Enigma

Temblé, tuve aún tiempo para escribir el ruido blanco del viento, cuarteando las grietas de crisoles, desperté del letargo que me era la vida. Sintiendo espejismos como lagunas noctambulas.

Donde cayó la luna, en los fantasmas dispersos de rostros dormidos, el vuelo de un pájaro azul caló el descalzo pecho. Tres cruces atadas de espuma. Descansó el cuerpo de los sueños, sobre las hadas melancólicas de terciopelo, crédulas al sentir de la palabra. Gesticula el viento acariciando la lánguida pared de los recuerdos, sentí la ola caer al abismo y despedazarse en el desespero, salpicando la cándida pupila que adorna la mañana de un canto ciego.

Vuelve el viento a ronronear, invadiendo espacios, lamiendo la calle, entrando en el cuarto, sepultando el desalojo de los sentimientos, como si creara figuras que no entiendo por qué respiran y se tragan la luz a bocanadas de espanto.

Creer en un hoy  discorde, estrangula un minuto desalentado y otro de aleteos de palomas sedientas la espacio del viento, del viento que escucho con una lagrima en el cuerpo tembloroso y la mano que escribe alocada el último misterio incomprendido de encerrar el viento para que no escape al recuerdo y me deje desnudo ante el frío de la muerte.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s