La crisis de los misiles. Preguntas a Fidel Castro

Tenía yo 7 años, vivía en una sitiería enclavada en el medio de la sabana, unos 20 bohíos y cuatro casas de mampostería componían el vecindario de guajiros. Dos radios bastaban para las comunicaciones con el resto del mundo. Ignorábamos las guerras, no las necesitábamos para ser libres y felices, sin embargo el poder disponía de nuestras vidas. El comandante Fidel Castro luego de tomar el poder por la fuerza de las armas, ofrecía a Cuba como puente para una guerra nuclear contra los EU. Mi abuelo el español se sentó en la esquina de la mesa como de costumbre y dijo: los rusos nos echan a pelear pero Rusia y los americanos comen en un mismo plato. Mi abuelo mal sabía poner su nombre y nunca leyó una hoja de un libro. La frase quedo en mi mente y ahora que conozco lo que motivó a mi abuelo a decir aquel acertado pronóstico me pregunto ¿qué ángel le habrá susurrado al oído aquella certeza?

Los rusos no se iban a enfrentar al poderío norteamericano, todo era una cuestión de estrategia. De lo que se discutió en secreto y la apreciación del carácter de Fidel Castro por Nikita Kruschev que se supo después, se ha hablado mucho pero como niño cubano que iba a morir incuestionablemente sin elección tengo el derecho de hacer estas preguntas al aun lúcido Jefe de la Revolución, en nombre de la humanidad y el mío propio y pedirle una respuesta con toda la sinceridad y el respeto que ésta se merece.

-¿Habría usted intentado lanzar los misiles hacia los EU iniciando un conflicto bélico mundial?

-Pensó en algún momento si valía la pena arriesgar tanto por tan poco, hacer perecer a una inocente humanidad donde millones de los sacrificados serían niños, todo por una posición de poder: su Revolución, que de ella, los cubanos y la Isla solo quedarían cenizas.

¿En algún momento pensó en Dios? ¿Nunca ha sentido arrepentimiento?

Yo conozco esas respuestas, pero muchos de los niños que iban a morir no.

El elefante no le contesto a la hormiga. Apenas escuchó, casi sin saber de dónde salía aquella vocecita. No estaba obligado; él era grande y fuerte. Siguió caminando y le colocó la enorme pata encima, pero era imposible llegar a la ranurita donde estaba la hormiga. El pequeño animalito esperó años hasta que el elefante volvió pero esta vez no le habló desde la tierra, subió sigilosa hasta la oreja del elefante y se le introdujo en el oído, llego hasta la membrana timpánica y habló. Ahora la voz de la hormiga fue tan fuerte que el elefante se estremeció. La vocecita de la hormiga se convirtió en un sonido gigante que parecía venir de todas partes. Era un grito imposible de soportar. Soy la hormiga y el poder es el elefante. Ser bloguer me hizo llegar hasta la oreja del elefante.

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3 respuestas a La crisis de los misiles. Preguntas a Fidel Castro

  1. Siempre Fidel Castro ha sido un megalómano genocida.

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