Hoy no tengo dudas, los cinco fueron asesinados

SONY DSC SONY DSC Laura Pollan Laura y Damas SONY DSC Harold Cepero ????????

Día 13 febrero 2013. Dos 13 en la fecha pero no es un viernes como en la famosa  película de terror ‘’Viernes 13’’, es miércoles y se conmemora un año más del nacimiento de Laura Pollán, la valiente maestra que después de agotar todos los recursos de la justicia salió a las calles de Cuba a reclamar la libertad de su esposo y 74 presos políticos más  cuyas condenas por ejercer el derecho de la libertad sumaban casi un milenio. Quizás ni ella misma calculo o se imagino que ese sensible gesto de amor y reclamo por el derecho se convertiría en un movimiento que como el viento recorrería distancias alrededor de este mundo maldecido por la violencia hasta llegar a prenderse en el alma y el corazón de los hombres y mujeres amantes de la paz, la justicia y la libertad. Su humilde gesto dio nacimiento a las Damas de Blanco. Mujeres desamparadas, sometidas al atroz barbarismo represivo  de la dictadura que vestidas de blanco marchaban en silencio por las calles de la Habana. La gran líder no está hoy físicamente pero es un día especial. Se conmemora un año más de su primer día de existencia terrenal y la actual  representante de todas, Berta Soler, hará un recordatorio en honor a la pacifica mujer.

Este es el motivo que me hace marchar hacia su vivienda en la calle Neptuno, donde una férrea vigilancia policial desde horas tempranas del Día 12 de febrero 2013 se mantiene alrededor de la manzana. La historia de Cuba no solo se escribe desde el poder y para el poder. Los humildes y desposeídos de abajo con la bota militar de la dictadura aplastándolos son la verdadera historia. Yo escribo sobre esta historia.

Es un día bello, el azul celeste va invadiendo el blanco terroso de la noche y las estrellas se han perdido absorbidas por los rayos del sol. No tengo claro como hare para lograr mi propósito.

Tengo muchas dudas desde anoche que contra todo pronóstico cruce junto a Arabel Villafuerte  entre los grupos de policías y agentes de seguridad y llegue hasta el lugar. Hoy las cosas deben de estar peor y mi propósito será un reto a las fuerzas represivas, pero la vida sin retos tiene el sentido de  los  velorios para los difuntos y yo aun tardo para ser difunto.

Observo mi cámara Sony alfa 200 sobre la cama, es valiosa, un sacrificado amigo me la ha enviado desde los EU, porque yo jamás tendría recursos para obtenerla. Me dolería mucho perderla en manos de los esbirros. A mi amigo Willi le quitaron  la que le daba el sustento haciendo fotografías, a José Alberto también le hicieron lo mismo, nunca se las han devuelto.

Aplican el robo con fuerza disfrutando la impunidad que les brinda el gobierno. La indecisión me enciende el cráneo.

Paro de pensar y le oro al que todo lo puede: Señor tú conoces mi corazón y también el camino. Guíame que soy como una hoja seca de un árbol ante la fuerza de tu poder. No te pido que me quites  las dificultades, sino que me des fuerza y sabiduría para afrontarlas.

Entonces decido dejar la  Sony y tomar una vieja cámara obsequiada a mi hermana por Omayda Padrón para trabajar en el proyecto de Bibliotecas Cívicas Animando Sonrisas, no tiene batería pero tengo algún dinero para el sustento que puedo utilizar para adquirir un juego,  de todas formas es necesario obtenerlas con vistas al trabajo.

Le paso un mensaje a Anddy Sierra para que me espere en la Víbora dentro de una hora. Tomo los 11 cuc que tengo disponible, recojo  la memoria de Anddy  la coloco en el bolsillo y salgo.

Cruzo por casa de Arabel y le comunico mi plan, se ríe con picardía y exclama: “¡Mi amigo anoche entramos de milagro!”. “Gracias”, le digo, “te comportaste muy valiente, cualquier cosa te comunico”.

El sigue riendo, me imagino que recordando lo acontecido en la noche anterior  que hoy no debo contar por cuestiones de protección. “Vete por el puente, la 201 es un fantasma” son las últimas palabras  que escucho, pero en el bolsillo solo tengo un peso suelto, intento cambiar cinco pesos con el vendedor de fritas pero no tiene.

La parada esta casi vacía y los taxis también circulan así. La crisis aumenta a la par de las necesidades. No me decido en el momento ha ir por el puente, tendría que subir dos ómnibus y para el segundo no tendría el peso, me vería en dificultades al tomar el segundo pues no podía dejarle lo cinco pesos.

Nunca he dejado de pagar un ómnibus. Si alguna vez subí por la puerta trasera y no pude abonar en ese momento cuando subía al otro pagaba doble. La vergüenza interior es peor que la exterior.

Sube que vas con Dios, me dijo la voz interior y  subí al tercer articulado rodante. El chofer tenía suficiente cambio. Parece que ya le dejan acceso al dinero, como debió ser siempre, confiar en el hombre, ya es hora de que suceda, no que prohibiéndoles por la fuerza ser ladrones los hicieron ladrones por necesidad.

No tardo en tomar el otro ómnibus hasta Acosta y 10 de Octubre. Anddy no ha llegado y circulo buscando las batería para la cámara, en un puesto de reventa producto de las reformas. Pregunto si las que están a la vista  son recargables, el revendedor me dice que no y me indica una casa amarilla donde está  el ‘’foto serví de a Víbora’’ (lugar donde se revelan fotos y se venden accesorios para las cámaras) luego me alerta: “! Son carísimas!”.

Entro al venta-estudio, es un cuarto pequeño y está lleno, espero. Cuando soy atendido la joven me explica que estoy obligado a suministrarle 16 horas de carga a las baterías para poder usarlas, cuestan 9.90 pesos convertibles, casi todo el dinero que poseo, pero de todas formas no las puedo utilizar ahora. Titubeo y la intuición dada por Dios me conduce afuera donde está el amable revendedor, que me dice el precio “20 pesos moneda nacional”, por dos baterías normales, es tan sincero como para decirme que solo me alcanzaría para 9 o 10 fotos. Eso basta, las tomo y  le pago dándole sinceras gracias por ser tan amble.

Ya Anddy ha llegado. Le comento que su post sobre las elecciones fue comentado por Radio Martí, sonríe. Después le explico cómo pensaba hacer las cosas. Primero ir a casa de Oscar Elías Biscet, luego a la sede de las Damas de Blanco.

Lo pongo al corriente de la celebración del aniversario de nacimiento de Laura y exclama: “Eso va a estar caliente”. ¿Tienes miedo?, le digo con picardía. Sé que es un muchacho sincero y valiente pero estas preguntas son mis elogios.

“A mí me da lo mismo tú lo sabes, adelante”, me dice Anddy.

Ya el sol ascendió hasta un tercio del cielo, las gentes se arremolina en las sombras que proyectan las casas y cuando aparece un ómnibus salen de prisa y se aprisionan en las puertas, los ancianos se rejuvenecen y las mujeres se transforman en hombres para poder subir, la cortesía y la compasión han quedado sepultadas en los basurales que ha hecho del hombre la revolución.

Un joven se acerca y me saluda, de pronto no lo reconozco y presiono la maltratada memoria, unos cruces de palabras y entonces lo recuerdo del espacio SATS el viernes en la noche en la proyección del filme –NO-. “Soy del movimiento Jóvenes por la Democracia”, me dice. Parece haber tomado conciencia y se decide por la oposición. Siempre hago una pregunta incomoda. ¿Tienes intenciones de irte del país? No. responde.

Esa respuesta la he oído de tantos y en tan distintas ocasiones, que a veces me gustaría oír un sí, que nunca oigo, pero le creo, o por lo menos hago lo posible por creerle a todos aunque muchos dejan de mirar de frente cuando responden. Son tantos los que han dicho lo mismo hasta que tienen la visa en las manos que a veces miro  detrás de mi no vaya hacer que mi sombra me abandone y cuando me percate este en la escalerilla del avión con la mano alzada y riendo.

Subimos a la prensa rodante, el muchacho se baja una parada antes del Hospital Hermanos  Almeida. Disculpen no sé si es Amejeiras, de todas formas los dos apellidos han jodido las cosas.

Nos quedamos frente al hospital e intentamos fraguar un plan para la entrada, con un tuiter preparado para la presunta detención,  pero ya esa porquería de prudencia  me aburre, yo voy con Dios el más poderoso, luego le digo a Anddy que se quede atrás hasta ver si logro atravesar la fila de esbirros. El  ríe y exclama: a ti te conocen desde el otro lado de la Habana.

Salimos a la calle Neptuno, una cuadra antes del operativo. Fíjate, si me tratan de impedir la entrada yo no voy a regresar si no me esposan y me llevan, tu no hagas esfuerzo, comunícalo. Son las últimas palabras que le digo.

Ya estamos casi frente a la primera barrera, un policía está parado  en medio de la calle, a su izquierda dos agentes  de tránsito conversan al lado de sus respectivas motos, reluciendo sus llamativos  uniformes azules, a la derecha del policía que está en medio de la calle  han colocado los tanques de basura. Es extraño no hay ningún uniformado dentro. Parece que no saben recoger la basura de la ciudad por eso hay tan malos olores por todas partes.

El ritmo cardiaco se acelera como cuando me enfrentaba al contrincante en el colchón de judo, o cuando me acercaba a cortejar una  hermosa mujer. Es el instinto del  animal para la continuación de las especies. La alerta ante el peligro y la posesión de la hembra. La diferencia es que somos seres humanos aparentemente racionales y por mi parte lo soy, no se por  parte de esos situados al frente.

Atravesamos el primer cerco y nadie nos importuna. El pueblo no ve lo que pasa. El terror entorpece la visión del cerebro. Los cojones de la mayor parte  de los cubanos se lo comieron los Castros y lo cogió de intima la prostituta Revolución. Seguimos avanzando hacia la cuadra donde está la Sede de las Damas de Blanco, la barrera policial en esta zona ya es más poderosa. En cada esquina hay un grupo de uniformados del MININT acompañados de agentes de  seguridad vestidos de civil. El centro de la calle está libre y de un lado al otro de la cuadra donde están las damas nadie transita. Un auto patrulla de la policía nacional está aparcado a unos metros del lugar.

Me dirijo directamente al grupo mayor, no me agrada que me llamen o que piensen que me estoy escabullendo. Se ponen en alerta, una de las uniformadas de verde olivo me dice que no se puede pasar por la calle. Yo voy para esa calle, le digo a la uniformada, para la actividad de las Damas de Blanco. A la primera palabra el ritmo cardiaco volvió a su estado normal. Como cuando tocaba el kimono del contrario o le había dicho las primeras palabras a la hermosa mujer. Uno de los mequetrefes dice: no hay actividad, se suspendió, otro me pide el carnet, otro llama al puesto de mando. Me rodean. Rápidamente se acerca la patrulla con el numero 701 pero yo no juego la lotería, me colocan las manos sobre en el blanco techo y hacen el registro habitual. Esto lo he visto hacer en los programas policiacos de fabricación cubana, solo que en la televisión los actores representan delincuentes y yo puedo ponerme ante la investigación del más riguroso de los tribunales del mundo siempre que en sus leyes no estén plasmados los Derechos Humanos  como delitos y para juzgar sus defensores como asesinos.   Me quitan la cámara, la memoria y el móvil, antes me dicen que lo apague. Le tienen terror a un móvil que pueda trasmitir sus barbarismos. Se escucha una voz que dice: no le pongan esposas. Llévenselo y suéltenlo por donde le parezca. Pocos curiosos se atreven a mirar lo que pasa, el miedo  paraliza hasta los ojos.

Me introducen en la parte izquierda  del asiento trasero de la patrulla, a la derecha se monta un joven de la seguridad por orden de uno de los otros. Dale le ordena a los policías: por Boyeros buscando la autopista de Pinar del Rio. Los policías obedecen y salen a Carlos 3ro luego toman la avenida de Boyeros y cruzo frente a la Plaza de la Revolución donde está el Martí de rodillas  arrepentido de que  su inteligencia  y  sensibilidad humana sea utilizada por esta caterva  de palurdos comunistoides  denigrando el valor de su talento. Siento bochorno y dolor cuando miro esta estatua.

Es la segunda vez que cruzo frente a la Plaza de la Revolución detenido en un auto patrulla. Es la segunda vez  también que los recuerdos vuelven al presente y me veo frente a la posta pidiendo permiso para entregar en las oficinas del primer ministro al entonces presidente de la república Fidel Castro Ruz, los análisis sociales manuscritos hechos  con la esperanza y la creencia ingenua que en verdad se quería fundar una sociedad justa y respetable y no hacer de la nación un feudo. Pero ya eso es pasado, no me arrepiento pero ahora es diferente, le puedo gritar al mundo lo que quedo encerrado en aquellas oficinas y mucho más, solo Dios o la muerte me pueden callar, y Dios me va enseñando el camino y ellos no son lo suficientemente valientes para quitarme la vida.

El joven de la seguridad enciende un cigarro. Le pido que baje la ventanilla porque el humo  me hace daño. Contesta que la ventanilla no se baja. Por un momento pienso que apagara el cigarro como un gesto puramente humano.

El oficial que conduce lo escuchó  y baja la ventanilla, pero el esbirro del cigarro le ordena que la vuelva a subir. Me le quedo mirando buscándole un rasgo humano, entonces me dice: me estas fotografiando. No hijo, solo estoy pidiendo que Dios te perdone. Le digo. Se puso como una fiera y saco de detrás un par de esposas, me cogió las manos y no las puso, las encajo, valla para que estés tranquilo, luego le dio una larga chupada al cigarro y me la soplo en el rostro. Muchas ideas pasaron por mi cabeza, le podía haber escupido el rostro sin el más mínimo temor, pero no era el momento ni valía la pena escupir una rata.

En su reducido cerebro creía que era capaz de intimidar a alguien, calculaba a los demás por su patrón interior.

Estaba asombrado  que la Seguridad del Estado  nutriera sus filas de este tipo de individuos tan frustrados y aberrados. Y no porque la Seguridad fuera buena, sino simplemente para mantener apariencias.

En algunas ocasiones el conductor de la patrulla intento detener la marcha, pero el esbirro a mi lado les ordeno que siguieran bien lejos. Cuando tomo la autopista le mando que  subieran la velocidad  a cien km. Yo alce las manos esposadas con dos objetivos. Uno. Que los autos que pasaban me vieran esposado y otro aliviar el dolor de las manos.

El me mira las manos y sabe que las esposas están asiendo daño, entonces con el cinismo reflejado en el rostro dice: Están bien apretadas verdad, te las aflojo  y si te estás tranquilo te las quito.

No te he dicho ni una palabra ofensiva. Le contesto Saca la llave y quita las esposas, luego le ordena al los policías que le entregue la cámara. El policía baja la ventanilla y se la alcanza, una corriente de aire penetra y barre el humo del cigarro que recirculaba dentro de la cabina cerrada, ciento un gran alivio.

Toma la cámara y la  manipula buscando  sacar la memoria  con la intención de borrarla dice. Le digo que está limpia, no he hecho ni una foto. Si pero cuando te dejemos la puedes hacer. Me pregunta que donde guarda   la memoria, por temor a que rompiese la cámara se lo hubiese dicho pero yo tampoco sabía.

No lo sé, me prestaron la cámara, le respondo.

Nadie presta una cámara. Exclama.

Entonces busca en su billetera una especie de cuchilla y la introduce por todos los  huecos del equipo hasta  que rompe el plástico y saca la memoria, le dice a los policías que están delante que la borren pero al parecer se hicieron los desentendidos. Y al teléfono bórrale todo lo que tiene también. Esta apagado le contesta el policía. Le agrego que en la detención ordenaron apagarlo.

Después de avanzar un tramo por la autopista  cerca del puente que sale a la CUJAE el conductor hace otro intento de detener la marcha, pero el esbirro vuelve a incitarlo. Mas lejos, si fue hasta halla también puede regresar de donde lo dejemos. Ayer entro por la calle como si fuera un Yuma, pero hoy se jodio.

A tanta insistencia de los policías que iban delante paran un tramo antes de llegar a la carretera que conduce a la rotonda de la Novia del Medio Día. El asalariado acepta. Allí me bajan, pero el sicario se queda con la memoria de la cámara, las baterías y la memoria donde se encuentra mi diario personal. Ahora la sangre se me sube al cuello y me ahoga, siempre estuve seguro que es más difícil resistir que estallar y voy a resistir, no hay nada que hacer ahora para recuperar las pertenencias que estos bandidos me han quitado por la fuerza. Solo confiar en Dios, lo que el  permite es para bien, ya me había salvado 10 dólares con lo de la batería, ahora estaba mi diario personal en manos de los esbirros, mas tarde  entenderé el porqué de esta prueba.

Me senté a la sombra debajo de un árbol a esperar que regresaran por la otra vía, quizás en la vuelta al secuaz de la tiranía se le despertara algún sentimiento humano, pero no fue así,  cruzaron despacio saboreando su maquiavelismo.

Quede allí unos instantes organizando las ideas, pensando en WKILI y la divulgación de secretos personales. Pero hasta  donde se puede reclamar un diario personal en un país que la ley es el poder y quienes lo ejercen son enemigos de Cristo.

Decidí  llamar   a mi amigo que era el primero que lo debía saber y se lo comunique. Los errores se enfrentan y se pagan.

Todo es posible en este mundo terrenal y nada es tan importante comparado con el corto tiempo de vida en que existimos.

Entonces quede meditando por unos minutos en asuntos de extrema importancia para mí, para la nación y para el mundo. Eran suposiciones sobre las  muertes casuales o asesinatos premeditados de Wilfredo Soto, Laura Pollán, Wilman Billar, Osvaldo Paya y Harold  Cepero, pero  el comportamiento de este esbirro  demostraba con toda  certeza que los cinco habían   sido liquidados por la dictadura.

La Seguridad del Estado al parecer esta nutrida de esta calaña de inescrupulosos aberrados.

¿Cuál es la razón que pueda argumental el Estado para que a los periodistas y blogueros independientes no se les deje cubrir las noticias y reciban un trato inhumano y degradante al intentarlo, mientras que a la prensa internacional si se les permite como sucedió este mismo día en que fui detenido?¿Por que, por el solo motivo de informar al mundo se me puede quitar por la fuerza, mi cámara y romperla, y luego quitarme también por la fuerza las memorias y las baterías de dicha cámara recién compradas?.

En la memoria que se apodero de ella el agente de la Seguridad del Estado esta mi diario personal donde están plasmados sentimientos íntimos, pedirle a esta asociación de bandidos que no lo utilicen es inútil, pero no así a los hombres que escriben y ejercen con honor la información y el periodismo en el mundo. No tiene nadie la autorización para la divulgación de mi Diario. Les pido a todos compasión y perdón.

No obstante de cualquier forma que sea utilizado no dejare de ser el hombre que soy, cristiano, humano y cubano. La venganza la dejo en manos de Dios.

Las fotos de mis manos fueron tomadas tres horas después del arresto y solo permanecieron esposadas unos 15 minutos.

 

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3 respuestas a Hoy no tengo dudas, los cinco fueron asesinados

  1. Cesar dijo:

    Hermanos y hermanas ahora con la moda del Pasaporte sugiero que tambien se le de la oportunidad a los oficiales jovenes de las Fuerzas Armadas de Cuba para visitar paises como Canada, Brazil, Suiza, Francia, Alemania y ver con sus propios ojos el papel que los Ejercitos de esos paises desempenan en el desarrollo y proteccion de sus ciudadanos.
    Pasaportes para los Oficiales tambien!!!

  2. El Comunismo es una creación de Satanás !

  3. La eterna represión, la intimidación, el secuestro, algunas de las armas del castrismo para mantenerse en el poder.

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