Brillan estrellas de libertad(cuatro horas de dekaisone en las fauses del diablo.

Son las 6 de la tarde del día 9 de diciembre del dos mil 11, el ómnibus circula por la avenida Boyeros hacia el Vedado, miro afuera a través del cristal, la noche va devorando al día y pronto las sombras se cernirán sobre esta ciudad en retroceso, una fina lluvia comienza a humedecer el pavimento, alguien cierra las ventanillas y el aire viciado me ahoga, un señor en el asiento contiguo fanatizado en los horóscopos, creyéndose un nostradamus pregunta fechas de nacimiento para elegir destinos, yo le preguntaría la fecha de hoy y sobre el destino de Cuba y estas tres personas viajando en busca de un sueño hacia un limite de los imperios ególatras, seria inútil, las respuestas pasarían los confines del disparate, Andy me pregunta la hora, he dejado mi reloj Orient de esfera azul, regalo de mi hija pequeña y buena expulsada al país de los malos para seguir siendo buena, no quiero perderlo en manos de las turbas fasistoides, extraigo el móvil también un regalo de ella, los números negros marcan las 6 con 15, mi hermana pregunta ¿a que hora comienzan los fuegos artificiales? A las 7 contesto, fue lo último escuchado por Radio Martí.

Son ahora las 7 con 45 y vamos caminando los tres por la calla G rumbo al malecón, donde espero ver la mitad de este desagradecido y mediocre pueblo, pero que amo incondicionalmente, las agrietadas aceras se han humedecido, los arboles son sombras debajo de las pocas farolas, y en los desniveles del milenario concreto donde se acumula el llanto del cielo por besar a la tierra, brillan destellos dorados, arriba un cielo oscuro parece insistir en su propósito de amor con llanto, yo tengo llanto; le digo al cielo, esta aquí dentro, solo visible para mi y este pedazo de patria cubana que va conmigo silente y desvalido. Humillada por muchos respetada por pocos. Después de atravesar la calle Línea, comienzo a buscar a los sin rostro, estoy seguro de que están por todas partes, son la basura de esta ciudad, las escorias desprendidas de los podridas tuberías de los desagües albañales, la llovizna ha cesado, antes de llegar a malecón en el centro de G han colocado una plataforma para una actividad cultural con fines políticos, son astutos los imbéciles y estúpidos los demás, pueblo contra pueblo, miserable y desposeído, contra miserable y desposeído. En los espacios libres ya muchos cuentapropistas revendedores, arman y delimitan sus miserias, para después vendérselas al precio de la estafa a otros más miserables aun, tengo hambre, no he comido pero mi bolsillo no alcanza para comprar miserias. Zascandiles y zombis se confundirán con los sin rostros durante una mitad de esta noche, embriagando su juventud o ineptitud, en el elixir de banales aquelarres resignados a servir de escobas a las brujas del poder. Después de 5ª en algunos portales de entidades estatales, que no se sus nombres, ni me interesan, se han guarecido los polis, unos de verde olivo y otros de azul. Ya podemos divisar el desierto malecón, el euro marítimo me despeina o me peina, somete mi barba a la rebeldía que me quema o sublima el dolor que me cala, huelo el salitre y respiro. Estamos a unos 80 metros, el caballo de bronce con el general encima enfrentándose al mar parece aburrido y cansado del jinete por tanto tiempo en el estatismo, a la izquierda en las sombras una patrulla se acurruca como un leopardo a la casa, debe faltar muy poco para las 7, el sonido del móvil me sorprende, lo tomo con un tenue sobresalto, la hermosa voz de la locutora y periodista de Radio Martí, Idolidia Darías me altera el ritmo cardiaco, no estaba preparado para esta llamada, soy idolidia Agustín: me dice: puedes decirme como están las cosas por ahí( fue algo así no recuerdo al escribir las palabras precisas) miro hacia el frente como queriendo ver lo que el general ve y sentir lo que el general siente, pero solo veo un mar oscuro golpeando sobre el muro y salpicando la avenida con destellos de espuma blanca, la lluvia vuelve y a mi se me anuda la garganta, no se si de vergüenza o de dolor, ella quiere oír lo que yo quiero ver, pero ambos solo oímos y vemos el terror y sentimos la tristeza, por un pueblo que respira sin vida, hago un esfuerzo y respondo masticando la vergüenza, todo esta desierto, hay lluvia y el tiempo se ha deteriorado, no dije mucho mas, no pude, y le di el móvil a Andy, sabia que a muchos considerados opositores los habían detenido, y a otros amenazado, pero mas de la mitad de este pueblo se opone traidora y alevosamente al sistema, ¿Por qué no unas horas de dignidad?. Entramos al malecón por la izquierda y nos dirigimos hacia la calle veintitrés, los ojos traspasan la oscuridad buscando sobre el reino de Poseidón las luces de libertad, al llegar a la zona de la oficina de intereses el gendarme de la garita nos ordena desviarnos a la derecha, a unos 30 metros una patrulla abre la puerta, que vuelve a cerrar al apreciar nuestra docilidad, la lluvia vuelve y nos guarecemos en un portal, otra patrulla cruza lentamente a nuestro lado, al cabo de unos minutos reanudamos nuestro recorrido sin dejar de escrutar, buscando las luces en el oscuro horizonte, arriba, las nubes se vuelven fantasma gigantes delante de la pálida luz de la luna. Miro la plaza de las banderas cuya única gloria es la sabana izada por las damas de blanco con los derechos del pueblo, se me antoja, que si al frente en el gran edificio de la oficina de intereses hay una montaña de poder, aquí dentro de las astas una montaña de mentiras y perversidades ideadas y concebidas por el ególatra ex presidente Fidel Castro se yergue para segar la transparencia. Cruzando el cupep de línea por malecón, vemos los dos primeros fuegos, un grupo de hermosas estrellas se expanden en un circulo concéntrico dispersando por unos segundo el imperio de las tinieblas, entonces grito, pero no de sorpresa o emoción, sino para llamar la atención, los que están allí y escucharon, se acercan a ver las luces, y también a decirnos que nos fuéramos, esto era previsto, siempre presentí que eran de los sin rostro, o habían recibido la orden de no permitir alguna aglomeración en el lugar, ellos tienen que cuidar su robo de gasolina del cual viven, el asco me sube a la garganta, Idolidia vuelve a llamar y yo a sentir la vergüenza subiéndome por el pecho hasta la garganta, pero esta vez respondo mas emocionado, se ven bellísimas lo han logrado, unos jóvenes me observan y levanto la voz para que escuchen, perdóname Dios es mi venganza, luego le doy el móvil a Andy y le recuerdo la cámara, una pareja valientemente a cruzado del otro lado y se pegan al muro donde el agua salpica, seguimos hasta el monumento al Maine donde algunas figuras se mueven buscando en la distancia los reflejos de la aurora, nos acercamos y también ocupamos lugar, lamento mucho no poder gravar por la rotura de mi cámara de video, pues no llama la atención como el flash, Andy y mi hermana se quedan observando, yo hago otra cosa, las luces de la libertad se que existen, y para mi desde que naci, ahora me interesa buscar rostros conocidos o adivinar a los sin rostros, tratar de establecer diferencias detrás de estos oscuros telones de las indignidades, me entran las dudas, conozco muchos de la oposición, otros muchos me identificarían fácil por el cabello largo y la blanca barba, pero aquí nadie se familiariza, descubro miradas poco afectivas, ojos que nos siguen, maleticas de empresarios estatales de esas que también le han entregado a los policías, el aura de almas frías se desprende alumbrando mi instinto de conservación, dentro de todos, solo observo unas mujeres que desprenden un halo diferente. Debieron de pasar por lo menos 40 minutos después de las 7, cuando un chirrido de neumáticos que se pegan al pavimento y un golpe seco me hacen correr y gritar por Andy y su cámara, unos metros después del monumento en el pavimento se divisa un cuerpo debajo de una camioneta Van, Andy aparece pero no logramos la foto, ya habían sacado el cuerpo de debajo de la defensa izquierda delantera y lo suben a un lada de los sin rostro, han salido decenas de gente de unos ómnibus situados en el parqueo frente al hotel Nacional y uno de los sin rostro ordena entre gritos y empujones que vallan hacia el malecón, entonces ya estoy seguro que los que están allí están preparados para un enfrentamiento violento he impedir cualquier manifestación pacifica con respecto a la libertad, otros círculos de luces han desafiado las tinieblas, en el lugar del accidente hay tres patrullas y algún auto de los sin rostro, en otras ocasiones de urgencia tardan mucho en aparecer los policías, hoy solo segundos, el monumento se ha cubierto de personas, del otro lado, junto al muro también hay, miradas como cuchillos siento que me atraviesan, me alejo del grupo para poder lograr una comunicación mas tranquila con idolidia, ahora nos comunicamos por el móvil de Andy y damos mas detalles, no recuerdo todo lo que dije, pero utilice el tiempo como escudo de los cobardes para disfrazar mi vergüenza. Mire a lo lejos para revivir un poco sobre mis nostalgias y sentir que Poseidón aun me extendía la mano aunque me hallan desterrado de el, sentí el mareo del mar como el primer mal tiempo que me saco la bilis frente a la costa norte de Cuba, navegando de agregado de maquinas en un pequeño tanquero de acido, zarandeándose sin tregua, como un trocito de corcho en una bañadera agitada por una mano poderosa, salía a la cubierta ocultándome del viejo maquinista ya acostumbrado al oficio y descargaba todo mi estomago con un sordo ronquido, luego volvía a los olores repugnantes del combustible y las pinturas, pero sin abandonar, ahora sentía que allá, a lo lejos muchos estaban sintiendo lo mismo, pero no por una profesión, sino por el ideal que nunca morirá en el hombre y la condición dada por Dios y que ningún humano puede quitar: la libertad, le dije a Andy, esos allá dentro deben de estar largando la vida. Un poco me sentí en el zarandeo de las olas, aunque seria casi imposible, de ser, porque de mi Cuba, nadie me priva ni me destierra, y si por alguna razón de locura llegaría a serlo, enfilaría la proa hacia Cuba a cualquier precio porque Cuba es de todos los cubanos y quien priva a un cubano de ese derecho, niega la justicia de todas las convenciones y acuerdos internacionales sobre el derecho:( amor y respeto por los que hallan tenido el valor de llegar hasta ahí, no siempre alcanzamos el logro del sentir). Le pido la cámara a Andy y trato de captar en la imagen, a unos que al parecer nos quieren tener a su alcance, comentamos algo sobre esto, y Andy me dice: uno de los segurosos me dijo: si te tiras llegas a nado. Después escucho una voz autoritaria que dice: los de Labiofan nos vamos, recuerdo que esa misma tarde un trabajador de la entidad había comentado en mi presencia que habían reunidos a un grupo de trabajadores para ir al malecón a reprender, esto es un método muy usual utilizado por la dictadura, el personal de Labiofan bajo las ordenes directas del doctor José Antonio Fraga Castro, sobrino respectivamente del presidente y ex presidente, el jardín botánico dirigido por Alberto Díaz y el aeropuerto, estos dos últimos organismos involucrados en resientes actos de corrupción, no resueltos aun, además los vigentes, cometidos o permitidos por la mayor parte de estas mismas personas que se prestan para servir de esbirros. Entonces es cuando las sospechas de las miradas repulsivas se hace evidente, no por casualidad estaban allí y yo apreciaba el aura de desdén y veía en aquellos rostros frialdad y vacio, cruce la avenida cerca de donde estaba el van rodeado de patrullas y de los sin rostro y avance hacia el parqueo, y me introduje dentro de ellos para adquirir mas datos, la dolorosa y triste realidad, perversa por esencia se fue imponiendo, allí estaban las brigadas nacionalsocialista de la Alemania en la víspera de el fascismo unos años antes de la segunda guerra mundial, con la diferencia de 60 años de evolución lo que las hace mas misantrópicas y no dirigidas hacia la represión a otra nacionalidad sino a la propia, saque mi grabadora y pretendí gravar discretamente con mi voz las matriculas, las primeras que deciden marcharse, son dos ómnibus amarillos obtenidos por donación de los grandes amigos de Cuba, del tipo camión bus, el numero de la matricula esta antecedido por la B lo que las identifica como de Habana campo, frente a una girón XI se forma una batahola, gritos y palabras obscenas se suceden unas tras otras, me acerco con la grabadora, pero un sin rostro me empuja diciéndome que eso es asunto de ellos, entre trabajadores, la policía cercana no se mete, lo que me hace pensar que o son policías o están confabulados para violar el orden con impunidad, no me alejo demasiado y a duras penas resisto la tentación de lanzarle aquel imbécil un puñetazo en pleno rostro para que aprenda a respetar, nunca le he permitido a un hombre tamaña osadía, pero ahora soy cristiano y además es otra mi misión allí, en esos instantes suena el móvil, se que es Idolidia o de radio Martí, pero no me da tiempo a extraerlo, sigo recorriendo y observando matriculas, el ómnibus de Labiofan se marcha, la bronca sigue, el alcohol los hace hombres y valientes, doy la vuelta y logro grabar algo, pero siento asco y me marcho, recorro ahora las matriculas de los autos modernos, casi todas son estatales, la gente de carneces rojos en los bolsillos autorizados a desfalcar los recursos del pueblo de adentro y de abajo y también las remesas del de afuera que de una forma u otra el estado las controla, así me regreso cerca del monumento donde están Andy y mi hermana, el van del accidente sigue rodeado de patrullas y de los sin rostro, ahora es Andy quien habla con radio Martí, a visto mas fuegos artificiales, lo cuenta por el móvil, yo también los veo, después cuento yo lo vivido unos minutos antes, alguien del otro lado del mar me dice que haga una crónica, ¡sabré hacer crónicas! me digo, no conozco las diferentes redacciones del periodismo? Mejor un relato, la crónica debe ser una anécdota fría, de corte formar donde no se adjunta mis impresiones y sentimientos.

Son cerca de las 9 una mirada mas a las sombras sobre el mar, dejo los ojos a lo lejos donde dos nuevos círculos de estrella se dejan ver en la noche oscura de Cuba mientras las lagrimas del cielo por besar a la tierra vuelven a salpicar nuestros rostros, nos marchamos de nuevo rumbo a G, yo queriendo descifrar los pensamientos y sentimientos de los sin rostro y de los esbirros, cubanos igual que yo y que los que están del otro lado, nacidos en esta tierra como yo y los que están del otro lado, hermanos de desgracia igual que yo y que los que están del otro lado, yo pensaba como un soñador cuando me dirigía acá, había concebido la idea de entonar cerca del viejo muro, junto a mi amigo Reinaldo, Yoanís, Pardo y otros mas, una canción de libertad cantando o declamando uno de los poemas hechos a su nombre, no importa quien se acercara a compartir, siempre habría un espacio mas para amarnos no para odiarnos. Levanto la vista hacia lo único bello que le va quedando a Cuba bajo el terrible imperio de la dictadura, una hermosa mujer cubana que cruza a mi lado con una corona de orgullo.

La calle G ya esta mas concurrida, sobre todo han traído mas sin rostros y policías, ahora han sellado el paso a los vehículos con agentes portando señales lumínicas, vamos de nuevo hacia el Malecón, el estomago me arde como si me hubiese tragado una bola de fuego, el olor a comida procedente de los entarimados de miserias me molesta, la plataforma del espectáculo se prepara para la obra teatral de Maquiavelo, pasamos de largo entre jóvenes vestidos como mamarrachos, tan cubiertos por fuera como descubiertos por dentro, exteriorizando su vacio con el ultimo grito de la moda al nivel de lo paupérrimo, obtenida con la venta de sus dignidades al precio de desperdicios e inicuas cochinadas, nos sentamos en el murito que rodea el centro deportivo, el Malecon sigue casi desierto y el caballo cansado del peso del general aburrido del estatismo, con las intenciones ancestrales de cabalgar sobre el mar no se ha movido del sitio donde lo dejamos unas horas antes, tres hombres y una mujer, supongo que de los sin rostros nos han seguido y ahora se colocan a unos 50 metros de donde estamos, pretendo esperar allí, por otra llamada de Idolidia y comunicar que nos retiramos, me gustaría tanto que los barcos oyeran que los hemos visto, pero el teléfono no suena, aparece entonces Pedro administrador del blog fotos de Cuba con un muchacho rubio acusado por los rumores de pertenecer a los sin rostros, cosa que no me preocupa porque yo trabajo debajo de la luz y para todos los cubanos, también deseo y busco que los sin rostro lean lo que escribo y escuchen lo que digo. Pedro y su amigo nos traen noticias de lo sucedido en el hotel Nacional donde estaba la prensa extranjera guarecida o empobrecida, según cuentan, se había acabado de proyectar una película y cuando se advirtieron los primeros círculos de estrellas en el tenebroso horizonte, las cámaras los enfocaron, pero al instante dieron una orden que si no se era huésped debían abandonar el local, entonces nos vimos obligados a marcharnos nos dicen, les propongo que si desean declarar algo a radio Martí los pongo en contacto , pero no se por que, deciden marcharse, los comprendo o me comprendo. Allí nos quedamos hasta las 9 con 30 en que un fuerte ataque de pasión del cielo por la tierra acabo en una precipitación de copiosas lagrimas, nos esquivamos del dolor debajo de una caleta y después continuamos la retirada cruzándonos con decenas de jóvenes bajando hacia la plataforma del teatro maquiavélico donde pronto iniciaría el aquelarre, quería saber que pensaban, o sentían, cosa difícil, pero lo intentaría, así elegí a cuatro separados para una esquina, y después del saludo les pregunte si aceptaban una corta entrevista, no hay problemas me dijo un mulatico con rostro amable y sonrisa de cimarrón, solo quiero que me contenten dos preguntas, ya entonces conecto la grabadora, y lanzo la primera interrogación: son estudiantes o trabajadores?, el mestizo responde, yo trabajador a los otros en verdad no le escuche como si detrás del mulatico un campo magnético invisible me atrajera, la otra pregunta: sabían algo de la flotilla de la libertad? El mulatico se le ilumina el rostro con la sonrisa que debió esbozar el cimarrón cuando burlo al amo, al gobierno y a la metrópoli y se fue al monte, a ser persona humana o cadáver; yo si lo sabia y fui uno de los que en mi centro de trabajo me eligieron para impedir que la gente vinieran al malecón pero me escape y aquí estoy, ahora si acababa de ser cimarrón; era increíble lo escuchado solo Dios me había guiado hasta allí, los demás contestan que no sabían nada, por mi espalda se acerca un policía y el muchacho me alerta y se calla hasta que pasa de largo, después sigue hablando, algunas palabras que no recuerdo con otras dichas por los demás, hace falta que vengan mas a menudo por aquí, me dice el cimarroncito cuando nos despedimos, a, y no nos camines. Después de esto elegí una pareja que avanzaban por la acera opuesta pero no accedieron, ya cansado y hambriento llegamos a la parada donde seguimos viendo la caravana de jóvenes, buscando llenar el doble vacio de ser jóvenes, y tener sueños y el dejado por la cruel dictadura. Atrás quedo el mar y sus barcos con las luces de libertad, sus tripulantes echando el hígado por la boca y el general en su cansado caballo queriendo cabalgar sobre el imperio de Poseidón, pero sin moverse de su tribuna de piedra en esta isla maldita.

El audio de la entrevista, la bronca y las fotos no se pudieron subir por problemas de conexion a internet.

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