Carlos Saladrigas y los cambios para Cuba. Comentarios de Dekaisone 2da parte

“Actitudes y políticas que debe adoptar la diáspora para reintegrarse a Cuba”, es el título que aparece en la revista Espacio Laical.

Conferencia impartida en el Centro Cultural Padre Félix Varela, de la Arquidiócesis de la Habana por el empresario y político cubano, radicado en Estados Unidos Carlos Saladrigas el 30 de marzo del 2012 en un encuentro auspiciado por la revista Espacio Laical.

 

Carlos Alzugaray profesor de la Universidad de la Habana dijo en su intervención:

Yo no lo veo así pero no se puede obviar otro factor importante y es la política del gobierno norteamericano hacia Cuba, a todas luces está totalmente desfasada, es una rémora de la Guerra Fría, es una política que ni siquiera la comparten los aliados más estrechos de Estado Unidos: Canadá, España, por no decir el resto del mundo, no la comparte evidentemente el Vaticano.

La Guerra Fría está dentro de Cuba, es la esencia de la política de gobierno y esos mismos países que nombra el profesor, Canadá, España por no decir el resto del mundo y el Vaticano, tampoco comparten la política del totalitarismo castrista, pero se abstienen de declaraciones que puedan disminuir los dividendos conociendo que la principal condición que ha establecido Cuba para las relaciones comerciales es mantenerse al margen o indiferentes ante su forma de gobernar. Sin embargo cualquier país o Estado puede criticar la política de gobierno de los EU sin que esto signifique una crisis en las relaciones. ¿Quién entonces continúa practicando la guerra fría?

Esa política en algún momento utilizó al exilio como arma, al exilio como usted lo llama, yo ahí tendría alguna discrepancia pero no es el momento hablar de discrepancia o de diferencia. Utilizó al exilio, como instrumento de su política de derrocamiento al gobierno cubano. Yopude haber sido, de esa gente, de hecho aquí hay compañeros míos del Colegio de Belén, como Emilio, mi compañera, mi noviecita de aquellos años María Luisa Gastón. Me trae recuerdos muy agradables aquella etapa, pero también me trae recuerdos muy difíciles, porque la gente se fue y algunos que pudimos habernos ido, nos quedamos, y sufrimos, no dejamos de sufrir. Este país pasó por años muy duros, muy difíciles.

El exilio cubano ha sido parte del fruto de la Revolución, es la muestra de la incapacidad de reconciliación que aún perdura en el gobierno comunista y los intelectuales que aceptaron la ideología del poder no sufrieron, se adueñaron de los recursos y las comodidades que la posición les brindó.

 

Este país estuvo a punto de ser aniquilado, durante 1961, y todos estuvimos dispuestos a morir, íbamos a morir por defender nuestra soberanía, así lo veíamos, teníamos todo el derecho a hacerlo, y hoy cuando vemos ese fenómeno nos preguntamos ¿Qué puede hacer la diáspora como usted ha dicho para cambiar esa política?, la diáspora en una época fue instrumento de esa política, hoy es copartícipe de esa política, al menos los histéricos como usted ha llamado. Yo diría que en esa agenda la diáspora tiene que insertarse, a partir de esos principios que usted ha dicho, la diáspora debería insertarse en la búsqueda de un cambio en la política de Estados Unidos, que reconozca que lo que paso en Cuba, que puede tener muchas explicaciones, es legítimo. Unproceso legítimo donde el pueblo fue actor determinante de ese proceso y que no se puede seguir castigando a este pueblo por eso, por haber decidido, porque en mi opinión, ese es mi criterio, de que el castigo es por eso, no por otra cosa. Yo creo que lo primero es quitar a Cuba de la lista de Estados terroristas, entonces quisiera oír su opinión de qué puede hacer la diáspora, y cómo puede organizarse para que realmente todos los puntos de vista que hay en ese exilio hoy en día, se hagan sentir en el sistema político norteamericano de manera tal que hallemos un proceso también de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, como debe ser el proceso de normalización de las relaciones entre la nación que vive aquí y la nación que está en la diáspora. Muchas gracias.

 

 

No fue aniquilarnos sino auto aniquilarnos y aniquilar a otros y todos no estuvieron de acuerdos, el poder asumió en nombre del pueblo, otra elección se resumía en presidio, exilio, alzamientos armados en contra del poder o paredón. En nombre del pueblo el Estado de poder se ha agenciado el actuar durante los 50 años de Revolución pero no para representar sus intereses, mucho menos permitirle practicar sus derechos.

En 1962 se puso en juego la existencia no solo del país sino de la humanidad pero fue provocada por la egolatría y la prepotencia de Fidel Castro pretendiendo ocupar el lugar de Dios, no por los EU, si no se retira de Cuba el armamento nuclear la imprudencia de Fidel Castro hubiese ocasionado una catástrofe y hoy no existiríamos, si existimos es gracias a la política Norteamericana y la prudencia rusa, no a la del gobierno revolucionario del cual usted se considera un defensor incondicional.

Señor profesor el pueblo de los EU no vive en la incertidumbre, el pueblo de los EU no es al que se le violan sus derechos diariamente, el pueblo de los EU no es el que emigra, el pueblo de los EU no es el necesitado de un cambio urgente de política, el estado norteamericano no es el que está en peligro de extinción conducido por la política de gobierno, sino el cubano. Insertarse o no la diáspora en la economía de Cuba no determina la existencia de Norteamérica pero si la nuestra, es hora de dejar las necedades y los aferramientos del poder, que solo nos ha hecho más miserables, pobres y paupérrimos. La diáspora puede hacer muy poco por quitar a Cuba de los países terroristas eso lo tiene que hacer el gobierno cubano cortando los vínculos con los movimientos que promueven la violencia y el terrorismo como forma de imponer hegemonía y dejando de aceptar a terroristas como huéspedes de honor bendiciendo las acciones de secuestro y atentados a que se dedican además del narcotráfico. Porque el gobierno cubano manifiesta el desacuerdo públicamente, detrás de ese teatro les hace banquete.

 

Reynaldo Escobar: Mi nombre es Reynaldo Escoba, soy periodista independiente y me encantaría que apareciera mi nombre. Es cierto que todos tenemos que cambiar, tiene que cambiar el exilio, tiene que cambiar la oposición interna y la Sociedad Civil y también tiene que cambiar el gobierno. Pero yo me pregunto quién tiene más (espacio para) cambiar: ya el exilio ha cambiado bastante, debe cambiar más. La oposición interna ¿qué le queda por cambiar a la oposición interna? Ya la oposición interna renunció a la violencia hace muchos años, ¿acaso tiene que renunciar a asociarse y a expresarse que es lo único que tiene y lo único por lo que lucha? Y el exilio ¿a qué otra cosa va a renunciar? ¿A tener solidaridad con las personas que dentro de Cuba están haciendo algo por cambiar las cosas sin permiso? Sin embargo, creo que al gobierno es al que le toca el gran cambio, y ese cambio es, de una vez y por todas, despenalizar la discrepancia política. Porque cuando el gobierno cubano despenalice la discrepancia política, ya, ni la oposición, ni el exilio, tendrán más nada que cambiar. Muchas gracias.

 

 

La decencia de Reinaldo Escobar sobrepasa la diplomacia y la gentileza, con la sutileza bondadosa de un buen samaritano resume que precisamente quien o quienes más recursos y posibilidades tienen para cambiar ni tan siquiera lo han intentado que no sea para mantener el poder.

Esto lo demuestra el último arreglo constitucional para anular el proyecto Varela y dejarlo fuera de la legalidad constitucional, y la suma de la ley 88, más conocida como ley mordaza agregada a los ya numerosos estatutos legislativos violatorios de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

El pueblo de Cuba desde 1959 ha estado cambiando. El exilio para la prosperidad económica y el mantenimiento de valores en un estado libre y de derechos. Nosotros los del interior de un pueblo respetuoso y trabajador para convertirse en un pueblo corrupto y ladrón, hipócrita y mentiroso resignado a la humillación de mendigar los derechos antes de reclamarlos y ejercerlos, dispuestos siempre a huir o denigrarnos antes de hacer uso de la libertad con que Dios nos creó. Las fuerzas productivas han cambiado a instrumentos de producción como zombis a disposición del Estado, las relaciones de producción para relaciones de servidumbre, esclavitud y dependencia, las relaciones comerciales para operativos fraudulentos y oscuros, la Constitución basada en los Derechos Humanos para Constitución basada en el poder absoluto. De pueblo unido, para pueblo esparcido por el mundo.

Y aun Saladrigas declama el verso de un cambio más. Toda esta demagogia pronunciada como un poema épico se podía resumir en el cambio de Constitución y la aplicación incondicional de la Declaración Universal de los Derechos Humanos sin esto no hay reconciliación porque la servidumbre es irreconciliable con el derecho y la libertad.

 

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3 respuestas a Carlos Saladrigas y los cambios para Cuba. Comentarios de Dekaisone 2da parte

  1. El único cambio posible en Cuba debe ser el fin del comunismo y de los Castro.

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