Las cenizas de Cuba

Una tubería rota en un Cupet (gasolinera), la gasolina que se derrama y fluye hacia un lugar indeterminado, gente que mira sin inmutarse, un camión de bomberos que aparece y tripulantes descendiendo entumecidos y perezosos como si acabaran de despertarse. El que parece jefe habla desde un teléfono móvil quizás esperando órdenes superiores, motos que surgen de la vía y gente que corre hacia el derrame portando cubos, canistras y cualquier recipiente adecuado o no para robar el costoso líquido. El sentido del peligro se pierde con el afán del hurto, un auto policial que asoma y alguien que grita: “policía….policía, viene el guardia”, gente huyendo sin soltar sus recipientes, las motos hacen funcionar sus motores y de pronto una gran llamarada surge entre los gritos y se levanta imponente hacia el cielo, más gritos y gente que arde dentro de las llamas y bomberos que huyen del fuego, quien toma esta imágenes corre también alejándose del peligro, mientras se escucha a alguien gritar que dentro de las llamas se queman cuerpos.

Pudiera parecer un simple accidente, pero detrás de las imágenes en la pantalla la inteligencia descubre razones más profundas, algo terrorífico y espeluznante, oscuro y tenebroso: la miseria humana, la degradación generalizada, el irrespeto nacional, la anarquía de la conciencia, el analfabetismo educacional y cultural conduciendo a la irracionalidad, la mutación de la ética hacia el irrespeto colectivo por la propiedad y la organización social. Es la conciencia de los vándalos actuando con el único sentido de la oportunidad para el vandalismo.

Esa es la mentalidad lograda por el régimen tras los demagógicos y patrióticos discursos del presidente Fidel Castro, la dirección absoluta del Partido Comunista y la estructura del poder despótico enmascarado tras la panacea socialista, de que con la eliminación de la propiedad privada se equilibra la justicia social. He aquí el grandioso resultado, el irrespeto generalizado por cualquier tipo de propiedad. Esto más parece una escena de esos pueblos incivilizados del África, que ya atormentados por la sed y el hambre se lanzan desesperados al repartidor que llega, con la grande, poderosa y racional diferencia que en ellos prevalece una necesidad vital junto al instinto de conservación, por encima de cualquier acto concupiscente donde predomine la miseria espiritual.

El fuego de la Revolución hizo incinerar el respeto por la propiedad ajena, la responsabilidad por el trabajo y la sociedad, la dignidad y el amor propio, el sentido del deber y la obligación de reclamar y ejercer los derechos antes que practicar la indignidad y convertirnos en vándalos. Detrás de estas imágenes están las cenizas de Cuba, pero también el sepulcro del castrismo.

Ver video Incendio en la Trocha.

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2 respuestas a Las cenizas de Cuba

  1. Cuba socialmente es algo digno de estudio. El fenómeno de todo un pueblo convertido en nada.

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