Uniformes contra la legalidad

Se reanuda la marcha después de unos minutos de resistencia debajo del quemante sol de la patria, Rodiles , Aleaga, Guillermo y otros ya viajan camino de los calabozos . La hilera de vehículos toma la avenida del Cerro atravesando un cordón de policías y agentes del antiguo G-2 que dividen la muchedumbre para dar paso o romper el camino: quién lo sabe, el balcón de una casa que se divisa en la salida de la calle Peñón a la avenida del Cerro está repleto de pueblo. Uno de los uniformados de azul con estrellas blancas en la solapa empuja a alguien que se agacha como una oveja asustada. La carrosa fúnebre ha desaparecido y se inicia una persecución dentro de una anarquía automovilística de Fórmula Uno. Se supone que al conductor del auto funerario le han dado la orden de reducir lo más posible el tiempo de traslado bajo la amenaza de exclusión social con la acusación de mercenario al servicio de una potencia extranjera, eso cuando no lo hayan sustituido por un sicario desnutrido de dignidad. La caravana se divide en dispersos autos que aceleran sus motores con la esperanza de no ser el último de los mohicanos. En la avenida 23 a la altura de la calle 14, creo, un Moscovich se atraviesa interrumpiendo la vía al tránsito regular para dar paso a la comitiva asumiendo así la negligente ética y responsabilidad de los uniformados de azul de la motorizada. La entrada al campo santo estaba protegida o atacada por inquietos uniformados que ordenaban seguir avante, al fin aparece de nuevo la carrosa que ha ganado la última etapa de la Revolución: el temor a los muertos.

Una monja toma una gran foto del líder por la democracia y los derechos humanos y se coloca delante de la carrosa mortuoria, mientras una cadena de cuerpos que se dan las manos se va extendiendo a ambos lados de la monja. El tórrido Sol abraza los cráneos devorando las sombras y la piel llora su entelequia compasiva en los despojos del tiempo, vamos hacia las márgenes de un rio sagrado de cristalinas aguas. Jehová es mi pastor, nada me faltará, en lugares de delicados pastos me hará descansar. Salmo 23

Se inicia la marcha fúnebre hacia la capilla del campo santo.

 

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2 respuestas a Uniformes contra la legalidad

  1. guille dijo:

    Qué bien le vino al gobierno castrista esa muerte “accidental”…lo mismo que aquella “desaparición” de Camilo Cienfuegos…

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