desprendidos de sus rostros, los sueltan un poco frente a una bandera que se muere de tristeza, que no parece la cubana pero tiene tres listas azules dos blancas, un triangulo rojo y una estrella que no puedo recordar si estaba blanca o se había sulfatado a la intemperie del desorden social , las pequeñitas me halan de la mano y me conducen hacia un cuerpo opaco, deslucido al reflejo de existencia, moviéndose y hablando como aprisionado por fuerzas desatinadas o atado por cuerdas invisibles , que a penas le dan el recurso de sustentarse en la invalides de la impotencia, con un gesto displicente y vacio me tiende la mano con tantas ausencias que ni aun percibo rasgos de hipocresía , parece un zombi, es un zombi, se parece a todos, pero es la maestra, yo soy el estafador en creer otras cosas, cuando no busco al pequeño príncipe en su planeta de felicidad. Frente a una especie de plataforma los niños se arremolinan en un intento de formación, una de las mayorcitas se coloca al frente y se lleva la mano hasta la mitad del rostro en señal de saludo a la mustia bandera que se me antoja avergonzada y vuelta de espaldas, los demás la secundan en el ritual y comienzan ha entonar el himno de guerra, por un momento siento que la tradición me paraliza e intento creer que escucho el canto de la patria, pero después me parece una marcha fúnebre que sepulta en el estiércol la infantilidad, me percato la sordidez del fatal formalismo y sigo en mi maniobra con mi arma de terrorista presionando el gatillo de las imágenes, la maestra se voltea para posar junto a sus alumnos ignorando por completo el laberinto de mis pensamientos, que con toda certeza si los supiera, tratara de esconderse o llamaría a la policía señalándome como un terrorista intentando lastimar a los niños y dañar la escuela, entonces se formaría un revuelo y saldría expulsado del siniestro lugar. El himno ha terminado y la mayorcita que esta al frente baja su brazo y lo vuelve alzar lanzando al aire el fatal conjuro contra el amor y la paz: pioneros moncadistas, seremos como el Che, la bandera abochornada y dolida se desprende a correr en un último intento por defender el decoro y no ser cómplice del infanticidio premeditado sobre aquella masa ingenua y llena de pureza, han terminado el ritual y casi se arrojan desordenadamente hacia la entrada principal como el ganado cruzando agitado un portón, una voz autoritaria les frena algo la perturbada huida pero ni los adultos responden a la cortesía, me di cuenta enseguida que estaban obedeciendo al conjuro de ser moncadistas y como el Che, pase al aula y deje a mis pequeñinas sentadas en unas viejas sillas frente a mesitas maltrechas por el uso, muy diferentes a las vistas en las oficinas de funcionarios, salones de recepción y recibidores de hoteles para el turismo, con un beso suave que deposite con ternura en sus caritas de ángeles y una sonrisa para esconder tanta tristeza que me agobiaba, me despedí con la promesa silente de desenmascarar el maldito conjuro anticristiano de la educación gratuita.

Es el primer año escolar, la manipulación de la mente cuando ni aún ha terminado la formación del carácter en términos sicológicos, es esencia de la educación en base al adoctrinamiento de la ideología comunista y el seguimiento de la política del sistema, pioneros moncadistas seremos como el Che. La inculcación del odio y la violencia como esencia, porque con toda la justicia y heroicidad que pudo representar el Moncada, no deja de ser un acto de violencia, odio y desprecio por la vida de los semejantes, mas ahora en tiempos de predicar la paz y la no violencia, el seguimiento del Che, un hombre que sin dejar de ser valiente y sacrificado, esas virtudes no le otorgan el derecho de privar de la vida a nadie ni lo exoneran ante la justicia, creyó equivocadamente que matando a nuestros iguales logramos vida. La falacia de la educación gratuita es un fin, un propósito mediante el cual el estado logra la servidumbre involucrando a todas las generaciones, el objetivo real no es el cumplimiento del derecho en base a la libertad, sino el avasallamiento, la sumisión como gesto de gratitud, para concebir la exclusión como justicia si deja alguien de cumplir. Si es cruel el infanticidio físico, producto de las guerras, el hambre u otra causa, lo es más el sicológico, el primero los priva de la existencia a corta edad, el segundo les sepulta el alma en la miseria espiritual durante toda la existencia, en la que por muchos esfuerzos que hagan viven con la voluntad tomada en la condición de esclavos, hemos pagado además de con la vida con el alma la educación gratuita.

Cuando me marché de la escuela quede pensando en la doctrina cristiana predicando la paz y el perdón en base al amor, siguiendo a un hombre crucificado, cuyo positivismo y legado a la ética humana, es mas materialista que todas las concesiones evolutivas juntas, aún si no existiera DIOS.

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