Dos internacionalismos

 

Para un cubano hacer un gesto internacionalista no es problema alguno; es más, en todos los sentidos le aporta beneficios. Obtiene el derecho a salir del país y disfrutar del resto de los derechos humanos que no se permiten en Cuba y además con todos los servicios pagos.  La estancia en el extranjero le permite acumular los salarios devengados, adquiere bienes e insumos que tardaría años o quizás toda una vida para obtenerlos en el país por medio de su trabajo. Es una forma de salir de la miseria económica y la servidumbre. Al final de la misión  asciende a otro nivel de vida. Puede incluso comprar una casa o un auto y en el extranjero nunca va a vivir en una vivienda peor que en la que vive, ni a comer peor que lo que come, ni a vestir peor que lo que viste, ni a ser tratado peor de lo que se le trata.

Para un extranjero con casa, comida y otras comodidades seguras debe ser diferente decidir hacer internacionalismo. Muchos ejemplos colman hoy el mundo de ese verdadero y altruista gesto de solidaridad humana. Los médicos sin fronteras, los misioneros cristianos, y personas aisladas que no forman parte de una organización gubernamental y remontan los lugares más inhóspitos de la tierra. ¿Cuántos cubanos que estén en esas circunstancias estarán vinculados a esa hazaña?

El objetivo más poderoso del internacionalismo, llevado a cabo por Cuba, de cualquier modalidad que sea es puramente político: exportar la Revolución a otras partes del mundo mediante una supuesta satisfacción de algunas  necesidades  de los pueblos a los cuales  se les brinda, que, por sus  gobiernos ineptos y negligentes, o por otras causas ajenas a sus voluntades, no las han resuelto.

Hacia Cuba también ha habido gestos internacionalistas que el gobierno ha aprobado según sus intereses políticos permitiendo solo aquellos cuyo primer beneficio lo recibe el Estado como poder y después el pueblo como sobras del poder. De esta forma Cuba ha recibido toneladas de insumos en todo tipo de donaciones. Más del 50% son sobras de los demás Estados y que el propio sistema que las dona le sirve ya para muy poco, pero aun así son gestos de bondad sin extremismos políticos.

Este gesto humanitario también ha incluido recursos humanos, brigadas de extranjeros elegidas y controladas por el gobierno cuya condición indispensable para entrar y permanecer en la isla exige  estar  alineadas a la política del Estado,  ninguno fuera de los programas de manipulación ideológica y de estricto cumplimiento estipulada por la más alta jerarquía y aprobada por el Partido Comunista y el Presidente. Esto siempre evitó que los participantes  conocieran  la verdad de Cuba, que se descubriera el bloqueo interno a la economía, a los derechos y a las libertades, siempre peor y haciendo más daño que el embargo externo por parte de los EU.

El internacionalismo imparcial, u opuesto a la política gubernamental de Fidel Castro antes y ahora de Raúl Castro, nunca fue aceptado, y cualquiera que lo intentase estaba en riesgo de perder la vida o  la libertad por tiempo indefinido; siempre fue como colocarse a las puertas del infierno.

Pero hubo hombres que lo hicieron y siempre habrá quienes los hagan. Sus gestos de extremo altruismo y bondad nacidos del corazón y el alma para con los otros valen por los de muchos hombres. Su compromiso con la libertad y los derechos de los demás antes que con los propios los dignifica, sobre todo porque sus acciones llevan un mensaje  de paz y amor, y no de violencia y odio. Es obligación de la humanidad y los estados cuidarlos y hacer que sigan existiendo por encima de cualquier poder o razón de concupiscencia, porque son los hijos predilectos del Altísimo. No  existe un Estado de esta gran humanidad que no pierda honra y decoro en cada acto de crueldad que se cometa contra ellos.

Este es el internacionalismo de más grandeza concebido en la historia  humana y a él dedico esta meditación. A tres hombres,  extranjeros que han pasado a formar parte de la reciente historia de Cuba y que lo  arriesgaron todo, no para obtener riquezas o  instaurar un régimen diferente en esta isla, sino solo para que el pueblo cubano disfrutara de los derechos universales que por condición humana les pertenece, además de ellos mismos hacer uso de esos derechos que el gobierno cubano  considera delitos contra el Estado.

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Una respuesta a Dos internacionalismos

  1. John J Vallejo dijo:

    Internacionalista es un comunista que va a pelear a tierras extranas, un mercenario es una persona no comunista que va a pelear a tierras extranas

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