LOS GLADIADORES DEL CESAR.

En las escenas van apareciendo hombres en un estado grimoso, de calamidad. Las imágenes parecen haber sido sacadas de algún reportaje hecho a uno de los barrios miseria construidos en los basureros por los desposeídos alrededor de algunas ciudades en el mundo. La pobreza y el desamparo se aprecian en cada toma. Los avejentados rostros, más que por los años por la mala vida, hablan de sus glorias y sus necesidades. Algunos aparecen en fotos de viejos periódicos abrazados al Comandante Fidel Castro Ruz entregándole su medalla. Nadie puede imaginar quiénes fueron si no los conoció años atrás cuando llenos de juventud supieron dar todo por levantar la imagen de su patria confundida con la Revolución. Estos miserables mendigos que asoman a la pantalla son parte de los boxeadores cubanos que dieron gloria a Cuba y nutrieron la egolatría del máximo líder y el espíritu de triunfalismo del poder comunista. Ahora son esa basura social abandonada en el amplio basurero de la Revolución, cementerio de la dignidad del cubano. Solo han sido gladiadores del César con la diferencia de que el circo no es romano sino cubano y el César no es un Julio sino un Castro y el senado no son patricios ni plebeyos sino comunistas.

Se trata de un documental clandestino expuesto el día 10 de agosto en el espacio “Estado de SATS” al que pudimos llegar algunas personas que no fuimos detenidas ni amedrentadas por el operativo policial montado en las manzanas aledañas a la casa de Antonio Rodiles. Su realizador Darsi Ferrer, un médico excluido de la sociedad y desterrado a los EU, evidencia la vida actual de más de una docena de las glorias olímpicas del boxeo en la Cuba de la Revolución. Filmación que ni el Estado ni el nuevo César tendrá el suficiente coraje para exponer en alguno de los cines de la Isla a pesar de que solo uno solo de los desdichados gladiadores quiere abandonar el país y los demás creen en la Revolución que desafortunadamente han confundido con la patria. Todas las víctimas son de raza negra pero en el discurso de la Cuba de la Revolución no existe racismo.

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Una respuesta a LOS GLADIADORES DEL CESAR.

  1. El César los usa pero los desprecia.

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