Uniformes ilegales.Repeticion

Esta crónica fue publicada en el mes de julio, pero he decidido volver a publicarla por tres grandes motivos

1ro- El escritor Ángel Santiesteban que estuvo con nosotros en el reclamo para que las fuerzas del orden cumplieran la ley, fue sancionado por cinco años de privación de libertad por un aparente delito común encerrado en una causa política.

2do – El periodista independiente que también estuvo en el reclamo, Calixto Ramón Martínez Arias lleva más de 150 días en prisión sin ser llevado a juicio, ni habérsele especificado un delito concreto.

3ro- Rosa Maria Paya la hija de Osvaldo Paya se encuentra en el exterior y después de haber consultado con el conductor del auto donde se supone perdió la vida su padre y Harold Cepero pide una investigación internacional donde se aclaren con lucidez los fatídicos hechos.

El frio cañón de la metralleta en la frente me despertó. Abrí los ojos asustado. Tres hombres armados rodeaban mi cama….Uno de ellos me dijo que tenía que acompañarlos y que me vistiera. En la sala, un cuarto policía custodiaba a mi madre y mi hermana.

Este es el primer párrafo del libro Contra Toda Esperanza escrito por Armando Valladares, donde cuenta sus infernales años de encierro sufridos en las prisiones cubanas. Fue liberado hace ya más de tres décadas, no por voluntad del Estado, desde luego, sino por la presión internacional y las gestiones de quienes le quieren. ¿Qué ha cambiado, me pregunto?

Son cerca de las cinco de la tarde del día martes 24 de julio del año 2012. El Sol de verano hace arder la calle y los techos de las casas, así también la patria quema dentro del pecho del que la ama. En uno de los costados, a unos diez metros de la escalinata de la Cuarta Estación de la Gran Policía Revolucionaria de Infanta y Manglar, sentado al borde de un muro de cemento está el padre de Antonio Rodiles, uno de los rebeldes que bajó con Fidel Castro de la Sierra Maestra, cabizbajo y con la mirada perdida en lo inefable de cualquier tiempo, puede ser pasado, presente o tal vez futuro, serio el rostro y con el ceño fruncido, medita en silencio.

Sori Marín fue uno de los más estrechos colaboradores de Fidel Castro. Lucho junto a él en las montañas y formó parte de su Estado Mayor. Castro solía almorzar algunas veces en la casa de Sori, atraído por la excelente cocinera que era la madre de éste. Por eso la señora Marín , cuando supo que su hijo iba a ser fusilado fue a ver a Castro. La anciana se abrazó llorando al líder revolucionario, que le acariciaba la cabeza venerable.

-Fidel, te lo suplico….que no maten a mi hijo, hazlo por mi…

-Cálmese…. a Humberto no le pasara nada, se lo prometo.

La noche siguiente, por orden expresa de Castro, Humberto Sori Marín fue fusilado. Contra toda Esperanza: Armando Valladares 22 años de presidio político.

A su lado, de pie está su señora, madre del detenido, conversando con una señora de piel cobriza y rostro redondo como una luna. El anciano no parece haber perdido los bríos pero sus más de 70 años le atrapan en la red del desgaste natural, entre los dos está el licenciado Wilfredo Vallín, quien representa a la Asociación Jurídica Cubana, y el también abogado Bensa. Yoani y Lía se han sentado en el resto del muro, la poderosa arma contra las dictaduras que trae Yoani comienza las primeras y mortíferas descargas. La red electrónica asustada tiembla con las bombas parlantes. Uno tras otro van pasando los mensajes y las llamadas. Por dentro de los teléfonos móviles las ojivas nucleares circulan a la velocidad de la luz, con ellas la libertad y la justicia. Al rato llega “Willy sin censura”, con un cohete de más de mil megatones. Nos lo enseña ya incorporado a la guerra de la paz: en la cámara esta Rodiles hijo, rodeado de policías y agentes del gobierno vestidos de civil, atrapado entre ellos. Como uno de esos cervatillos que se ven en las escenas de la jungla salvaje rodeado por una manada de lobos que intenta descuartizarlo. La única diferencia es que él es un homo sapiens cubano y está rodeado de otros homo sapiens también cubanos. No se pierde mucho tiempo y el torpedo tierra – aire- mar –tierra con su poderosa ojiva es lanzado al espacio. Willy cuenta que el auto de Rodiles iba casi al final del cortejo fúnebre y fue interceptado por personas de civil y uniformados. Atrapado entre tantos brazos lo introdujeron por la fuerza en un auto policial. Unos minutos antes el premio Sajarov de derechos humanos Guillermo Fariñas (el Coco) y el escritor y periodista Julio Aliaga, también eran detenidos después de haber salido de la parroquia intentando desplazarse hacia el cementerio para dar cristiana sepultura al amigo y compatriota, premio Sajarov también y propuesto al premio Nobel de la Paz: Oswaldo Payá Sardiñas, fallecido el día anterior en un confuso accidente después de haber recibido con anterioridad amenazas de muerte. Todo fue muy confuso, gritos, empujones y golpes se mezclaron con los uniformes que arrastraban a los patriotas mientras el pueblo de abajo y de adentro contemplaba la dantesca escena lleno de cobardía e impotencia.

El sol ha declinado pero sigue fuerte como si estuviese rabioso y quisiera descargar su furor sobre este pedazo de tierra envuelta en la miseria y la corrupción. Pronto se hará de noche y quizás cuando la avenida este menos concurrida y los ancestrales autos se conviertan en fantasmas, saldrán las panteras de la sección 21 y devoren al padre de Rodiles, a la madre y al resto de lo que va quedando de la dignidad de esta nación.

De algún lugar de esta selva de basurales aparece Reinaldo Escobar, el Indio del Curare en los labios para la dictadura, que se lo inocula con la decencia de un cacique guerrero.

En sus manos abiertas tanto para el saludo del amigo como del enemigo trae unos pomos de agua y refresco. Se pone al tanto de la situación con Vallín . ¿Qué han dicho?, le pregunta el indio.

El oficial de la policía dice que estará detenido un tiempo más en conversación con él. Le alegué que si no existe orden de detención, ni motivos, ni ha cometido delito alguno, la detención es ilegal y están violando las leyes vigentes. El uniformado con la estrella blanca en la solapa del uniforme verde olivo solo me contesto que se trata de CR o contrarrevolución (supuesto delito fabricado por el poder donde el ejercicio del derecho, la libertad y la justicia son prácticas criminales y por lo tanto punibles fuera de las leyes) y eso lo maneja la Seguridad del Estado, que debíamos de esperar, después un oficial de la Seguridad me asegura que será liberado mas tarde.

Tampoco era ajeno a que estaba señalado como un anticomunista, me negué a poner en mi mesa de trabajo uno de esos carteles con el lema “si Fidel es comunista que me pongan en la lista´´, pensaron que no iba a protestar ya que eso era rechazar a Castro. Libro Contra toda Esperanza Armando Valladares.

Yo no soy ni seré comunista (Agustín Valentín López Canino)

II

El indio se ve inconforme. Parece resignado, pero no lo está. Le conozco lo suficiente. Sin embargo, decide resistir la espera.

Todos sabemos cuanta hipocresía, mentira desfachatada hasta la desvergüenza y deshonor son capaces de experimentar sin ningún pudor, detrás de sus uniformes y sus estrellas los representantes de la policía en Cuba. No existe garantía a la legalidad, ni mucho menos su ideología está enraizada en la ética del respeto por la condición humana. Así han convertido el país en una nación sin ciudadanos.

El sol ha seguido descendiendo y las sombras de la ciudad fantasma se alargan, una brisa suave arrastra la atmosfera contaminada y el polvo levantado por los autos se pega a la piel y seca los labios. Han seguido llegando hermanos de lucha con sus armas en ristre apuntando hacia el cielo. Robertico ;el periodista fundador de Hablemos Press empuña su letal móvil y su esposa la Dama de Blanco Norbis se ha armado de un peligroso lápiz y un papel.

El escritor Santiesteban sujeta su pequeño destructor de marca no reconocida. Calixto, un joven del Oriente, que logró hacer un curso de periodismo ciudadano entre amenazas, arrestos y deportaciones ya está incorporado.

Las manos no cesan de manipular sus artefactos, una andanada tras otra se cuela por los laberintos de los circuitos electrónicos y desgarran el espacio, las bombas y los certeros tiros de morteros no destruyen edificios ni hacen saltar los árboles en remolinos de hojas que caen a la tierra. Las espantosas explosiones de las descargas haciendo despedazar tímpanos y cuerpos humanos no se escuchan. Toda esta guerra es un susurro, un arrullo de palomas con el ramo de olivo de la paz.

Terminó el registro y no aparecieron armas, ni explosivos, ni propaganda, ni listas. Aunque no habían encontrado nada, debía responder a unas preguntas de rutina. Mi madre argumentó que no había razón para llevarme. Le respondieron que no se preocupara, que regresaría enseguida: ellos mismos me traerían de vuelta a casa. Pero el regreso se demoro más de veinte años. Contra Toda Esperanza: Armando Valladares testimonios de las prisiones cubanas.

El Mayor se acerca donde estamos, con el cinismo de los que tienen la fuerza y el poder nos pide que nos retiremos del lugar y nos alejemos hacia un parquecito del otro lado del muro. El viejo no se mueve, no escucha, por debajo del pantalón se deja ver la piel cobriza de sus inflamados tobillos y su mirada sigue perdida en el tiempo. Yoani y Lía no se molestan en ocupar otra posición. El indio y Vallín conversan con el uniformado mensajero de la ilegalidad y el abuso del poder. La pregunta de las mil respuestas pero que solo lleva una acción es lanzada hacia la desvergüenza del uniformado esbirro de Castro. ¿Por qué está encerrado? Libérenlo y nos iremos. La posición del Indio y de Vallín es invariable.

Llegamos a la 5ª avenida y calle 14, en el reparto Miramar. Era entonces la sede central de la Policía Política, la Lubianka cubana. Varias residencias producto del desalojo, formaban el complejo del G-2 que era como al principio le llamaban a la Seguridad del Estado.

Fui llevado a la segunda planta, al archivo. Me tomaron las huellas digitales y me fotografiaron con un letrero que decía: Contrarrevolucionario. Contra Toda Esperanza presidio político en la Cuba revolucionaria Armando Valladares.

Mientras el Papa celebraba la misa en la Plaza de la Revolución fui conducido desde el calabozo donde me encontraba a la planta alta de la unidad de la PNR en la avenida 51 de la Lisa. Delante de un oficial con el traje verde olivo y tres estrellas blancas en la solapa me ordenaron quitarme los zapatos, me tomaron las huellas digitales y me hicieron varias fotos. Solo faltó el cartel de contrarrevolucionario y pienso que no lo colocaron porque ya la Revolución no existe. Esa noche se llenaron los calabozos de esta mísera ciudad, ningún detenido tenía armas, ni explosivo, ni ejercían la violencia por ningún medio. Cinco décadas después: Agustín López, testimonio.

Después de la conversación donde el uniformado representante de la legalidad expresó que en un corto tiempo liberarían a los dos detenidos decidimos trasladarnos hacia el parquecito. El viejo guerrillero no se mueve y la madre de Rodiles continúa conversando de pie recostada al muro esperanzada en las palabras del oficial. El grupo ha ido creciendo a medida que la tarde se torna amarilla. Pasan los minutos y no hay respuesta por parte de los uniformados dueños del poder.

Entonces el Indio invita a Vallín y suben la escalinata castrista perdiéndose en el vientre antropofágico de las autoridades.

Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres pues no temer a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios para castigar al que hace lo malo.” Romanos cap13 versículo 3 y 4.

Pasan unos minutos que parecen siglos y regresan el Indio y el abogado. Asombrosamente el vientre antropofágico de las autoridades los han regurgitados sin digerir. Después de unas aclaraciones sobre la legalidad y las leyes vigentes los uniformados le contestan que eso está bajo el mando del DSE. Un delito de CR que no existe. Una vez más la Gran Policía Revolucionaria uniformada demuestra su incapacidad para hacer cumplir la legalidad y la obediencia a las leyes son pasadas por alto y violadas. No por un simple policía reclutado por el servicio militar obligatorio que apenas conoce los códigos, sino por un oficial de carrera graduado de academia y quizás licenciado en leyes. Decidimos entonces cruzar a la acera opuesta y colocarnos al frente, bien visibles a las autoridades para recordarles que estábamos ahí esperando porque se cumpla la ley.

Por los constantes fusilamientos, la prisión de La Cabaña se había convertido en la más terrible de todas las cárceles. Y para mantenernos bajo el terror, comenzaron las requisas de madrugada. Los pelotones armados con barras de madera, cadenas, bayonetas y cuanto sirviera para golpear, irrumpían en las galeras golpeando sin contemplación. Contra Toda Esperanza: Armando Valladares 22 años de prisión

Esto al oficial de verde olivo con la estrella blanca en la solapa no le agradó y llamó a Vallín para que sirviera de emisario en trasmitir que no iba a permitir presiones y esto demoraría la liberación de los dos detenidos. Yoani se siente molesta, burlada y ofendida, los recuerdos quizás le afloren a la mente cuando fue traída allí casi a rastras por solo estar de parte de la justicia.

En la acera donde nos encontramos no existe ninguna señal de prohibición pero a la representación de la dictadura le molesta vernos allí recordándole con rebeldía pacifica la existencia de los derechos.

Al día siguiente se efectuó el segundo interrogatorio.

Usted estudio en una escuela de curas -me dijeron.

Si, en los Escolapios, pero ¿eso qué importa?

Si importa, los curas son contrarrevolucionarios y el hecho de que usted estudiara en esa escuela es una evidencia más en su contra.

-Pero Fidel Castro estudió en el colegio de Belén, de los Padres Jesuitas.

-Pero Fidel es un revolucionario y usted un contrarrevolucionario, aliado a los curas y los capitalistas, y por eso lo vamos a condenar. Contra Toda Esperanza. Armando Valladares, prisiones revolucionarias cinco décadas atrás.

Decidimos retirarnos del frente y nos corremos a un costado donde nos sentamos en un muro pequeño. El sol ya casi se pierde detrás de los edificios, el amarillo se torna en rojo. La madre de Rodiles ha hecho intentos de penetrar en el vientre antropofágico pero se le ha persuadido que no lo haga. Le sería casi imposible subir la escalinata sin llegar desfallecida a la cumbre. El viejo se ha incorporado, quizás ha medido sus fuerzas físicas varias veces y se ha metido en el pasado de la Sierra lamentando no poder hacer lo mismo para reivindicar la equivocación. Sin emitir sonidos vuelve a su frío y duro muro de concreto.

  • El que hiciere hoyo caerá en él; y al que aportillare vallado, le morderá la serpiente: Eclesiastés cap10 versículo 8,

III

A pesar de que muchos habían pasado la noche en la parroquia acompañando los familiares y el cadáver del promotor del Proyecto Varela, que puso en ridículo al gobierno y demostró ante el mundo la esencia dictatorial del régimen, el grupo ha ido creciendo.

Llegan unos jóvenes que no conozco y uno de ellos enseña los golpes recibidos en la mañana. Se levanta el pulóver y cerca del pecho se observa una magulladura ensangrentada. Es 25 de julio del año 2012, más de cinco décadas después de que un grupo de jóvenes alistaban sus armas para asaltar el Moncada según cuenta la historia, para destronar una dictadura cruel y despiadada y que injusticias como las que hoy prevalecen fueran erradicadas y que no se les violaran los derechos que le corresponden al pueblo por condición humana.

Detrás del muro donde nos sentamos hay un cúmulo de basura. Alguien extrae los papeles y hace figuras de pistolas y metralletas: “Asaltaremos la estación y liberaremos a nuestros hermanos”. Las risas son absorbidas por los ruidos de la ciudad.

Cada amanecer, La Cabaña despertaba con una nueva interrogante: ¿A quién fusilarán hoy?

Es cierto que no tenemos ninguna prueba concreta contra usted, pero tenemos la convicción de que es un enemigo potencial de la Revolución. Para nosotros es suficiente.

Contra toda Esperanza. Armando Valladares. 22 años en las mazmorras de la Revolución.

IV

Son las dos de la tarde del día 24 de Julio. El calor es insoportable, el cuerpo suda y la ropa se pega a la piel. El viento se ha escondido en sus lugares secretos. La parroquia se ha llenado por dentro y por fuera. El cadáver del gestor del proyecto Varela, que demostró la ilegalidad constitucional del sistema, aun no llega. Atravesar el país desde el Oriente hasta el Occidente es un duelo con la historia. Más aun, si el muerto es un líder cristiano sentenciado al ostracismo y la exclusión. Aparecen autos con matriculas amarillas, naranjas y negras. Algunos dejan mujeres con trajes de monjas y continúan. Otros buscan algún espacio y aparcan, descendiendo de ellos personas con aspectos respetables. Al frente de la parroquia un grupo de periodistas con cámaras montadas en trípodes y aparejos de comunicación se derriten al sol. A casi todos ya los conozco de vista, de otros eventos como el encuentro de twitteros (mensaje que se escribe al mundo por los teléfonos móviles). Convocado por el oficialismo en el Pabellón Cuba, donde solo me permitieron decir, después que ellos mencionaron varias veces la palabra Revolución: “revolución no. Es desrevolución”. Y luego me hicieron callar sin importar la decencia con que los había escuchado. Otra vez pudo ser en el espacio SATS y por último en la entrevista de la representación de las Damas de Blanco con el Cardenal Jaime Ortega. Es la prensa internacional sometida también a los intereses del Estado, que ante el empuje del periodismo ciudadano, no le ha quedado más alternativa que cubrir algunas noticias y eventos no muy agradables a la dictadura. Claro, con mucha suspicacia para no ser expulsados del paraíso terrenal que les representa Cuba, donde tienen vida de reyes. Son tuertos, pero el tuerto en el país de los ciegos, es rey. Un auto policial da la vuelta y se detiene durante un tiempo en un costado del templo.

  • Una soga dividía el avión: de un lado nosotros, del otro las escoltas.
  • ¡todo el mundo al suelo….sentándose!

  • Hubo un titubeo, porque había que tirarse sobre aquel piso lleno de mierda de vacas…y los guardias comenzaron a empujar y gritar como condenados. Armando Valladares. Título del libro: Contra toda Esperanza, 22 años de prisión por manifestar no ser fidelista.

Quizás pasadas las 16 horas, no lo puedo precisar (porque no miré mi reloj Orient de esfera azul regalo de mi hija buena que un día muy triste para mí se fue en un contrabando de personas al país de los “malos” para seguir siendo buena) llega el ataúd con el cuerpo sin vida del patriota. La gente se arremolina en la entrada y los de la prensa se movilizan. Curiosos del barrio, amigos y enemigos se compactan alrededor del carro mortuorio, unos con el dolor de la pérdida, otros con el regocijo perverso de los cobardes.

Es sacado el ataúd y subido en brazos por la pequeña escalinata atravesando la casa del Dios vivo. Todos se han puesto de pie y permanecen en silencio en señal de respeto. Después de depositado el féretro delante del púlpito, en el centro del templo alguien dijo unas palabras que no escuché, entonces un cerrado aplauso se hizo sentir, pasaban los minutos y cuando parecía que iba a desfallecer resurgía con más intensidad, al cabo de los 15 minutos de descargar nuestra impotencia y dolor en las palmas de las manos se escuchó una voz que pidió el cese de nuestra protesta por todas las injusticias cometidas contra el demiurgo ,y sobre la patria que él amaba incondicionalmente, y por la cual le habían hecho sufrir cientos de discriminaciones , maltratos y exclusiones, y esos repugnantes y perversos actos de repudio organizados por el Partido y el gobierno, gozando la escoria participante de la más prevaricadora de las impunidades . De no haber sido por la petición el ruido de las palmas de las manos se hubiese prolongado tanto que hubiesen roto el record recogido por la historia.

Pero si las paredes del viejo templo habían vibrado con el choque de las manos, unos minutos después se estremecían con el grito de Libertad. Un coro compacto absorbió todos los ruidos de la ciudad y mucha manos se alzaron con el puño cerrado hasta que de nuevo la voz de alguien que el dolor le calaba los huesos pidió silencio. Anunciaron la misa para las 08 de la mañana del próximo día y finalizada esta se efectuaría el sepelio.

Algunos se despidieron de otros con la esperanza de ir a sus casas, tomar un baño e ingerir algún alimento y después regresar o dormir unas horas para estar recuperados para las próximas horas. Muchos se encontraban allí desde las primeras horas del amanecer sin haber ingerido alimentos. Tres adolecentes se acercan a Yoani y le preguntan con suma decencia: ¿quién era el muerto? Un líder cristiano -le responde la bloguera con suavidad- y le alcanza una de las hojas que se lograron editar unas horas antes, donde está la foto de Osvaldo con algunos datos debajo. Las tres jovencitas toman el papel y después de mirar detenidamente preguntan la edad. Parece más joven -exclaman ellas, devuelven la hoja y se marchan.

Los templos son símbolos de amor, fe en la justicia aún en la tribulación y del poder del Dios vivo. Esta esencia se expandía en un efluvio embriagador que ascendía al cielo. Con suave parsimonia la luz amarilla de la tediosa y ardiente tarde se hizo tenue. La noche abrazó el santuario que permanecería en la vigilia hasta el otro día. Un auto blanco con las inconfundibles insignias en negro de la gran policía revolucionaria cada cierto tiempo interrumpía la quietud y seguía el curso de sus faros alrededor del aposento sumido en la tristeza. Cada quien eligió la forma más soportable entre los parámetros del respeto de los velorios para suavizar las horas hasta el nuevo día. De algún lugar alguien fue capaz de traer el mismo bebedero cargado de agua que se utilizó con inmensa alegría unas semanas antes en casa de Rodiles en el Festival Clic, acompañado esta vez de un pomo con café negro.

Así llego el otro día y un Sol áspero y caliente apareció devorando los últimos vestigios de la noche. Unos cirros blancos se dejaron ver delante de un hermoso cielo azul. Aun las campanadas de las 08 no habían rebotado con sus sensibles ecos en las mamposterías de la ciudad fantasma, pero ya la feligresía se había repletado con mucha gente de a pie que comunicaban que fuera en la avenida se acumulaban numerosos escuadrones de policías y ómnibus de secuaces del gobierno vestidos de civil, sin duda el temor a que un sepelio se convierta en una rebelión incontrolable deambulaba y se metía desde el día anterior en las oficinas de la alta jerarquía del Estado. De sobra saben que las injusticias, las violaciones de derechos y explotación, tras el fraude de la Revolución ha llevado al pueblo al borde de la desesperación y a la convicción de que el sistema es una trampa para justificar exclusivamente el poder totalitario.

Comienzan a llegar autos y algún microbús con monjas y eclesiásticos, serios los curas o monaguillos. Con gorros y vestiduras negras saludan a alguien y avanzan hacia el interior del templo en dirección al pulpito que está repleto ya de coronas y adornos fúnebres donde se encuentra el féretro con una bandera cubana tendida a los pies.

El cardenal Jaime Ortega había prometido oficiar la misa. Bajan de unos autos, viejos encartonados y regordetes, con rostros solemnes de ministros ordenados, cuya fisonomía bien cuidada demuestra su conservadurismo terrenal. Esta actitud ceremonial me causa un impacto espiritual que pica mi curiosidad y le pregunto a alguien de quienes se trataba: ese es el señor Juan de Dios, y aquel el señor cuyo nombre no recuerdo ni me interesa mucho memorizar, el de allá con el gorro de cardenal por casualidad es el cardenal, entonces por fin comprendo el porqué de las declaraciones de las buenas relaciones de la Iglesia Católica con el Estado, en sus últimas cenas la mesa debe estar repleta de deliciosos manjares y buen vino para que la paz de Cristo invada los estómagos y no los corazones .

Vino entonces uno de los siete ángeles que tenía las siete copas, y habló conmigo diciéndome: ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi la mujer ebria de sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. (Apocalipsis 17. 1-6)

V

Los uniformados no han cumplido su palabra y nos desplazamos nuevamente al frente. Ya para entonces conformamos unos 20. El número de efectivos policiales también ha crecido. El último desplazamiento no le agrada al oficial de verde olivo con la estrella blanca en la solapa, violador de la legalidad, y se dirige hacia nosotros. Cruza la calle con parsimonia, confiado que detrás de él hay un ejército que a su orden nos descuartizaría en segundos. “Soy el jefe máximo del municipio”: dice, haciendo tantas muecas como si masticara una de esas bolas de chicle que dan risa.

La decencia impera de ambas partes: el grupo la practica por amor a la justicia y respeto a la condición humana; el uniformado por lujuria y cinismo, sometido incondicionalmente a la egolatría de los dueños del país, porque no creo que por moral y dignidad estuviese allí atacando el derecho a vivir en libertad y paz que nos corresponde a todos por igual. Vuelve a alegar que no podemos estar allí. Insinúa un desalojo mediante sus fuerzas policiales. El Indio lo escucha con atención, Yoani se mueve inquieta dejándole hablar. Ha terminado y no ha aclarado nada sobre quienes violan la ley y el comportamiento ilegal de la Gran Policía Revolucionaria, recae su discurso en que tenemos que irnos del lugar o nos desalojaran, ¿cuál sería la razón?: el poder manda, la dictadura ordena. El Indio no se queda callado: “la razón por la que estamos aquí -le dice al oficial de la estrella blanca en la solapa- es porque hay dos personas detenidas violentamente sin haber cometido delito alguno, fueron sacadas de un cortejo fúnebre, ignoramos si están golpeados o lesionados, sedientos o hambrientos, ni tan siquiera si están vivos”.

  • Todas las noches habían fusilamientos, los gritos de los patriotas de Viva Cristo Rey y Abajo el Comunismo estremecían los fosos centenarios de aquella fortaleza.

El oficial ocultando la soberbia que le invade ante la impotencia de la razón, le contesta asegurándole que están bien y que a nadie se le golpea. El cinismo sobrepasa los límites de lo pérfido y Yoani da un paso hasta situarse delante del oficial de la estrella blanca en la solapa, se yergue y clava los ojos en el esbirro que le sostiene la mirada. Ya el Sol se ha escondido y el crepúsculo acaricia la tarde. “¿Ustedes no golpean, ni maltratan? ¿Los golpes y los maltratos de que fui objeto dentro de uno de esos calabozos donde están esos hombres, ahora no cuentan?” Las palabras le brotan como saetas encendidas hiriendo el aire y se clavan en el rostro del Mayor que ahora no le sostiene la mirada. La pequeña muchacha no respira, los recuerdos del abuso sobre su cuerpo y su alma siguen brotando con la transparencia y la fuerza del agua que brota de un manantial en la cumbre de una montaña y luego se convierte en rio.

¿La demanda en busca de justicia hecha después tampoco cuenta?.

Al comenzar el juicio, el presidente del tribunal, Mario Tagle, subió las piernas encima de la mesa, cruzó las botas, se echó hacia atrás en el sillón reclinable y abrió una revista de muñequitos. A ratos se dirigía a los que estaban a su lado, les señalaba algún pasaje de la historia que había despertado su hilaridad y entonces reían juntos. Es verdad, el prestar interés, aunque hubiese sido cortés, no era necesario, y ellos lo sabían. Las sentencias ya venían redactadas de la sede de la policía política. Contra Toda Esperanza. Armando Valladares. 22 años de barrotes.

El oficial, no sé por qué razón queda sin respuesta. Quizás sea que aún algunos restos de dignidad y vergüenza deambulan por su conciencia, y eso le obliga a articular unas palabras de justificación o excusa para vestir su uniforme verde olivo con la estrella blanca en la solapa. ¿Cuando fue eso, hace dos meses? No, en 2010. Hace un leve gesto que aparenta no haber estado presente y por ello quedara exonerado de culpas. Como si una estrella blanca en la solapa de un uniforme verde olivo se obtuviese en un plazo de dos meses.

El joven que había sido golpeado en la mañana se levanta el pulóver y le enseña la herida abierta debajo de la tetilla donde de una patada le habían arrancado los tres puntos con que le habían cosido en el hospital, los bordes de la pequeña incisión carmesí asomaba la carne al descubierto, después se ladea y señala su oreja también maltratada. “Estas son las huellas de la Gran Policía Revolucionaria que está bajo su mando ¿qué he hecho para tal zurra?: lo mismo que estoy haciendo ahora, reclamando justicia y libertad”

Se volvió hacia el presidente del Tribunal y le dijo que yo era un enemigo de la Revolución y que había cometido los delitos de estragos y sabotaje y recitó un número de artículos que supuestamente se referían a las sanciones que yo merecía.

Ni entonces ni después, porque durante 20 años lo seguí preguntando, ninguna autoridad pudo decirme donde cometí un delito de estragos. Contra Toda Esperanza: Armando Valladares 22 años de encierro.

VI

El oficial de la estrella blanca en la solapa no esperaba esta reacción, sin dudas confiaba en la obediencia y la sumisión, y no en la ley y la legalidad por la justicia, sino en la fuerza del poder que él representaba.

Le pregunté al fiscal dónde, en qué fabrica, en qué establecimiento, en qué fecha. No pudo responderlo porque nunca hice nada parecido. Valladares: Contra Toda Esperanza: 22 años de martirio

La bloguera resuelta y decidida, incomodada por la ausencia de pudor del supuesto dueño del municipio hundido en la corrupción y la miseria, como esta miserable ciudad y restos de nación, se le vuelve a encarar: “Estamos cansados, ustedes no cumplen, han dado varios plazos para liberar a nuestros amigos y tal parece que se burlaran. No nos iremos de este lugar. Mande a sus hombres a que nos encierren junto con ellos. No ofreceremos resistencia”.

Habíamos concebido con anterioridad la posibilidad de entregar nuestros carnets e ir voluntariamente a los calabozos donde estaban los detenidos.

El Indio que se había mantenido en silencio se dirige nuevamente al sátrapa. “Mire Mayor, nosotros lo menos que queremos es buscar problemas. Estamos aquí solo para que se cumpla la ley y la legalidad que ustedes están obligados a hacer cumplir. Dentro de su unidad hay dos hombres detenidos con violencia sin haber cometido delito, ni tan siquiera un motivo de desorden. No se les ha realizado una detención legal, no existe acta de detención. Los ancianos padres de uno de ellos llevan más de 5 horas esperando por su liberación y ustedes de la forma más burda e impúdica le mienten descaradamente en plazos incumplidos. Además, los violadores de la legalidad, le repito, son ustedes, no nosotros. Todo se resuelve en minutos, cumpla la ley y libérenlos y nosotros nos vamos. De lo contrario enciérrennos porque no nos iremos y seguiremos aumentando en número y dando avisos a nivel nacional e internacional, varias emisoras extranjeras se han comunicado con nosotros y a medida que pase el tiempo pienso pueden agravarse las circunstancias, de ustedes depende que no ocurra. Usted alega que los detenidos están en manos de la Seguridad del Estado, eso no lo exonera de culpas. Pero ya que usted, siendo el guardián de la ley y la legalidad no tiene la suficiente potestad para hacerla cumplir, por lo menos envíenos al que los tiene detenido. Que den la cara y vengan a conversar. ¿Qué haría usted en nuestro caso? ¿Abandonaría? No obstante, le prometemos que no ocasionaremos disturbios, ni algún tipo de desorden público. Solo esperaremos que usted tenga la suficiente decisión y el necesario valor para hacer valer esa estrella blanca que luce en la solapa”.

El oficial privado de toda razón justa para una respuesta honorable, correspondiente a las fuerzas que, se supone, deben mantener el orden y el respeto del país, se retira. No sin antes advertir de nuevo que allí no podíamos estar. Entonces comenzaron a aumentar sus efectivos rápidamente, ya la noche se había tragado el crepúsculo y las luces de los autos hacían correr las sombras deformándolas en grotescas figuras que desaparecían con la misma rapidez con que aparecían. Unos tras otros fueron apareciendo, antiguos Ladas soviéticos y modernos Geely blancos con sus insignes letreros en negro. Patrullas PNR, haciendo el aguaje de la fuerza y el poder maniobraban como expertos hasta parquearse en posición de combate. De ellos descendían jóvenes uniformados, la mayor parte reclutados en el interior del país cumpliendo el servicio militar obligatorio. Sin una preparación responsable, ni un conocimiento profundo de la ley y el respeto por la legalidad. Apremiados por cientos de necesidades y privados de los derechos y libertades. Confundidos en sus valores optan por cubrir las plazas policiales, así por lo menos están en la capital. Reciben uno de los mejores salarios devengados en el país. Tienen la oportunidad de subir a modernos autos y mezclarse con impunidad en la corrupción.

Estos se fueron colocando frente a nosotros en posición intimidatoria. Apareció también un camión con la insignia de las Tropas Especiales aparentemente nutrido de agentes. Mas retirados, cubiertos por las sombras, unos autos civiles de los usados por la Gestapo Castrista en sus operaciones encubiertas y de secuestro a opositores para intimidarlos, rodeados de unos 15 hombres supuestamente agentes de la 21 eran iluminados por momentos con los faros de los vehículos que circulaban por la avenida.

A todos estos efectivos se le fueron incorporando modernas Suzukis . Más tarde hizo presencia una ambulancia. El grupo de nosotros también creció en la proporción de uno a diez quizás, se nos incorporó una de las promotoras de las Bibliotecas Independientes y directora de la Red de Bibliotecas Cívicas Reinaldo Bragado Bretaña, gestora del proyecto animando sonrisas: la señora Omayda Padrón Azcuy, que una hora antes se había comunicado y le había dicho que esto se ponía caliente, entonces respondió que vendría. Con ella llegó el vice coordinador y miembro del Comité por la Integración Racial, el señor Madrazo Luna. El escritor y fotógrafo Orlando Pardo, su esposa y otra joven. También llego Arabel, recién salido del hospital y aun con los pies inflamados producto de su enfermedad, venia acompañado por mi hermana, uno de mis sobrinos y otro joven muy delgado.

En algún momento anterior o después se había agregado el informático Walfrido y los dos Frank con otra joven y una niña. Hizo presencia más tarde, después de los primeros cantos de los gallos que los ruidos de la ciudad se traga indolente, un señor de la Unión Patriótica de Cuba que preside el ex preso político de la Primavera Negra: José Daniel Ferrer comunicándonos que están al tanto y nos apoyan.

Algunos comienzan a bromear eligiendo los autos patrullas en que podemos ser repartidos en las distintas Estaciones o ser abandonados en lugares distantes fuera de la ciudad y las comodidades que queremos para el viaje y el calabozo. Otros nos sentamos en la acera pegados al muro, ya casi seguros del arresto y el desenlace fatal para todos los cubanos a pesar de que solo el 5% de Cuba conoce los acontecimientos ocurridos el día anterior en los funerales del líder de oposición Osvaldo Payá y lo que está sucediendo aquí.

A mi lado se sienta un joven y por medio de un sociable diálogo puedo saber que es diabético y tiene una hernia discal lo cual no evitará diferencias en el trato de los represores cuando llegue el momento del arresto. Te arriesgas mucho -le digo. “Total, de vivir así, con esta miserable condición humana, ya estoy aburrido”. Saca su glucómetro y comprueba el nivel de glucosa, la pantalla digital del pequeño aparato marca un 12. Está alta -le comento. “Si, tuve que comerme un caramelo por temor a una hipoglucemia”. Por unos segundos me invadió el recuerdo de los últimos días de mi madre, arrastrando con su diabetes y su llaga plantar, en que, falto de recursos no le pude brindar los cuidados necesarios, y sentí que un gran dolor me presionaba el pecho anudándome la garganta. Tienes que cuidarte hermano -le dije- y detuve la vista en una anciana que había subido varias veces la escalinata de la Estación y ahora el oficial de la estrella blanca en la solapa la ayudaba a bajar entregándosela a un joven de civil que la ayudó a cruzar a la acera opuesta donde nos encontrábamos nosotros. Allí se dispuso a parar un taxi cuentapropista.

Del otro lado de la calle el viejo se paró del muro donde había permanecido en silencio y avanzó hacia el oficial de la estrella blanca en la solapa. Se veía airado y resuelto. Habló algo con el esbirro y luego comenzó a gesticular iracundo, como dispuesto a golpear al sicario uniformado. No pude escuchar desde donde estaba pero se comenta que gritó delante de todos que Raúl Castro había huido acobardado en muchas ocasiones, o sea, que Raúl Castro, el Presidente de nuestro país, de nuestra Cuba, el hombre que gobierna, es un cobarde. Lo cual yo no dudo por la forma en que permite los abusos del poder y las violaciones del derecho. Algunas personas, entre ellos uniformados, hacen calmar al veterano revolucionario. Se vuelve sin dejar de gesticular, pero antes de llegar al muro se voltea en una nueva y más fuerte arremetida. Nuevamente es reducido a la obediencia un poco por la fuerza primero y después por la persuasión. El oficial de la estrella en la solapa da la espalda y sube la escalinata penetrando dentro de su antropofágica cueva. Me imagino que aunque su dignidad, su moral y sus valores estén sometidos incondicionalmente a la perversa dictadura y a la egolatría de los Castro, además de las prebendas de su cargo, en algún momento la mordida de la conciencia le recuerde la condición humana, cubana y quizás cristiana.

Ya son pasadas las 21 horas y no se han decidido al asalto. Parece que esperan órdenes del más alto mando. Cada cierto tiempo hacen maniobras, supongo que para intimidación. El camión lo introducen en retroceso por el corredor vehicular hacia la parte trasera del vientre antropofágico, por el costado contrario de donde se encuentra el viejo, nuestro grupo permanece inmutable preparados para recibir la arremetida del arresto.

Luego del tiro de gracia sollozaba alguien. Hubo noches de diez y doce fusilados. Se escuchaba la reja del rastrillo y alguien que avanzaba a la puerta para ver al amigo y gritarle el ultimo adiós. No se podía dormir en las galeras. Fue entonces cuando Dios comenzó en convertirse para mí en un compañero constante y la perspectiva de la muerte en una puerta para la verdadera vida, en un paso de las tinieblas a la luz eterna. Contra Toda Esperanza: Armando Valladares 22 años en el infierno.

VII

Después de la discusión del viejo con el asalariado de la dictadura, dueño del municipio, el Indio insiste con Vallín en personarse para exigir el cumplimento de la ley. Suben la escalinata y penetran en el Tribunal de la Inquisición del siglo XXl. Se ven conversando con el oficial de la estrella blanca en la solapa y una uniformada de azul con tres estrellas blancas, también dueña del municipio y de los restos de la ciudad, por supuesto. Luego regresan y se dirigen hacia nosotros que no nos hemos movido del lugar donde el oficial del traje verde olivo y la estrella blanca en la solapa no quiere que estemos. Han decidido liberar a Julio pero Rodiles confronta problemas con el carnet del SATS, perdón quise decir de identidad.

8

Esto parece poco, casi nada si lo comparamos con las miles de violaciones que cada día se cometen en esta desnacionalizada isla, pero hacer que las autoridades cumplan la legalidad sobre un pensador diferente a la dictadura castrista es como sacarle un colmillo a un lobo rabioso exponiéndole el cuello para que lo destroce de una dentellada, pronto vemos a Julio abrirse paso entre los uniformes azules y los secuaces de civil perteneciente a esa rama mediocre y despiadada nacida del G-2 y cultivada por la STASI, la KGB continuadora de la CHECÁ rusa, y quizás si vamos mas allá encontraremos alguna raíz en la Gestapo alemana de la segunda guerra mundial.

Le cayeron encima varios militares. El preso se debatía, mordía, arañaba, hasta que los golpes lo hicieron desplomarse al suelo, la cabeza rota y la cara empapada por la sangre que le brotaba de la nariz. Los demás guardias que nos rodeaban, al comenzar la pelea, retrocedieron inmediatamente, manipulando los fusiles y ametralladoras, amenazándonos con nerviosismo -¡que no se mueva nadie, las manos arriba y cuidado con lo que hacen o disparamos!

Tenían miedo, estaban nerviosos, temerosos de hombres desarmados, desnudos y sentí que nos crecíamos. Contra toda Esperanza: armando Valladares, prisiones cubanas.

Alzamos los brazos en señal de saludo y se escuchan algunos gritos de júbilo, la sonrisa de Vallín florece en su rostro y el Indio da cortos pasos aun inconforme. Yoani sigue lanzando violentas descargas que iluminan la noche negra que se ha cernido sobre Cuba después del 1959, algunos autos policiales han salido mientras otras suzukis se han sumado a los efectivos. Los uniformados de azul continúan en el último escalón de la escalinata de frente a nosotros que perseveramos en el lugar donde el oficial de verde olivo, con una estrella blanca en la solapa no quiere que estemos.

La anciana que espera el taxi parece agotada, una y otra vez el joven que le acompaña repite la acción de péndulo horizontal dejando caer la mano, pero ningún vehículo se ha detenido interesado en la carga. Julio atraviesa la calle y pronto le hacemos un ruedo, curioso por conocer detalles del apresamiento, una brisa fresca suaviza la noche y allá, en lo alto, adornando la bóveda celeste, dispersas estrellas relampaguean debilitada su luz por el resplandor de las pocas farolas de una ciudad fantasma sepultada en la ignorancia de su propia noción de existencia.

En la locura de Cajigas había una idea obsesiva: ver a sus hijos. Y constantemente se acercaba a las rejas de la entrada llamándolos:

_¡quiero ver a mis hijitos…quiero ver a mis hijitos!

Un día, a uno de los guardias se le ocurrió la idea de decirle que sus hijos habían sido fusilados:

-¿oyó, viejo?, ya no joda más están fusilados… ¡bien muertos!

Cajigas se aferró a los hierros de las rejas llorando.

Lo metieron en la celda de castigo por alterar el silencio. A la mañana siguiente cuando paso el militar, el cadáver de Cajigas se balanceaba lúgubremente. Contra toda Esperanza: más de dos decenas de años preso en Cuba Armando Valladares.

Julio ha terminado su anécdota del secuestro donde sus mas de 200 libras se convirtieron en un objeto inanimado, compuesto por una sustancia amorfa carente de lugar espacial , fuera de toda percepción de un ser social, cruza al otro lado donde los padres de Rodiles han permanecido por mas de 7 horas sin que por una razón puramente humana los uniformados se hallan dignado de ofrecerles un asiento o un vaso de agua excepto la amabilidad de aquella ambulancia que le han colocado al frente, símbolo de la asistencia médica gratuita que espera previendo un fatal desenlace. Les informa la situación de su hijo y continua viaje a su casa.

Tengo la necesidad de ser visto por un médico- le dije,

El comandante Gálvez me miró indignado:

-¿Todavía tiene el cinismo de pedirnos asistencia médica?

A la mañana siguiente soldaron las puertas. El teniente Cruz, jefe de la Policía Política, nos dijo que era una orden personal de Castro.

Se llamaba Lamar, vestía el uniforme que usaban los médicos y era un sádico. Cuando le pedí asistencia médica, se asomó por la ranura, me miró la pierna y me dijo: espero que eso sea una buena gangrena…yo mismo entraré a cortarla.

Contra toda Esperanza. Armando Valladares.

De una de las motos aparcadas desciende un corpulento negro cargando un pesado maletín a un costado, Madrazo Y Omayda lo identifican al instante, ese es Volodia uno de los represores más despiadado e inescrupuloso de la policía política. En muchas ocasiones hemos sido objeto de sus fechorías, las miradas se desplazan hacia la mole negra de más de 90kg, que sabiéndose conocido extrae su teléfono móvil y con aguaje pérfido y vanidoso de quien se sabe cuidado, respaldado e intocable, se mueve de un lado a otro con ese aire de importancia de los que ordenan cuando de seguro es ordenado. Eugenio hace algunos comentarios con los demás sobre el espécimen que negando categóricamente la evolución del mono para convertirse en hombre y sin ofender ni discriminar la condición humana este tiene un marcado rostro de gorila, alguien dice que era especialista en artes marciales y otros tipos de luchas pero de lo que si no hay dudas es de que sí no debe ser un hombre valiente cuando se dedica a un trabajo de cobardes.

Es cerca de la media noche y los gallos se suponen que han cantado más de tres veces, la frágil y menuda compañera de Rodiles, adolorida por los maltratos del secuestro en la mañana pero sin flaquear le ha traído en un bolso con algún alimento al reo, albergando la esperanza de entregárselo personalmente y aprovechar el encuentro para saber de su estado físico, hasta ahora todo el esfuerzo hecho por lograr dicho propósito ha sido inútil, pero el Indio y Vallín insisten por última vez.

La impresión de frialdad fue lo que me despertó.

Estaba bañado de arriba abajo y sentado en un charco carmelitoso y pestilente. Por mi cabeza y mi cara se deslizaban pedazos de excrementos. No pude evitar por la sorpresa que me cayeran dentro de la boca. Un guardia me había echado una lata de excremento, orine y agua a través de la maya del techo de la celda, esto se convirtió en diversión para los guardias. Contra toda Esperanza: Armando Valladares.

El mastodonte de la policía política sin dejar de manipular el móvil conversa ahora con otros de su misma calaña y luego atraviesa la calle y se coloca a en un costado de donde estamos, debe tener la intención de infundir temor en el presentimiento de un violento y rápido arresto, esta actitud lo convirtió en un payaso y solo logro burlonas risas que espantaron los augurios, unos minutos después regresó cerca de los otros y colocó el bolso en la moto, por un momento trate de adivinar el espacio dentro de la alforja ocupado por la pistola reglamentaria , varios cargadores, la tomfa engomada para golpear sin triturar la osamenta y las esposas que muchos habían sentido sobre sus muñecas lastimándoles con indolencia en una manifestación misantrópica del poder y la fuerza.

Agotado el último intento por la entrega de los alimentos al detenido con el argumento del reglamento según la coronela donde está estipulado la incomunicación sin excepción de la causa por la que sean encerrados o sin causa como Rodiles y Julio, decidimos retirarnos ante la promesa de los uniformados con estrellas blancas en las solapas de liberarlo en la próxima mañana. Pardo no estuvo muy de acuerdo en la aceptación desconfiando del proceder y la palabra de los uniformados que en decenas de ocasiones, desvergonzada y burlonamente dejan de cumplirla sin el más mínimo pudor.

La anciana que esperaba el taxi en algún momento inesperado pudo subir a uno de esos antiguos Land Robert modernizados ahora producto de la corrupción y desapareció ignorando el drama que se vivía a su alrededor del cual era testigo involuntario como el propio pueblo consumido en sus necesidades.

Las semanas sin bañarme hicieron que se me cubriera el cuerpo de una capa grasosa, oscura, que producía escozor en las axilas, los genitales y la cabeza. Una erupción de granitos pequeños me invadía todo el cuero cabelludo. Armando Valladares: Contra toda Esperanza. Estuvo 22 años por negarse a aceptar el comunismo de Fidel Castro.

Son cerca o pasadas las 9 de la mañana de un hermoso día de verano, un sol ardiente ilumina un límpido cielo azul acompañado de una brisa suave y fresca, la promesa por nuestra parte de regresar al otro día se está cumpliendo. El lugar donde nos situamos la tarde noche anterior en contra de la voluntad de los uniformados de estrellas blancas en las solapas lo ocupan 7 patrullas, un auto de civil y una concentración de policías, no han dejado espacio para nosotros. Hacia allá avanzan resueltos Yoani y el indio, una última advertencia para que dieran un rodeo fue inútil, las razones del valor por la justicia no reconoce fronteras.

Encontré en una esquina unas cuadras antes de la 4ta al joven diabético y de la hernia discal, por él supe que Pardo y otros de la noche anterior ya habían llegado, atravesamos por el sitio contrario donde estaban los autos como si fuéramos a penetrar en el edificio, los uniformados de azul que estaban custodiando la acera nos dejaron pasar al otro lado donde descubrí caras nuevas y deduje que muchos de los que no habían asistido la tarde anterior por el cansancio del velorio y el posterior sepelio hoy estarían presente en caso de no liberar a Rodiles, a pesar de que los efectivos represivos estaban preparados la situación se les podría poner difícil al tener que realizar un numero considerables de detenciones, eso con la posibilidad de que una parte de la población cansada de toda esta farsa de socialismo podría sumarse y generar un gran conflicto, eso sin contar con el riesgo de que la prensa internacional avisada se presentara de improviso. Pero nada ocurrió, al rato le comunicaban a los padres de Rodiles y a los demás la liberación de Rodiles hijo, pero no se lo entregarían allí , sino lo conducían en un auto patrulla hasta su casa, por lo cual ya no existían motivos para estar allí. Sin embargo por temor al engaño sufrido en otras ocasiones y con otras personas decidimos esperar para mediante una llamada comprobar la veracidad de lo dicho. Comprobada la liberación y cumplida la palabra por su parte nosotros también cumplimos la nuestra y nos retiramos, no sin que antes alguien dijera: si esto lo hacemos en cada ocasión que detengan a un pacifista sin motivos, la impunidad será cuestionada.

Cuando el militar que fue a buscarnos me alargó una muda de ropa y me dijo que iba para la circular, experimente una de la más gran alegría de mi vida, salir de allí era como salir del mismísimo infierno. Armando Valladares Contra toda Esperanza.

Al intentar marcharme por donde mismo había llegado los uniformados de la acera no me dejaron pasar por frente al edificio carcelario, la ira quiso prenderse pero al instante cuando mire a los dos jóvenes, una compasión sin límites me invadió el alma y recordé aquel joven vestido con el uniforme de campaña y una AKM terciada en el tórax que una noche me encontré en el puerto de Luanda y con los ojos llenos de lagrimas me dijo: yo no sé qué hago aquí. Entonces le pregunte compadecido ¿fumas? Y le regale algunas cajetillas de cigarro. En aquel tiempo me consideraba un combatiente más, me habían equivocado en las razones de la justicia, no era un seguidor de Cristo, y no podía haber dicho, perdónalos señor no saben lo que hacen, hoy, ante estos que me prohíben mi derecho de circular libremente por mi país si puedo decir clamando a Dios: perdónalos señor no saben lo que hacen. Doy un rodeo para llegar al sitio donde iba y observo que por la parte de atrás de la estación policial también habían colocado una patrulla como si esperasen un ataque al estilo del Moncada.

De pronto, un preso de cabellos blancos, mientras descargaban sobre su espalda andanadas de plan de machete, levanto los brazos al cielo y gritó mirando a lo alto:¡Perdónalos señor, que no saben lo que hacen!.

Sólo faltaban cinco o seis celdas por abrir. Los presos, golpeados, trastabillaban. La lluvia de golpes sobre ellos, con palos, bayonetas, cadenas, no cesaban un instante; pero, de pronto, como para protegerlos, entre ellos y los agresores se interpuso un hombre esquelético, con el pelo blanco y los ojos fulgurantes, que abriendo los brazos en cruz levantó la cabeza al invisible cielo…

-¡Perdónalos, señor no saben lo que hacen…

El Hermano de la Fe casi no logró terminar la frase, porque el teniente Raúl Pérez de la Rosa, desde que se interpuso, ordenó a los guardias que retrocedieran y disparó su fusil ametrallador AK. La ráfaga trepó por el pecho del Hermano de la Fe hacia el cuello, que quedó casi desprendido, como cortado por un brutal hachazo. Murió instantáneamente. Enrique Díaz Correa, que se encontraba a su lado, trató de sostener el cuerpo, pero el teniente Raúl Pérez volvió a disparar hasta vaciar el cargador del fusil.

Enrique recibió nueve impactos de bala en el cuerpo. Contra toda Esperanza: Libro testimonial escrito por Armando Valladares después de haber cumplido veintidós años de prisión en las cárceles cubanas; página 275

La misa termino cuando ya el bochorno hacia llorar la piel, agentes de la policía política se mantenían al sol confundidos con una parte del barrio que no tenía que ver directamente con el acontecimiento pero se mantenía expectante a la entrada de la parroquia donde la prensa internacional y nacional había ocupado espacio.

El ataúd es cargado en brazos y atraviesa el templo hasta la puerta. El dolor se compacta y no se comparte, cada uno lo siente dentro encerrado en su propio silencio. Muchas manos se alzan con la intención de sentir el peso del cadáver que sin dudas hubiese atravesado esta Sodoma sin necesidad de la carrosa fúnebre, pero esto provocaría la aparición de más cadáveres junto al cadáver de la dictadura. Con solemnidad y respeto las coronas de distintas organizaciones pacifistas, periodistas y blogueros se van colocando en algún lugar para el viaje junto a otros ramos de flores con un sentido más personal.

El cortejo parte, delante marchan parte de los presos víctimas de la primavera negra que la Iglesia Católica por medio del Cardenal no desterró a España en su perverso y misantrópico acto nutrido de aberrante política. Detrás del carro mortuorio enfilan los demás autos y microbús, el Indio reparte unos volantes aparecidos con el rostro de Payá y algunos datos de su existencia, similares a las calcomanías de los pulóveres blancos que alguien ha repartido entre los seguidores de la libertad, los conductores lo colocan bien visible en el parabrisas, pero algunas manos que piden se quedan vacías. A unos 80 o 100 metros de la puerta del santuario la multitud se ha detenido, alguna gente corre hacia donde comienza la caravana porque se ha ocasionado un disturbio.

Se reanuda la marcha después de unos minutos de resistencia debajo del quemante sol de la patria, Rodiles , Aleaga, Guillermo y otros ya viajan camino de los calabozos . La hilera de vehículos toma la avenida del Cerro atravesando un cordón de policías y agentes del antiguo G-2 que dividen la muchedumbre para dar paso o romper el camino: quién lo sabe, el balcón de una casa que se divisa en la salida de la calle Peñón a la avenida del Cerro está repleto de pueblo. Uno de los uniformados de azul con estrellas blancas en la solapa empuja a alguien que se agacha como una oveja asustada.

La carrosa fúnebre ha desaparecido y se inicia una persecución dentro de una anarquía automovilística de Fórmula Uno. Se supone que al conductor del auto funerario le han dado la orden de reducir lo más posible el tiempo de traslado bajo la amenaza de exclusión social con la acusación de mercenario al servicio de una potencia extranjera, eso, cuando no lo hayan sustituido por un sicario desnutrido de dignidad. La caravana se divide en dispersos autos que aceleran sus motores con la esperanza de no ser el último de los mohicanos. En la avenida 23 a la altura de la calle 14, creo, un Moskovich se atraviesa interrumpiendo la vía al tránsito regular para dar paso a la comitiva asumiendo así la negligente ética y responsabilidad de los uniformados de azul de la motorizada. La entrada al campo santo estaba protegida o atacada por inquietos uniformados que ordenaban seguir avante, al fin aparece de nuevo la carrosa que ha ganado la última etapa de la Revolución: el temor a los muertos.

Una monja toma una gran foto del líder por la democracia y los derechos humanos y se coloca delante de la carrosa mortuoria, mientras una cadena de cuerpos que se dan las manos se va extendiendo a ambos lados de la monja. El tórrido Sol abraza los cráneos devorando las sombras y la piel llora su entelequia compasiva en los despojos del tiempo, vamos hacia las márgenes de un rio sagrado de cristalinas aguas. Jehová es mi pastor, nada me faltará, en lugares de delicados pastos me hará descansar. Salmo 23

Se inicia la marcha fúnebre hacia la capilla del campo santo.

El viento se ha escondido entre los arbolitos que pueblan las tumbas acompañando a los muertos y que a esta hora del día proyectan su sombra como una hojarasca lamida por la llama del sol. Hombres con cámaras de todo tipo se mueven de un lado para otro, manos que se atrapan entre miradas que se cruzan, el sudor puebla las frentes y se desliza después por los rostros incognitos. En el fondo blanco del cielo donde se recorta el arco de entrada esculpido por imágenes impávidas al tiempo y escoltadas por tres princesas criollas, flamea la bandera de todos los cubanos sumida en las suaves caricias de nostalgias.

En tanto en la circular uno, Tony Lamas con riesgo de su vida, subió por las vigas del edificio al punto más alto del techo cónico. Esta operación requería serenidad y nervios de acero. A una altura de más de treinta metros tuvo que caminar por unas vigas estrechas para alcanzar el lugar donde iba a converger todas las demás, distribuidas como rayos de una rueda de bicicleta. Hacia aquel centro se dirigió él, abajo el vacio y la muerte. Y estaba en huelga de hambre. El más ligero marco significaba caer y destrozarse contra el suelo. Cuando alcanzó ese punto tuvo que gatear hasta otro más alto, donde se abrían unas ventanas a manera de tragaluces, y por allí sacó una bandera cubana cumpliendo así la misión que se había encomendado así mismo. Contra toda Esperanza: Libro escrito por Armando Valladares testimonio de las prisiones cubanas.

Los cánticos de amor donde el perdón, la bondad y la misericordia, la paciencia y la gloria de Dios, se mezclan en una sola voz rompen el silencio y resucitan a los muertos que respiran. Valdría la pena mencionar nombres y firmar el dolor pero el tiempo no alcanza entre esta gloria efímera de la vida y el imperio celestial, no se puede juzgar entre ausencia y presencia. Los muertos no escuchan, ni observan, ni hablan. Ya están en paz con la vanidad entre los vivos abrazados por el Eclesiastés.

Se lanzaron a la lucha sacrificando familia y hogar, sin importarles sus propias vidas, tratando con su aporte personal de impedir que el comunismo se apoderara del país. Contra toda Esperanza: Realidad del presidio en la Cuba revolucionaria Armando Valladares.

Toman el ataúd con extremo cuidado entre decenas de manos que podrían ser miles o millones si la garra dictatorial no se ciñera indolente sobre los que piden libertad, derecho y justicia. Hay algo hermoso en la cultura de los pueblos y es enterrar a sus muertos entre esa gloria solemne de haberlos amados perdonándoles sus errores y creyendo en sus virtudes. Quien esto impide ultraja el pudor de todos los hombres de dignidad, y enarbola con descaro el escudo de la desvergüenza.

Lo estuvieron golpeando y deteniendo el castigo a intervalos a ver si claudicaba. Pero fue inútil. Enardecidos, furiosos lo pincharon con las bayonetas y golpearon con las culatas de los fusiles, hasta que Alfredo Izaguirre perdió el conocimiento. Contra toda Esperanza; prisioneros de Fidel Castro, testimonios de Armando Valladares.

Depositan en algún lugar de la capilla y de la historia el cúmulo de los destierros y los éxodos, de los horrendos presidios y los fusilamientos, de los sufridos que un día desparecieron con el deseo de un beso a quien amaban. Cuba y su nación cuarteada en mil pedazos. Perdón, me fui de la narración.

Ya vuelvo al silencio de los que esperan fuera y que a cada palabra de condolencia del misionero de la iglesia católica o de algún familiar allegado, comprendida o incomprendida, alzan la mano con dos dedos extendidos, señal y mensaje de luz.

Fue el momento esperado por Arcia para clavarle la bayoneta en el muslo y moverla en forma circular para agrandar la herida. Julio Tan murió desangrado a los pocos minutos. Lo sufrí, lo vi y lo sentí: Armando Valladares Contra toda Esperanza, presidio y muerte. Fidel Castro ordena, compasión de la Revolución.

Un impreso con el rostro de Payá es sostenido por unos brazos alzados en competencia ingenua con un joven estirado como una palma real erguida al borde de los arroyos donde anidaba el carpintero de cabeza colorada que antes del 1959 coronaba los campos de Cuba. Vuelve el féretro a la carroza entre manos que sobran también para estrechar otra mano que se abra. Ahora es la etapa final del adiós. Una parte de la vida que el egoísmo y la concupiscencia no dejan entender, porque nos iguala a todos, la que más hace justicia en este mundo terrenal: al polvo eres y al polvo volverás. Solo queda entonces el haber vivido de la paz y por la paz, del amor y por el amor para sostener el recuerdo como un algo clásico entre las razones humanas del futuro.

El sombrero de Aquit salió volando y cayó a unos metros…………………..El cabo inició el recuento, llegó al final y giró y le hizo la señal al preso de que ya podía recoger su sombrero. Aquit salió dio dos pasos, se inclinó y ya no volvió a levantarse. Desde el fondo de la fila, uno de los escoltas le vació un cargador del fusil AK en la espalda.

_ eso es para que no vuelvas a salir de la fila sin permiso- comentó señalando con el cañón humeante. Contra toda Esperanza: Armando Valladares crímenes en las cárceles de la Revolución.

Lento son los pasos al sepulcro, fugaz es la vida que los empuja. Los cánticos vuelven entonados por las monjas y los eclesiásticos mientras se cruzan las calles de los muertos. La procesión se detiene para dar paso a otra que atraviesa cargando sus pesares entre coronas y silencio. Alguien susurra en una lógica absurda de esas que nos han encarnado hasta hacernos mediocres, que se trata de un plan intencional del poder para interrumpir. Después que el Sol nos ha quemado por unos minutos más, la marcha se reanuda hasta llegar a la bóveda donde depositarán la carne inservible y corrupta de un cuerpo más de hombre terrenal. Allí los últimos cánticos cristianos hacen humedecer los ojos, por el rostro de una monja ruedan dos gruesa lágrimas; compadecido prisma del cielo.

Boniato y sus celdas tapiadas serán siempre una acusación, una prueba de cómo se torturó, enloqueció y asesinó a los presos políticos en Cuba. Armando Valladares: Contra toda Esperanza

Los flashes de las cámaras captan las imágenes finales. La última generación del G2 que ha venido hasta aquí va respirando con alivio mientras se baja el ataúd y el misionero recita el salmo 23. Hasta luego amigo, te hemos sepultado con honra en medio de un sistema de deshonras, amedrentaste con tu cadáver a los que armados hasta los dientes y con fuerza y poder amedrentan a tu pueblo de cubanos que es también mi pueblo. Nos veremos más tarde, con la esperanza de la vida eterna, bendita sea la justicia de nuestro Señor y que para él sea la gloria.

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2 respuestas a Uniformes ilegales.Repeticion

  1. John J Vallejo dijo:

    Irrealmente largo

  2. Espectacular se lo voy a enviar a ciudadanos norteamericanos que se interesan por la vida de los cubanos, precisamente hoy uno de ellos se horrorizo acerca de la vida de los cubanos de a pie y me dijo ,considero como vivistes en Cuba y a cuanta persecucion fuistes sometido , mas que el conoce que sigo luchando por mi pueblo que son uds, un gran abrazo de todo corazon.

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