El internacionalismo de Allan Gross. Una sentencia de 15 años

El primero de estos hombres es el contratista norteamericano Allan Gross  condenado a 15 años de privación de libertad por entrar medios de  comunicación y equipos electrónicos autorizados por la aduana de la república de Cuba. Este hombre quizás no concibió que ese gesto de humanidad concebido como normal y justo en cualquier Estado de la tierra pudiera ser catalogado por el gobierno cubano como un hecho criminal y atentado contra la seguridad nacional. Desde luego siempre estuvo consciente del peligro que representaba intentar una ayuda a los pensadores diferentes al régimen aunque no fueran extremistas políticos.

Dejó su casa y comida segura para contribuir con el deber humano de la justicia de la forma más humilde y pacífica posible.

Es muy difícil y casi imposible que las autoridades cubanas no lo hayan monitoreado desde su salida de los EU y no hayan tenido cada detalle de lo que portaba. Sin embargo se le permitió la entrada al país. Otros malvados y perversos  propósitos se gestaban en las altas esferas del gobierno.

Allan Gross era un representante de la USAID y ésta  organización podía, a la percepción comunista, influir en las autoridades norteamericanas para la liberación de los cinco espías cubanos encerrados en cárceles estadounidenses. Inclusive pudo concebirse como una realidad  negociar la libertad de los cinco por la del contratista. Se  pensó  por la benevolencia que demostraba el gobierno del presidente Barack Obama hacia Cuba que realizaría gestiones por encima de cualquier razón de justicia o política para hacer regresar al norteamericano al seno de su familia y a su nación. Para un Estado totalitario y comunista basado, para su maniobrar, en el odio, el rencor, la venganza y el chantaje, el fin -por perverso y misantrópico que sea- justifica los medios, aun cuando el fin sea más denigrante que los propios medios utilizados.

El hombre calcula la moral del prójimo por su propia moral, calcula el honor del prójimo por el propio, concibe los valores del prójimo por los suyos ignorando que existen patrones universales de la conciencia o aun independientes de ésta creados por el instinto para la consecución de las especies, además de un patrón divino único, universal, omnisapiente y todopoderoso, con el que nunca cuentan los  incrédulos regímenes  marxistas, socialistas o comunistas.

El resultado de toda esta vil maniobra es un filantrópico hombre norteamericano que se consume en una prisión cubana por cometer el delito de ejercer los derechos para todos sin distinción de raza, color de la piel, creencia religiosa, clase social, filiación política u otra cualidad que  haga una diferencia[continua]

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2 respuestas a El internacionalismo de Allan Gross. Una sentencia de 15 años

  1. job38elvive dijo:

    Totalmente de acuerdo en todo lo que dices, hermano, Dios te guarde y proteja de esos esbirros asesinos que gobiernan en Cuba, con una dictadura de mas de medio siglo, Dios les de el pago

  2. Wilfredo Cancio Isla dijo:

    Estimada Claudia, en la sentencia del caso, que reproduje en una nota para CaféFuerte hace meses, se reconoce que el gobierno sabía de sus viajes y encuentros anteriores al menos desde el 2004, por vía de una persona que luego se reveló como espía de la disidencia y agente de la Seguridad del Estado. Saludos, WCI

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