Algo de la historia de un libro. A mi fallecido amigo: José M. González Llorente.

Son casi las 4 con 30 estoy escuchando la radio Martí, ha muerto el escritor José Gonzales Llorente autor del libro Voces Tras las Rejas, un pasado nostálgico con un presente de tristeza se me introducen en el pecho, la memoria de lo sentido, que no se borra por las horas, los días o los años, emerge y se hace visible, en la mesa, inmóvil al lado de las dos biblias, la muy deteriorada regalo del pastor Eduardo Ledo en una de las etapas mas desorientadas de mi vida y encima la otra de concordancia, obtenida mas reciente por medio de mi sobrino alma pobre y extraviada, allí permanece el LIBRO, que me ayudo a crecer después de crecido, dolor o compasión, no lo se, lo tomo y leo en la caratula el nombre del autor, como si lo leyera por vez primera, lo deposito después con sumo cuidado cerca de la computadora y salgo a la tarde que ya se traga la luz o devuelve la noche, recojo la ropa que he tendido al sol, luego hago lo mismo con el pan colocado sobre los cines del techo para que el hongo los deje en paz y pienso en la ironía de la muerte, posteriormente recojo la tarde con mi tristeza, apoyo el libro sobre su rostro, sobre el una hoja, y escribo algo mal humorado con la muerte, ¡o amigo te atrapa el fin de todo y no supiste de este amigo que desde las sombras te seguía, te admiraba y le servías de maestro, cuantas veces ansié estrechar tu mano, darte un abrazo, como lo he hecho con esos patriotas que conocí su existencia porque tu, junto a otros, te dedicaste ha escribir un LIBRO de Cuba y sus patriotas, de esos que la dictadura pretendió ignorar, y desaparecerlos tras las rejas, pero tu los sacaste, les abriste los calabozos, los colocaste tan visible como este sol que ahora se pierde con la tarde , o amigo, como lamento no habernos encontrado, ahora abro tu libro, que para mi es una reliquia, o algo mas, porque yo lo siento vivo latiendo, respirando, hablando, riendo, llorando, paso la primera pág. donde esta el titulo en grandes letras negras: Voces Tras Las Rejas, y la segunda donde esta tu nombre, después de las palabras coordinación y dirección con la repetición del titulo, así llego a la 5ª donde esta el índice anunciando el preámbulo para comprender este libro, pero se necesitaba poco para ello, no era necesario un titulo universitario, ni excepcional inteligencia, ni tan siquiera ser culto, lo único que había que tener para comprender, era amor por Cuba y sus cubanos, por la libertad y el derecho a ella, ser hermano del hombre y no enemigo, tener la sensibilidad de unir el alma, el corazón y el cerebro para razonar como humano, sentir por los que sufren y no olvidar los presos, es sencillo para el hombre humilde, complicado y complejo para el soberbio y prepotente, para el necio y el malvado, por eso muchos todavía no lo han comprendido, unos centímetros mas abajo esta tu nombre, después un subtitulo en letras mayores: LAS VOCES LIBRES, los nombres de los activistas y las pág. donde escriben. Janisset Rivero, pág. veinticinco, Bertha, Antúnez, pág. veintinueve, Laida Carro pág. 33, Ricardo Bofill pág. 37, Alberto Muller pag 41, William Navarrete pág. 49, Ramón Humberto Colás pag59, Miriam Leiva pág. 63, Mariela Ferreti pag 67, señalado con la pág. 71 historia y testimonio de 53 presos políticos cubanos, mas abajo un subtitulo DIRECTORIO PARCIAL DEL PRESIDIO POLITICO, información disponible sobre 336 prisioneros actuales en Cuba pág. Doscientos 63, un epilogo que es también un homenaje Carlos Alberto Montaner pág. 391 termina con los apéndices 395, ley 88,pag 399, el proceso judicial de Raúl Rivero y Ricardo Gonzales Alonso 404, campaña de apadrinamiento de los presos políticos en Francia cuatrocientos doce, lista de los prisioneros de conciencia en amnistía internacional 415 y un testimonio final en la 417, paso a la dedicatoria: A todos los presos políticos que estaban en la cárcel cuando este libro fue publicado. También a todos aquellos que han cumplido condena en el pasado. Y a los que por expresar y defender sus ideas, perderán su vida o su libertad en el futuro, cuando este libro ya no pueda acoger sus testimonios. Te faltaron algunos, mi amigo, al presidente Fidel Castro Ruz y su dinastía, a los jueces, fiscales, oficiales e instructores que cometiendo el delito de prevaricación y abuso de poder más pérfido en la historia de Cuba, que junto a los míseros chivatos los condujeron al presidio, para vergüenza de la patria y humillación de la nación. Paso : Isa 42:6 Yo, el SEÑOR, te llamé en justicia, y por tu mano te tendré; te guardaré y te pondré por alianza del pueblo, por luz de [los] gentiles;

Isa 42:7 Para que abras [los] ojos de [los] ciegos; para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a [los] asentados en tinieblas.

Así comienza la 7ª pág., numero santo Gen 2:2 Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho.

Gen 2:3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda su obra que había creado Dios en perfección.

No solo los cristianos viven en la luz, pero si, solo ellos son capaces de entregarla, tenías la más grande de las razones para tu libro: dar luz.

Dante no estuvo en presidio.,

Si hubiera sentido desplomarse sobre su cerebro las bóvedas oscuras de aquel tormento de la vida, hubiera desistido de pintar su infierno.

Las hubiera copiado, y lo hubiera pintado mejor. José Martí el presidio político en Cuba 1871 un siglo después de evolución Martí horrorizado escribiría. No sabia, que mas halla del infierno, existía el castrismo,.

El ultimo espacio esta ocupado por fragmentos de los versos de Manuel Vásquez Portal: un trino en la memoria, prisión de Boniato, abril de dos mil 3.

La libertad,

Un pájaro inmortal que trina en la memoria, se eleva y me traslada,

abrazo a mi mujer,

acaricio a mis hijos,

y vuelvo a mi jergón de prisionero donde duermo otra vez como los santos.

Han caído en la trampa de encerrar lo imposible.( Verso escrito desde la cumbre para el abismo del dictador)

Sigo ojeando hasta la 9ª reconocimientos y fuentes y llego hasta la 13, numero fatal de supersticiosos cuando es de viernes, pero hoy es viernes, pero no 13, y deben de estar llevándote al sepulcro.

Con letras grandes esta encabezado: un preámbulo necesario para comprender este libro,

Después más pequeño José M. Llorente. Escritor. Director de la Biblioteca de la Libertad, mas abajo esta tu foto, pongo la mano izquierda sobre tu nombre y la desplazo hasta tu rostro, siento que el pecho me duele y que la patria tiembla, que el hombre llora y el dictador se arrastra, siento que debajo de mi mano esta el amigo que me busco muchos amigos, y que en este mundo no pude abrazar, siento que estoy creciendo, siento que una parte de Cuba esta bajo mi mano, quiero agarrar la grandeza pero mi mano es demasiado pequeña, entonces voy a los recuerdos.

Eran esos días en que la dictadura se confabulaba con otras, para emprender el mismo camino, distraía la tención de las necesidades con otra de sus sucias y burdas maniobras, ahora el país comprado a retazos de mezquindad mendiga era Ecuador, el estado cubano había echo un tratado de emigración con previa carta de invitación, y requisitos al deseo de la corrupción o el gobierno, los cubanos podían hacer viajes de turismo por 90 días al Ecuador y si contraían vínculos matrimoniales tenían derecho a la ciudadanía en el transcurso de un año, esto había provocado una revolución de desespero en toda la población, para muchos las puertas de la cárcel estaban abiertas, no importaba si había que dejar la dignidad, la vergüenza, el honor y el decoro dentro de la cárcel, de una un otra forma, ya casi nos habíamos olvidado de que esas cualidades existían, vivíamos en su ausencia, la opción de los cobardes es mendigar el derecho. Ya los primeros habían salido y habiendo corrompido a los ecuatorianos, se habían convertido en traficantes de personas y contrabandistas de cualquier cosa vendible en Cuba, y en un país de miseria espiritual, ¿que no seria vendible, así, aprovechando las necesidades de los que no tenían posibilidades se enriquecían, este contrabando de personas se fortaleció después que los primeros cubanos compraron a este precio de miserables la ciudadanía ecuatoriana, entonces se dedicaron a comerciar las cartas y los permiso de emigración al precio de 1000 a 3000 dólares, mi hija mayor, como miles de jóvenes dispuestos a emigrar para cualquier país y a cualquier precio vio también la posibilidad de escape y me lo comunico, el dolor se me coágulo en el pecho, unido al último causado por la otra mas pequeña que recientemente había emigrado y ya se encontraba en Miami, habiéndose enamorado de un cubano radicado en los E.U, este había pagado la suma de 10 000 dólares a una red de traficantes estatalizados, y la vi partir, un día demasiado doloroso, rumbo a Panamá como escala, y después quedar en Guatemala, para mas tarde pasar a Méjico y después a los E.U. Yo sabia los riesgos a que se exponía, el salto mas peligroso lo consideraba la travesía por Méjico, había estado en mis viajes de marino en varias ocasiones y conocía en carne propia los niveles de corrupción, mi hija es bonita, resistí solo, pidiéndole en oración a DIOS que me sustituyera a su lado, esta herida recién abierta hizo esta comunicación de mi hija mayor muy desagradable, pero acepte, pensando en la posibilidad de que se unieran mas tarde, habían se criado y crecido juntas y se amaban con devoción, por lo que aquella separación sin tan siquiera saber si o cuando se volverían a encontrar para ambas era un gran sufrimiento, entonces se apareció un día con su novio, los dos con el mismo interés, se encontró rápidamente los contrabandistas, buscamos unos bastante serios y nos invitaron a su casa, lo cual era una garantía ante las numerosas estafas, en corto tiempo todo estuvo arreglado, el novio, ya de antes conocía parte de mis ideas y mi posición ante la dictadura, me incito a que vendiera el carro y los acompañara, mis escritos podrían publicarse desde el otro lado sin el peligro de la prisión, además aquí no tenia ninguna posibilidad debido al estado en que vivía, me negué, mi hermano allá no podría, ni decirlo, ni vivir, o lo hago desde aquí o quedo desconocido y sumido en el silencio, además estoy seguro que lo voy a lograr, le dije, entonces el respondió : comparto tus ideas, pero no tiene lógica como lo quieres hacer, pero es tu decisión, me he dado cuenta que sientes lo que haces, era lógico que no creyera, ateniéndose a la realidad iba en contra de las reglas, el no sabia, que yo no aceptaba reglas, te traeré un libro antes de irme que te va a gustar, me dijo, entonces se marcharon a su casa hasta que se consiguiera el resto del dinero, porque yo había tratado de empeñar el auto, pero no había resultado, así pasaron unos días y cuando regresaron me trajo tu LIBRO, pero yo nunca imagine que era un LIBRO tan valioso y además que iba a determinar tanto en el transcurso de los próximos años para mi crecimiento intelectual, comencé a leerlo, pero además a sentirlo, sufrirlo, vivirlo y a la vez amarlo, mañana, tarde, noche, madrugada y muchas veces hasta en los sueños, entraba en las prisiones con los presos, recibía los maltratos, sentía la soledad y el frio de los calabozos, cruzaba por sus necesidades y sentía en carne propia el dolor en que habían sumido sus vidas y las de su familiares, también me sentía culpable, ellos estaban allí también un poco por mis derechos y por yo no haber hecho lo correcto, así conocí a Maceda, a los hermanos Ferrer, a Moya a Librado, a Marta, a Antúnez, al doctor Oscar Elías Biscet , a los Amaya, a Raul Rivero, a Vasquez Portal, a Carrillo, a Héctor Palacios, a Orlando Zapata Tamayo y otros tantos, este ultimo, ayudado por las trasmisiones de radio Martí, estuve en su huelga de hambre y junto a su madre frente a la cárcel y después hasta el ultimo instante de su vida, se cumplía así gran amigo, lo escrito por ti en la pág. 13, sin dudas eras un gran conocedor del alma: la intención de este libro es enojar al que lo lea. Provocar la indignación. Quitarle la paz, irritarlo. Hincarle la conciencia y despertarle su vergüenza, su dignidad y su sentido de la decencia. Y lograr que comparta el dolor, el hambre, la humillación y la soledad de quienes lo escribieron. Para mi fue muy difícil después, ya estaba enojado, indignado, irritado, avergonzado y el sentido de la conciencia me había echo perder la paz. Creí que iba a empezar a odiar, tuve que buscar mucho de DIOS, pero así y todo, muchas veces estos hombres dentro de la prisión eran mas libres y tenían mas paz que yo, todo me era casi insoportable. Ellos nunca se han percatado porque cada vez que conozco a alguno personalmente les he pedido, además de la mano un abrazo. Así viví un año mas, gravando declaraciones y escritos para ponerlos en buenas manos por si un día las fuerzas represivas me desaparecían, en muchas ocasiones había casi desafiado a la presidencia de la república y no era temor por la vida, sino que no se conociera ese poquito que había hecho por la libertad. Después de haber terminado, tome tu LIBRO amigo, marque el teléfono de Maceda y nadie respondió, busque la dirección del preso mas cerca, donde yo conociera el barrio, que resulto ser Orlando Álvarez Fundora, y hacia allá sali, ya no vivía en ese lugar, me dijeron cuando fui, de aquí en adelante no sigo la historia, esta escrita en un libro, que no será tan grandioso pero habré hecho el esfuerzo.

Cierro en la pág. 13 y lo vuelvo a colocar junto a las biblias, no es tan grandioso como ellas, pero desde ahora es más que una joya, las biblias la seguirán editando, es la obra de <DIOS, pero tu LIBRO, amigo, como toda obra de hombre ira poco a poco al olvido, pero por lo menos este estará mientras yo viva y después le pediré a mis hijos y nietos que lo conserven mientras puedan.

Como quisiera que se leyera, en tu ultimo adiós, esta, mi carta de despedida, del amigo que hiciste habitando en las sombras, es larga, algunos se aburrirán, los que no han comprendido tu LIBRO, no soy un buen escritor, pero sabrán que todos tenemos quizás, los mas grandes amigos y no los conocemos y a veces la ironía de la muerte nos deja con el deseo. Dejo libre la tarde y ahora recojo la noche. Adiós amigo, o hasta luego porque se que resucitaras con CRISTO.

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