Uniformes contra la legalidad VIII

Esto parece poco, casi nada si lo comparamos con las miles de violaciones que cada día se cometen en esta desnacionalizada isla, pero hacer que las autoridades cumplan la legalidad sobre un pensador diferente a la dictadura castrista es como sacarle un colmillo a un lobo rabioso exponiéndole el cuello para que lo destroce de una dentellada, pronto vemos a Julio abrirse paso entre los uniformes azules y los secuaces de civil perteneciente a esa rama mediocre y despiadada nacida del G-2 y cultivada por la STASI, la KGB continuadora de la CHECÁ rusa, y quizás si vamos mas allá encontraremos alguna raíz en la Gestapo alemana de la segunda guerra mundial.

Le cayeron encima varios militares. El preso se debatía, mordía, arañaba, hasta que los golpes lo hicieron desplomarse al suelo, la cabeza rota y la cara empapada por la sangre que le brotaba de la nariz. Los demás guardias que nos rodeaban, al comenzar la pelea, retrocedieron inmediatamente, manipulando los fusiles y ametralladoras, amenazándonos con nerviosismo -¡que no se mueva nadie, las manos arriba y cuidado con lo que hacen o disparamos!

Tenían miedo, estaban nerviosos, temerosos de hombres desarmados, desnudos y sentí que nos crecíamos. Contra toda Esperanza: armando Valladares, prisiones cubanas.

Alzamos los brazos en señal de saludo y se escuchan algunos gritos de júbilo, la sonrisa de Vallín florece en su rostro y el Indio da cortos pasos aun inconforme. Yoani sigue lanzando violentas descargas que iluminan la noche negra que se ha cernido sobre Cuba después del 1959, algunos autos policiales han salido mientras otras suzukis se han sumado a los efectivos. Los uniformados de azul continúan en el ultimo escalón de la escalinata de frente a nosotros que perseveramos en el lugar donde el oficial de verde olivo, con una estrella blanca en la solapa no quiere que estemos. La anciana que espera el taxi parece agotada, una y otra vez el joven que le acompaña repite la acción de péndulo horizontal dejando caer la mano, pero ningún vehículo se ha detenido interesado en la carga. Julio atraviesa la calle y pronto le hacemos un ruedo, curioso por conocer detalles del apresamiento, una brisa fresca suaviza la noche y allá en lo alto adornando la bóveda celeste, dispersas estrellas relampaguean debilitada su luz por el resplandor de las pocas farolas de una ciudad fantasma sepultada en la ignorancia de su propia noción de existencia.

En la locura de Cajigas había una idea obsesiva: ver a sus hijos. Y constantemente se acercaba a las rejas de la entrada llamándolos:

_¡quiero ver a mis hijitos…quiero ver a mis hijitos!

Un día, a uno de los guardias se le ocurrió la idea de decirle que sus hijos habían sido fusilados:

-¿oyó, viejo?, ya no joda más están fusilados… ¡bien muertos!

Cajigas se aferró a los hierros de las rejas llorando.

Lo metieron en la celda de castigo por alterar el silencio. A la mañana siguiente cuando paso el militar, el cadáver de Cajigas se balanceaba lúgubremente. Contra toda Esperanza: más de dos decenas de años preso en Cuba Armando Valladares. continua.

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