Del polvo eres y al polvo volveras. Hasta luego Manolo Rodiles

Es 28 Enero, lunes recibo la llamada de Yoani antes de lo acostumbrado, eran las 07 con 55 cuando me dice que debemos salir antes con la intención de pasar por la casa de Rodiles por causa de la novedad, siempre me da las gracias como si mi labor fuera un favor y no una obligación,  yo estaba ya  listo y me encontraba  frente al timón, a las 08 con 7  ya estoy al lado del container solo existente en nuestra imaginación unos minutos después bajan el indio y la gacela, vamos por Regina Coyula y después por  Claudio en el Vedado, tomo la avenida 23 hasta 12 por la que bajo hasta línea atravesando el túnel hasta salir por 10 a la calle primera luego continuo hasta 60 y aparco frente a la casa de los Rodiles, una atenta mirada a mi alrededor me hace suponer que los buitres de la dictadura no están o permanecen ocultos como las ratas en los alcantarillados, nos abre la puerta el escritor Santisteban le dejamos un abrazo y penetramos en la casa. De pronto me sorprende ver la caja mortuoria frente a mi, no lo  esperaba. El Indio me había dicho que iban a ser una ceremonia familiar y supuse que lo sepultarían o lo cromarían rápido, pero no, allí con el frente hacia  el mar estaba el ataúd. Salude al hombre que se encontraba en la silla a la entrada tratando de recordar su rostro lo cual me fue imposible quizás no lo conocía y mi mente hollada por lagunas se esforzaba en un esfuerzo  inútil, a Guillermo Fariña y a José Daniel los abrazo como si fuera un recibimiento  de hermanos después de muchos años sin vernos, siento una dicha inmensa en cada encuentro con estos hombres con el valor de muchos hombres.   El Indio, la Gacela, Claudio y Regina habían entrado antes y  dado las condolencias, llegue hasta  Rodiles y lo abracé  con un nudo en la garganta solo le dije estoy contigo, me conmueven estos trances pero  no por  los muertos que ya descansan, sino los vivos que quedamos en franco desafío con el dolor, quisiera que alguna vez todos existiéramos en ese mundo prometido por Dios, exento de sufrimiento y maldad cobijados por el amor, Borges estaba sentado a la derecha  también le doy un abrazo, luego seguí y le estreche la mano a un señor canoso acompañado de una señora ambos  desconocidos para mi. Llegué donde estaba la viuda a la izquierda cerca de la cabecera de su difunto le di un beso en la mejilla y la estreche con ternura, continuo el recorrido, saludé a Lia y su esposo y otra pareja que no conocía, luego llegue hasta el viejo Alfredo escuchándole la historia de su cumpleaños unos días atrás donde el esbirro Camilo lo maltrato y se burló más de su condición de anciano, que de su posición anticastrista, esto me enalteció como para decir que a estos tipos hay que cobrársela y llevarlos a un tribunal, no por venganza sino por justicia, me volteo y me acerco al féretro. Detrás del cristal esta el rostro del viejo, de no ser por la palidez enmarcada en sus mejillas podría pensarse que solo está dormido echando una siesta, un aurea de paz lo circunda, me quedo mirándole tratando de adivinar su ultimo pensamiento, después trato de recordar el primer encuentro, donde no sé porque me dio la impresión de que le estaba pesando la vida y no los años, mi manía de descubrir supuestos dolores que quizás sean los míos y no los de nadie, luego las demás ocasiones en los debates de  estado de SATS ya mas presionados todos por la policía política que se apostaba en las esquinas unas cuadras antes de la casa para intimidar algunos y detener a otros. Fue aquí, en su casa  donde por primera vez pude decir públicamente algo de lo que pensaba muchos años atrás sobre este torpe, mediocre e incapacitado gobierno, me salieron las palabras con tanta emoción que temblaba, Cambio de Constitución, Obligué prácticamente a decir a un panelista socialista que el socialismo no funcionaba. Si al conocer al Indio y la Gacela me bautizaba de hombre de este tiempo en casa del viejo Rodiles me permitían  colocarme  la corona. Cuando llegaba a estos encuentros lo buscaba y lo saludaba con integro respeto lograba sacarle unas palabras hasta que se acostumbró a mi presencia, un afecto incomprensible nació de mi parte, él supongo que estaba demasiado agobiado para percatarse. Mas tarde llegó aquel  fatídico día  del dudoso accidente de Paya en que bajo un fuerte operativo policial salió la caravana fúnebre de la capilla y su hijo  junto a Fariñas y otros opositores les cayeron encima turbas, policías y agentes de seguridad llevándoselos a un calabozo de la cuarta estación. Entonces cuando llegamos para el reclamo de la libertad de los amigos  lo vi allí junto a su esposa recostado a un muro con el rostro serio y la mirada hacia el piso, el grupo se hizo grande y el oficial con la estrella en la solapa nos pidió retirarnos del lugar, desobedeciendo las órdenes nos colocamos al frente, el viejo se quedó allí y desde el lugar donde estaba  lo vi  encarar al oficial y gesticular balbuceando palabras que no escuchaba pero tenía la certeza que manifestaban un desafío a cualquier riesgo, por un momento pensé que el viejo podía caer muerto, lo tuvieron allí hasta tarde en la noche, entre evasivas y engaños de la liberación de su hijo, no le permitieron ni verlo, ni entregarle la comida que le habían traído, nosotros estuvimos allí cerca de él hasta que le prometieron la liberación al otro día a las 09. Los agentes trajeron una ambulancia presintiendo un desenlace fatal. Pero el viejo soportó la enbestida. Cuando le miraba discutiendo con el oficial mi manía de suponer descubrir pasados y presentes, mezclados con esta infernal imposición de tiempos fuera de tiempos me hizo pensar en las ironías del destino. Que impresión tendrá el viejo que había luchado por instaurar esta dictadura creyendo en la justicia y ahora arremetía injusta e indolentemente  contra el y su hijo. Para el debe ser insoportable, ya las fuerzas no le acompañan, no está vencido pero si debilitado, sin embargo al otro día cuando nos reunimos en su casa para compartir la alegría de la liberación lo vi animoso sin presentir que la otra embestida del régimen  que le aguardaba sería peor. Deje la vista sobre su cabello cuidadosamente peinado como si fuera para una fiesta, se parecía a mi abuelo. La última vez que nos vimos no fue así, había cruzado la difícil etapa de la última detención de su hijo, golpeado y encarcelado por varios días con la amenaza de procesarlo por atentado y desacato, algo increíble para un país que respete los derechos y las libertades procesar a un hombre por defenderse de una agresión, al fin después de muchos días de gestiones con abogados acompañados de publicidad y protestas lo dejaron libre, pero al  viejo esto debió de robarle la mitad de los días de vida que le quedaban, el día de la liberación le vi con muy pocos deseos de hablar, no me lo dijo pero me atrevería a especular que quería descansar de todo.

Detrás del cristal seguía el rostro inmóvil y pálido, indiferente a nuestra presencia siempre dando la impresión de una siesta. Adiós le dije,   aun de este lado del cristal donde parecía estar la vida  y nos despedimos de todos dejando el cuerpo con la cabeza hacia el mar, esperando la llegada de su hermana para ser pulverizado en un crematorio interrumpiendo así el proceso natural de los cadáveres  y después con ceremonial  solemnidad  echar las cenizas al azul océano. Han pasado ya tres días, es la tarde del  31 de enero, unas invernales  nubes grises son  arrastradas por el viento que viene del norte donde expulsan o se escapan los cubanos en busca de libertad, como si la libertad fuera de algún sitio en especifico o del privilegio de naciones seleccionadas con predestinación milenaria. Cuanto entro a la casona acompañando al Indio y a Dagoberto ya la ceremonia religiosa allanando el camino a la eternidad  ha comenzado, nos quedamos parados al final mientras el sacerdote católico Castor sumerge a todos en los suaves  rezos derivados del evangelio, pidiendo la bendición del gran Creador de todas las cosas y el derramamiento del Espíritu Santo. Solemnidad, silencio y las notas de un órgano con un canto que se eleva al cielo, una biblia que se abre alternando con la voz del mensajero del Señor, y la paz que se esparce por el salón acogiendo los restos del difunto, ahora introducidos en un pequeño artificio de cerámica. Me asombro de que un cuerpo tan grande ahora quepa en un recipiente tan chico, es la muerte que lo reduce todo a nada o a una esperanza para los que creemos en Cristo y la resurrección.

Además de los que estaban  el día del féretro con el cuerpo rígido en la paz de los que duermen, ahora se han agregado otras personas desconocidas para mi. Trato de adivinar cuál es la hermana que se esperaba desde el otro lado del mar, vida y muerte, tormento y agonía  de tantos cubanos en busca de una libertad equivocada, pero que funciona ante la incapacidad de conquistarla con dignidad. Deduzco  que es una corpulenta y rozagante mujer que permanece al lado de la viuda y el huérfano y en algún momento se arrodillas y llora entristecida.

Termina la homilía del pan y el vino, de la sangre y la carne, entonces Rodiles hijo entre palabras atadas al recuerdo de una mano perdida en el tiempo acariciándole con ternura  el cabello y otras que se anudan en la garganta haciendo que el dolor sea más dolor, agradece a los presentes y se cuelga conmovido  de la bondad de su padre. No termina algunas frases porque para los vivos la muerte terrenal desatina los sentimientos. La viuda continúa el escape del alma, luego la hermana. Yo no estuve a su lado en los últimos y difíciles momentos, pero estuvieron ustedes, gracias. Dos gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas. Termina y  cada uno de nosotros  se vuelve al de al lado y le estrecha la mano o le abraza, luego al otro y así todos pasamos por todos como una gran  familia. Salimos a la terraza que da al océano, el viento del norte sopla con más fuerza, las olas se yerguen y lamen enfurecida los arrecifes dejando una espuma blanca disuelta en las rocas. Colocan una escalera para bajar del muro  a donde el agua brama y gime, en las manos de los que más le amaron  y el amor transita el pozuelo, lo abren y derraman el polvillo de lo que hace solo unos días era el cuerpo de Manolo. Una ola gigante se aproxima y cubre con espuma el mismo lugar donde se derramo el polvo. Todo término, atrás queda el viento del norte que sopla con fuerza, un mar embravecido, un recuerdo cayendo en el olvido y el silencio desconocido de la muerte siempre dispuesta para un día antes o después. Nada traes y nada te llevas, vive según tus fuerzas y no te afanes.

En el libro de condolencias dejé escrito: Una de los  acontecimientos que han marcado mi existencia terrenal en estos últimos tiempos a sido la apertura de las puertas de esta casa, hasta luego amigo Rodiles. SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC

Del polvo eres y al polvo volverás y del polvo y el espíritu resucitaras.

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3 respuestas a Del polvo eres y al polvo volveras. Hasta luego Manolo Rodiles

  1. John J Vallejo dijo:

    Mis mas sentido pesame a Antonio. Su Papa fue un buen amigo a~os atras.

  2. Nada más que decir, solo mis condolencias a los familiares.

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