Día de los demonios o de los derechos

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Son pasadas las 22 horas, Lili acompañada de su pequeña niña, y el pastor  Mario con su esposa avanzan a mi lado, hemos terminado felizmente el encuentro de proyectos donde se inicio la jornada de poesía sin fin ideada por el grupo cultural Omni Zona Franca en casa de Antonio Rodiles.

Ya casi termina el lunes 10 de diciembre de 2012,  día en que en el año 1948 tres años después de la terminación de la desastrosa segunda guerra mundial se firmo la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la que Cuba fue signataria. Sesenta y cuatro  años después se continúan violando dichos derechos  en el mundo, en unos estados de forma individual, en otros los gobiernos establecen constituciones que incuestionablemente su esencia contienen una violación   colectiva, por dicha o desdicha  para mi existencia vivo en uno de ellos. No existe aun ningún mecanismo efectivo para librar a los pueblos de las violaciones colectivas que  sea profiláctico al  enfrentamiento violento, solo después que este ocurre se produce la intervención de  las Naciones Unidas cuando ya  los muertos adornan las calles y el dolor muerde sin compasión a las familias.

La noche está fresca y el cielo opacado por el resplandor de la ciudad oculta las estrellas, quizás no tenga sentido identificar estrellas en el centro de las ciudades. Estamos agotados, sobre todo Mario y su esposa que han estado viajando desde ayer, huyendo de las persecuciones y las intrigas de los represores obedientes a las ordenes de la dictadura, cada minuto es  agónico en un viaje donde a cada variación de la velocidad del ómnibus que te carga tienes el presentimientos que vienen por ti para esposarte y conducirte a un calabozo, depositarte bien lejos del lugar de destino  o cuando menos regresarte a casa y colocarte en la puerta varios agentes lo suficientemente armados para hacerte obedecer la ordenes del poder y no dejarte salir de casa, mientras tus hijos preguntan llenos de puerilidad, y con el brillo del susto en sus ojos. ?Porque nos hacen esto papa¿.   Pero el pensar no se resigna hasta la hora del sueño, y me enfrasco en esa guerra de libertades interiores prendidas a la vigilia de pocas resignaciones.

Cuando cruzamos frente al hotel de las delegaciones gubernamentales (Tulipan ) recorro con la vista   la hilera de ómnibus aparcados que desde los distintos lugares del país han traído a los parlamentarios al ultimo periodo de seciones de la samblea nacional , un grupo de policías uniformados de azul custodian la zona, por un momento pienso que no nos dejaran pasar y nos veremos obligados a dar un rodeo. Pronto descarto mi absurda  fantasía, no llevamos un cartel que nos identifique como opositores y ellos no tienen fotos ni internet para identificarnos, por suerte tampoco está la policía política por lo que nos rosamos casi con los representantes del pueblo.

El absurdo y el cinismo tejen un laberinto de sordidez en el mágico espejo de las luces que apagan la ciudad, los embajadores  del pueblo que viajan custodiados por uniformados  para guardarlos de todo posible percance y evitarles molestias y casi a la misma hora un hijo del pueblo  que también viaja  pero con el susto de que los uniformados lo bajen, lo apresen y si es preciso lo golpeen y lo encierren. Le coloco la mano al pastor sobre el hombro mientras  el pecho me arde.

Dejamos atrás los ómnibus y los uniformados abrazados a las vigilias de los gatos nocturnos. Frente al edificio han colocado un equipo de audio la estridente y monótona música parece una sinfonía asimétrica colapsada en el ano de un perro, es una fiesta de tres personas. La encargada nos mira sin responder al saludo. El señor con pulóver de vestir y pantalón verde olivo  que le acompaña pone rostro de fantasma, el otro incognito es un sombra inerme. Subimos las escaleras y compartimos la comida felices y en paz con nuestra conciencia.

En el pensamiento lamentamos que muchos de nuestros hermanos  pacifistas hayan sido apresados por la fuerza del poder. A las damas de blanco y sus acompañantes, las subieron a ómnibus y fueron a parar a calabozos alegando que el revolucionario pueblo las quería masacrar y  linchar. En otras partes de la isla la policía política hizo algo parecido.

Pobre pueblo, sirve para todo y para culparlo por todo. Para morir y matar en las campañas internacionalistas y ahora para culparlo de la decente  educación socialista de agredir,  golpear, atemorizar y hasta asesinar a otro hijo del pueblo. Educación comunista impartida  por el partido y la revolución.

Al otro día me asegure   lo que me imaginaba, estaban celebrando en el edificio  el día de los Derechos Humanos. Quizás en otros también ocurría lo mismo Quien pudiera creerlo.

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2 respuestas a Día de los demonios o de los derechos

  1. juafrantines dijo:

    Agustin, a usted y a sus lectores los invito a leer “Tendremos Paz, Amor y Fe” en (Oye mi Canto) yosoyelpuntocubano.blogspopt.com
    Bendisiones
    Juan

  2. Que pena que en Cuba se viva con un perenne miedo. Yo vivía así.

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