Maldición o bendición, ¿para Cristo o Satanás?

Hubo un día, una vez, de un año en la historia de las esperanzas, que un papa visito un país ancestral, pudo ser antes de nuestra era, en un siglo desaparecido u olvidado o sitiado por la involución, quiso bendecirlo, pero ya estaba maldito, y sin ser su culpa, lo maldijo aún más, los hechos se repiten como la sucesión de los papas, bendición y maldición salen de la misma boca, las esperanzas son la manifestación de la impotencia en el existir de los mediocres, Cuba tuvo esperanzas con la visita del papa Juan Pablo ll en el año 1998, desde entonces acá, a llovido bastante, hemos sido azotados por ciclones y huracanes, los campos siguieron mal atendidos, la corrupción gubernamental se incremento, y las necesidades del pueblo se agravaron, pero Cuba vuelve a las esperanza con la anunciada próxima visita del nuevo papa. En una palabra pública la santidad desaparecida ejerció el poder que tiene el papado sobre la tierra: Que el mundo se habrá a Cuba y que Cuba se habrá al mundo, Jamás pudo un cubano o extranjero, decir públicamente dentro del territorio, que Cuba estaba cerrada al mundo, pero la razón de la estrategia política para justificar una libertad ficticia de un pueblo esclavo, en esta ocasión lo exigía. El mundo, a pesar de siempre haber estado abierto a Cuba como país, nación y pueblo, esta vez, le dejo mas espacios abiertos de relaciones internacionales visible a la dictadura, pero los espacios de apertura, lo mismo de dentro para afuera, que de fuera para dentro, son perjudiciales a la esencia del poder, donde todo síntoma libertario es visto y aceptado como un atentado a la soberanía nacional haciendo peligrar la seguridad del estado, no tardo mucho la dictadura en dar una contundente respuesta a la apertura propuesta y ejercitada por el mundo, y a la libertad que viajaba desde el exterior, 75 intelectuales, y pensadores libres, cuyo único delito era el ejercicio de los derechos plasmados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de Las Naciones Unidas, de la cual Cuba es signataria desde 1948, eran juzgados, como criminales o capos de la droga y condenados a penas tan denigrantes para la especie humana, que valorando las circunstancias, a la altura de las 50 años de civilización transcurridos, los campos de concentración alemanes no serian ofensivos; cometiéndose así por parte de las autoridades y los órganos de justicia, el delito de prevaricación mas atroz conocido en la historia de Cuba, la suma de las condenas entre los 75 sobrepasaban el milenio de existencia terrenal, de cierta forma Cuba estaba cubierta por las palabras del papa, pero esto no basto, unos meses después contra toda razón humana, cristiana o atea, y violando alevosamente el derecho a la vida, eran ejecutados, mas bien asesinados tres jóvenes cubanos sin el menor grado de misericordia o compasión por parte de la presidencia del país, me pregunto ¿Qué nos trajo el papa, maldición o bendición?.

El papado vuelve a Cuba, ahora además, de con estos alevosos y denigrantes atentados a los principios, no solo cristianos sino humanos, con tres mártires pasando al polvo de la historia para vergüenza de una nación y orgullo de una patria: Orlando Tamayo, Wilfredo Soto y Laura Pollán y con decenas de mujeres barriendo con la pureza del blanco las corrompidas calles de la revolución, dejando un rastro de sangre y dolor en las aceras, donde el decoro enlodado de los cubanos se amontona en los tachos de basura, con la miseria espiritual y económica mordiéndonos las entrañas, en este estado volverán a manifestarse las esperanzas como el escudo de los ineptos, de los castrados, de los mediocres que ya somos casi todos, parecidas esperanzas como hace ya mas de una década las tuvimos, los mismos, mas otros que ya no existen, desaparecieron arrastrando sus esperanzas también al sepulcro. Somos tan cobardes que nos escondemos tras la santidad para traicionar lo santo, el papa, no nos hará diferente de un día para otro si antes no sacamos toda la inmundicia, el veneno de serpiente que llevamos dentro, y derribamos, no solo el muro de incomunicación con Dios que nos ha creado el sistema, sino el muro de desamor creado entre nosotros, esto es una tarea nuestra; arrepentirnos y volver al camino de la justicia, Cristo vino a la tierra para ser mediador, justificarnos y salvarnos por nuestra fe, no hacer nuestras obras, y aunque el papa no es Cristo, tampoco vendrá para hacer lo que nos corresponde a nosotros, el puede ser un heraldo de libertad, no la libertad misma. De la boca de la santidad podrán salir bendiciones, como salió la bendición de que Cuba se habrá al mundo, pero las bendiciones vienen por la obediencia y la obediencia que no es por la fe, es el fruto de Satanás y la traición a Cristo. La bendición del papa fue una maldición para el gobierno, que mas tarde la traslado al pueblo, y trajo más maldición para todos en general, todo lo contradictorio a la obediencia de los mandamientos se incremento a niveles insospechados, y esta vez bajo el amparo papal, porque el resto de la humanidad considero este gesto de la dictadura, como un acto de bondad hacia un principio de derecho, justicia y libertad. Del 98 para acá la crisis de valores en todos los sentido se ha duplicado, la ferocidad misantrópica del estado contra el pueblo también, la miseria espiritual va mas halla de las necesidades económicas y la política de gobierno a llegado a grados insospechados de perversidad, Sodoma y Gomorra no pudieron estar peor.

Tenemos un nuevo y gastado presidente, de una misma y vieja familia, del igual y obsoleto partido, con una misma y anacrónica ideología, respondiendo a los mismos intereses del poder, para el poder y por el poder, con la idéntica Cuba cerrada al mundo, después de la famosa frase de Juan Pablo ll, pero, que necesita la protección de la virgen y la santificación del nuevo papa. ¿Y que sucederá después? ¿Otros unidos a los mismos creerán en nuevas esperanzas y otro tonto, fraude de escritor y mediocre de hombre escribirá como una seguridad y no como una esperanza: Hubo un día, una vez, de un año en la historia de las esperanzas, que un papa visito un país ancestral, pudo ser antes de nuestra era, en un siglo desaparecido u olvidado, o sitiado por la involución, quiso bendecirlo, pero ya estaba maldito, y sin ser su culpa, lo maldijo aún más, los hechos se repiten como la sucesión de los papas, bendición y maldición salen de la misma boca, las esperanzas son la manifestación de la impotencia en el existir de los mediocres, agregándole quizás: tonto pueblo vivió y murio de esperanzas.

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