Lo que me regala Martí

No tengo las palabras de grandeza ni el lenguaje culto y despiadado de los próceres y mi corazón herido con el alma entre ríos de sangre no bastan para trasfundir a mi pueblo de abajo y de adentro el soplo de vida y aliento del deseo, no sé arreglar sus diferencias y confusiones, que nos conducen al abismo como pueblo nación y patria, ¡qué horror, nos han descuartizado!

No hay cubano ni de dentro ni de fuera sin sufrir el infortunio, y todavía somos tan egoístas y míseros que comiendo el mismo pan y bebiendo la misma agua salobre del espíritu esclavo, nos miramos entre cubanos para mordernos y no besarnos. La Revolución no solo nos ha denigrado también nos ha enloquecido de maldad y bajeza, sería lindo y no solo lindo sino bello y no solo bello, sino grandioso, y no solo grandioso sino extraordinario, y no solo extraordinario sino santo, que cada cubano leyera con el alma desnuda y los ojos del corazón, estos lúcidos y dichosos párrafos, y si el sentimiento no le anuda la garganta despójese entonces de la razón de la patria, nunca la tuvo.

Se me hincha el pecho de orgullo, y amo aún más a mi patria desde ahora, y creo aún más desde ahora en su porvenir, ordenado y sereno, en el porvenir, redimido del peligro grave de seguir a ciegas, en nombre de la libertad, a los que se valen del anhelo de ella para desviarla en beneficio propio, creo aún más en la república, de ojos abiertos, ni insensata ni tímida, ni togada ni descuellada, ni sobreculta ni inculta, desde que veo por los avisos sagrados del corazón, juntos en esta noche de fuerza y pensamiento, juntos para ahora y para después, juntos mientras impere el patriotismo a los cubanos que ponen su opinión franca y libre, por sobre todas las cosas,- y a un cubano que se las respeta.”

Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajo con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, el ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre,- o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos y no para acorralarnos, para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos”. Discurso en Tampas,José Matí

 

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2 respuestas a Lo que me regala Martí

  1. Alex dijo:

    Me creí que lo dijo ayer , sin dudas inmortal

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