Dos internacionalistas al borde de la muerte

El sueco  Aron Modig y el español  Ángel Carromero, este último sancionado a cinco años por el delito de homicidio imprudente  en el accidente provocado por los agentes de la policía política, donde murió Osvaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano Liberación, y el joven Harold Cepero, uno de sus integrantes. El día 4 de octubre tuve la oportunidad de estar junto con Yoani Sánchez, corresponsal del periódico El País, y Reinaldo Escobar, periodista en el lugar de los hechos. Pensábamos cubrir como informadores independientes al otro día el juicio del español en la ciudad de Bayamo.

Al entrar conduciendo el “Moskovich Aleko” en el tramo donde ocurrió el atentado, pude darme perfecta cuenta de que no era una gravilla suelta la del terraplén y que un auto moderno a pesar de los baches en la entrada podía entrar a una velocidad de 100 km por hora sin sufrir percance alguno, a no ser que estuviese siendo perseguido y otro obstáculo se le interpusiera. También  percibí  lo propicio del lugar para un atentado. Alejado de la Habana, donde radicaba la mayor parte de los miembros del Movimiento, poco concurrido y con un relieve ventajoso para hacer un fraude de las pruebas periciales, con personal tan comprometido con el sistema que le sería imposible actuar fuera de las órdenes dictadas por las altas instancias del poder. Unos minutos después, a la entrada de Bayamo éramos asaltados por las tropas del MININT y encerrados en la unidad provincial de dichas tropas.

Allí a Yoani le arrancaron violentamente uno de sus dientes de la mandíbula superior. Al otro día, después de transcurrir el juicio fuimos devueltos a la Habana en carros especiales custodiados por miembros de la policía y  agentes del gobierno directamente ordenados por las altas jerarquías del poder superior.

Escribí una crónica  en la que colocaba una supuesta secuencia de cómo podían haber ocurrido los lamentables hechos. Aun tenia la duda acerca del posible asesinato, hasta que el día 12 de febrero del 2013 las disipé, basado en el trato recibido por uno de los agentes especializados de la policía política cuando me detuvieron una cuadra antes de llegar a la Sede de las Damas de Blanco y me condujeron hasta la autopista de Pinar del Rio, donde me abandonaron. Ahora esa incertidumbre sobre la desgracia con más acierto se extingue después de las declaraciones de Ángel Carromero, donde cuenta la verdad de los acontecimientos.

Siempre fue dudoso creer que a los órganos de la inteligencia cubana se le haya escapado a su estricta vigilancia  un viajante procedente del extranjero  con recursos para la oposición. Es más, lo considero imposible; mucho menos que lo permitan, pero todo parece indicar que un malévolo propósito de más envergadura estaba ya  fraguado. Quizás no el asesinato que debió ser aprovechado con el viaje a última hora, pero de lo que si puede estar segura toda la humanidad es que a Cuba no entra un extranjero con ayuda para los luchadores por los derechos humanos, disidentes u opositores  que no sea monitoreado y seguido por los órganos de inteligencia.

Ángel Carromero y la encrucijada de la muerte. Servir a Dios o a los hombres.

Las declaraciones del mes de julio que le vimos en televisión hacer a Carromero, eran poco creíbles para cualquier cubano que haya vivido en Cuba, conocedor del régimen. En el corto video presentado a través de los medios oficiales se apreciaba el desconcierto en el rostro y el miedo interior lo reflejaba hasta en la ropa. Cualquiera en su caso por salvar la vida hubiese aceptado el más indigno de los tratos y tenía todo su derecho para hacerlo.

Por otra parte, este no era su país, ya había hecho bastante. Lo esencial era salvarse, seguir viviendo para continuar en pos de la justicia.

La historia ha demostrado cuantas atrocidades y asesinatos han cometido  las dictaduras  comunistas y lo terrible de estar en una cárcel cubana. El libro escrito por el comandante Huber Matos titulado “Como llego la Noche”, y “Contra toda Esperanza” escrito por Armando Valladares entre otros relatan con bastante exactitud los sufrimientos en las prisiones cubanas. Además, si habían sido capaces de asesinar a Osvaldo y Harold de seguro que con él también lo harían. Son muchos los intereses  del gobierno español y el cubano  involucrados. Muchos   inversionistas de ambos lados  ante los cuales la vida de  de un cubano opuesto al régimen, como ya se había demostrado, era insignificante. La de un español más o uno menos seria insustancial. Se había cometido un acto de barbarie,  atentando contra la vida de dos extranjeros y los países en cuestión debían agradecer que los hayan dejado vivos.

Pero después que parte del peligro inmediato pasó, las cosas se tornaron diferentes

Los hombres no pueden soportar la tortura de la conciencia, el sufrimiento de callar la verdad de una injusticia es más poderoso que el temor a la muerte. El silencio de un asesinato es un suplicio, una eterna agonía que cada minuto crece mientras el hombre asciende a lo humano. Una angustia que primero molesta, después abre una herida, sigue lastimando como una llama lamiendo la carne. Al final se convierte en una espada ardiente que atraviesa el corazón, el alma y se hace insoportable la vida. Eso le sucedió a Judas el discípulo de Cristo y supongo que ahora le sucedió también a Carromero aunque éste siempre estuvo lejos de ser un Judas.

Las treinta monedas de plata nunca bastan para cubrir un crimen, para silenciar el grito del corazón clamando por justicia. Me imagino a Rosa Payá delante del español, una súplica detrás de las lágrimas que empañan sus ojos, buscando una verdad que nunca entenderá pero que la necesita para la paz espiritual.

Esa caricia dada unas horas antes, ese tierno beso de despedida para cumplir con el deber de cristiano, humano y cubano y unas horas después, solo unas horas después lo que parece imposible increíble. Papá está muerto. Un abismo negro, una caída al vacío, un mundo incomprensible que de pronto desaparece. Todo eso está frente al español en el rostro de la jovencita de 21 años. No solo no quiere, ya no puede soportar la traición a él y a todos.

Detrás, amenazando sus espaldas están los mezquinos  negocios de españoles y cubanos sin escrúpulos, la intimidación de los gobiernos que venden, comercian y trafican por miserias el alma de los pueblos. Las armas de los matones que sirven al poder le apuntan. Pero algo más poderoso que todo esto lo obliga a declarar. El hombre humano y cristiano  que lleva dentro confiado en su  Dios.

Las dictaduras son sanguinarias  pero cobardes, asesinan con el cinismo de la bondad, justifican el crimen con un crimen mayor. Su fuerza radica más en el silencio que imponen por el terror que en la configuración social o política. Cuando la mudez termina comienzan a morir. Sin embargo en sus estertores pueden seguir lastimando, asesinando, masacrando.

¿Que será ahora de la vida de Ángel Carromero amenazado por dos poderes, enfrentado a un tribunal inquisitivo de una tiranía comunista  y el gobierno de una España sumergida en una crisis?¿Encontrara evidencias para demostrar su inocencia y la culpabilidad donde estarán involucrados altos dirigentes del gobierno cubano?¿Qué tribunal internacional tendrá la suficiente potestad para realizar una investigación imparcial y por qué métodos obtendrán pruebas periciales que no sean fraudulentas?¿Se dignara algún cubano que conozca la verdad a arriesgar la vida en una transparente declaración?¿Permitirá la presidencia de la república que no ha permitido la entrada de un relator de la ONU para la observancia de los derechos humanos la entrada de una comisión internacional investigadora? ¿El civismo y la imparcialidad de  la UE en cuanto a la justicia se harán evidentes en este caso donde se ha atentado contra la vida de dos ciudadanos de dos de sus países miembros?

Estas y otras peligrosas  incógnitas circundan el caso. Pero esperemos que quienes las hagan y quienes intenten contestarlas con la ética y la responsabilidad requerida no vayan a terminar en difuntos prematuramente.

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3 respuestas a Dos internacionalistas al borde de la muerte

  1. roxanaaguilera dijo:

    Ud DEJA TODO MUY CLARO ,SIN MARGEN PARA DUDAS! !SI YO TAMBIÉN CREO Q LA MUERTE DE OPS y HC FUE PROPOSITADA , f CASTRO ES EL RESPONSABLE

  2. Pingback: Crash that Killed Cuban Democracy Advocate Still Shrouded in Mystery · Global Voices

  3. Pingback: Acidente que matou ativista pela democracia em Cuba segue envolto em mistério · Global Voices em Português

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