Represión en el regreso de Berta Soler.

 

SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSCFaltan 20 minutos para las 14 horas del lunes 27 de mayo, observo por la persiana la ciudad, desde esta altura parece un misterio de ruidos, vehículos que transitan, gente que camina sin rumbo, edificios con colores desabridos y arboles que parecen asustados de tantas aberraciones, por el este el cielo se ha oscurecido, las nubes se han vuelto enormes cucarachones negros que se desplazan lentamente hacia el oeste arrastrados por el viento. Tomo la cámara y la grabadora, la carta de derechos humanos y las introduzco en la mochila, faltan tres horas para el arribo de Berta, pero si comienza a llover se me hará difícil el trayecto y me entrara el agua en los zapatos detesto caminar con los pies húmedos es una sensación muy desagradable

Subo a un ómnibus lleno de cuerpos que se exprimen unos contra otros como si el amparo fuera la presión ejercida y la salvación estuviese en sentir el calor del cuerpo más próximo, observo miradas que se cruzan como espadas mezcladas entre la ira a punto de estallar, la decencia amable de la disculpa y el consejo sano de las resignaciones razonadas desde la compasión. Una mujer con una criatura en los brazos reclama el asiento de los niños, las embarazadas y las ancianas, nadie se mueve, las gentes se miran unos a los otros como si a nadie le correspondiera el acto de clemencia, no distingo a ver la mujer pero oigo su grito de necesidad, otra que también carga un niño se le agrega, ya las distingo, son pequeñitas, parecen niñas, los bebes mueven sus cabecitas debajo de una tela blanca con la que están cubiertos, las gentes que está de pie se siguen mirando unos a los otros, los que están sentados parecen haberse ausentado de la realidad circundantes, alguno pide calma, la algarabía de las dos mujeres cobra fuerza, pero nadie se mueve para cederle el asiento. Ahora se dirigen directo a reclamar el puesto que les corresponde, una ocupante al fin cede y se levanta protestando y de muy mal humor, también le hacen espacio al lado para la otra madre y se sientan, pero siguen protestando por la inconsciencia, una negra cuarentona que ocupa el asiento que está delante se vuelve contra la negrita que carga el bebe entrapado con la intención de agredirla.

 

Señala al hombre que está sentado a su lado y dice: ya, se acabo, que te pasa, no pites más que te voy encima, el es mi marido y hizo la cola para venir sentado. La negrita hace un intento por soltar el niño y responder violentamente a la agresión, entonces la gente interviene y evitan que se agredan.

 

Delante de mí un señor de más de 60 pide calma y exclama, que barbaridad eso no sucedía antes, siento el deseo de decirle, esos son los logros de la revolución, pero solo le digo, que triste ver esta Cuba así, nos tienen peleando unos contra los otros. Doy unos pasos y logro llegar hasta donde está sentada la negrita con el bebe entrapado, una blanca carita asoma y unos ojitos vivaces de mirada indefensa y transparente se quedan fijos puestos en mí, no creo que tenga más de 8 meses, me sobra espacio en la mano para cubrir su rostro. Le pregunto a un señor que está delante que como es la designación de los asientos, el cree que yo desconozco el asunto y me explica con detalles, mira esos asientos con un color diferente son para las embarazadas, madres con niños ancianos e impedidos físicos, pero la gente se sienta y cuando aparece el caso se hacen los bobos para no levantarse, se ha perdido la cortesía, la compasión, la bondad, sobre todo la juventud pero ya creo que se va generalizando a todos.

 

Vuelvo a mirar al bebe que ahora se lleva la manita a la boca, me parece que quiere decirme algo que no puedo descifrar, es un misterio que me toca el alma, pienso en hacerle una foto pero me es difícil sacar la cámara para lograrlo, cuando me bajo ya el ómnibus no esta tan cogestionado y en una mímica invisible nos apretamos las almas yo y el bebe mientras en el ómnibus siguen las miradas provocativas, los gestos belicosos, las disculpas amables y los cubanos peleándonos unos a los otros. Por unos momentos deje la tensión y olvide la llegada de Berta.

 

Cuando llego a casa de mi hermana son más de las 16 horas, los cucarachones negros se han desplazado, ahora se abren y derraman el agua contenida en sus hinchadas barrigas, el elixir a tierra húmeda se esparce por los espacios de la tarde que se ha puesto gris.

 

A las 16 horas y 40 minutos salimos en el carro de Arabel para el aeropuerto, en el trayecto se establece un dialogo, entre él y mi hermana sobre una reunión efectuada en la fábrica por el administrador y el segundo donde se advertía que Arabel era periodista independiente y bloguero contrarrevolucionario que había que tener mucho cuidado pues podía tirar fotos y publicarlas en internet. Claro, en el fondo no se trataba de cuidar que Arabel con una foto pudiera ocasional algún daño social, sino que podía descubrir la corrupción, las toneladas de productos que escapan a la bolsa negra cada día y eso podía perjudicar el negocio. Enterado Arabel del asunto por una persona presente en la reunión va y discute fuertemente con el segundo administrador, este confundido viene a quejarse donde esta mi hermana pensando que el hermano de ella era Arabel y a la vez lamentándose del enfrentamiento. Dice Arabel que en alguna ocasión el jefe del contrabando exterior un ex presidiario que usa un revolver para amenazas y resguardo lo intento chantajear diciéndole que si dejaba de trabajar para y por los derechos humanos le daban un sueldo permanente de 300 pesos, el no acepto y desde entonces le echan la policía encima junto a los que deslinguen, es repugnante escuchar estas actuaciones. Pero nada, la corrupción continua en ascenso con pleno conocimiento de los órganos del MININT, PNR Y DSE, de los cuales muchos están involucrados.

 

Faltando 5 minutos para las 17 horas entramos al primer parqueo del aeropuerto por moneda nacional, en la entrada al custodio habitual lo han sustituido por agentes uniformados con el traje azul de la policía y el verde olivo del ministerio. Del otro lado de la casetica del custodio están las inconfundibles Suzuki de los agentes de la policía política. Todos, uniformados y civiles se movilizan cuando nos bajamos del auto, es algo cómico, da risa verlos venir a todos prepotentes y armados con sus radios comunicadores utilizados en la gran operación de secuestro, sin dudas no tienen vergüenza ni dignidad. Las mujeres nos piden los carnet y se lo entregan a los hombres, los vestidos de civil que toman el carnet se alejan unos metros, y quedamos custodiados por dos policías vestidos de azul, una negra también vestida de azul y una mulata con el traje del MININT, escucho perfectamente cuando mencionan mi nombre, lo han repetido en alta voz cerca del carro patrulla, Agustín Valentín López Canino. De pronto la fantasía me toma, soy un peligroso capo de un cartel de drogas que han atrapado armado hasta los dientes, mi hermana y Arabel dos de mis pistoleros, y esta partida de imbéciles una tropa especial de la DEA cubana ideada por Fidel Y Raúl Castro.

 

Del alto mando del operativo le ordenan que nos carguen, el grupo se acerca y nos conducen hacia el auto patrulla. Se mantienen alertas, desconfiados, como si esperancen que de un momento a otro sacásemos nuestras armas y en una sola ráfaga descargáramos tal andanada de metralla que los dejáramos a todos petrificados en el espacio, en uno de los jóvenes creo reconocer al que me encajo las esposas en las manos en la última detención y luego burlándose me soplo el humo del cigarro en el rostro ordenándole al policía conductor que no abriera las ventanillas del carro en el que me conducían hacia las afuera de la ciudad. Me sientan junto a mi hermana en el asiento trasero de la patrulla, con Arabel se va un policía y se sienta de copiloto ordenándole seguir al patrullero. No me han revisado la mochila ni me han cacheado como otras veces, son astutas como las serpientes, están frente al aeropuerto y quizás alguien pueda tomar fotos y presentar al exterior una imagen contraria a la que expone el gobierno, aprovecho el descuido y mientras el policía está atendiendo el trafico le coloco un mensaje a Lili, solo decía detención, supuse que eso bastaría para que entendiera. La patrulla toma la avenida Boyeros y se desvía después rumbo a la terminar uno, pero antes de llegar al final se vuelve en sentido contrario y atraviesa Boyeros rumbo a la escuela de veterinaria Rubén Martínez Villena, el recorrido no me asusta, pero me parece inusual, antes de llegar a la entrada de la escuela entra al parqueo de otra antigua escuela y para frente a la entrada colmada de uniformados y agentes de civil, allí nos bajan y nos reciben cerca de 20 integrantes de las fuerzas represivas. Un uniformado de verde olivo con dos estrellas blancas en la solapa parece ser el jefe. Es alto fornido de rostro arrogante y bien cuidado, adornado con un bigote canoso, se desplaza con autoridad y energía por dentro de todos. Nos hacen pasar a un amplio pasillo situado entre dos hileras de oficinas o aulas, allí nos ordenan sentarnos, unos minutos después llega Arabel y continúan con él hasta la oficina que está a unos metros a la derecha, 10 metros al frente alguien me alza la mano saludándome, es Calixto que ya lo han traído antes y lo tienen sentado en una silla de paleta. Transcurren unos minutos, unos policías se llevan a Calixto y sacan a Arabel y lo sientan en la silla de paletas, después una uniformada conduce a mi hermana al departamento donde salió Arabel, allí esta unos minutos y luego dos uniformadas la trasladan hacia fondo del pasillo, entonces uno de los esbirros de la Gestapo castrista me hace pasar con él a la oficina, dentro, detrás de un buro un joven policía vestido de azul manipula una computadora, otro vestido de verde olivo tan delgado que parece enfermo tiene en la mano un detector de metales. El esbirro de la Gestapo me ordena que deposite la mochila y lo que posea en los bolsillos sobre el buro, así lo hago y después de terminar la acción me separan un metro y el flaco comienza a pasarme el detector de metales como si me estuviese santiguando, me produce gracia, nunca me habían hecho ese tipo de inspección, detiene el detector en el cinto, el esbirro se sorprende y se acerca, el flaco la dice al esbirro que tengo algo pegado. Arráncalo, le dice el esbirro, poco falta para reírme, son los adornos que tiene el cinto, sin duda están aterrorizados y creen en el terror que intentan implantar. Tengo ganas de decirles que las armas que buscan las llevo en los testiculos, pero me someto a la prudencia, en un final la mayor parte de estos jóvenes son victimas también de la manipulación del poder. Mejor lo pongo en el blog y a lo mejor los que están más altos en los mandos lo leen y saben que son dirigidas a ellos incluyendo el presidente.

 

Terminado el escrutinio corporal el esbirro me ordena sacar el contenido de la mochila y depositarlo en el buro. Entonces si saco mis mortíferas armas que los llenan de terror, extraigo la cámara Sony, la pequeña grabadora, el teléfono móvil, una libreta, una pluma y el libro por un Consenso para la Democracia. El secuaz castrista anota en un cartoncito, lo recoge todo y se lo lleva, luego me dicen que me siente y ahí espero de 15 a 20 minutos, cada cierto tiempo entra un negro gordo sonriendo y haciendo bromas con el que juega con la computadora, al cabo de ese tiempo entra una negrita vestida de verde olivo y me dice que recoja la mochila y salga con ella, cruzo frente a una puerta donde dentro un grupo de la brigada ya están comiendo el contenido de unas cajitas, me sientan en el pasillo en una silla de paletas, unos metros atrás esta en igual posición mi hermana y unos metros delante sigue sentado Arabel, unos uniformados conducen a José Alberto, parece que lo han traído mucho antes que a todos, me alza la mano en señal de saludo, sonríe y sigue el trayecto que le obligan los uniformados, le respondo el saludo con los mismos gestos. Por una claraboya cuadrada que han dejado entre las dos alas de la construcción puedo ver parte del cielo ya oscurecido por la entrada de la noche, saco del bolsillo la carta universal de derechos humanos y busco el articulo no 9: Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado, pero Fidel y Raúl Castro y la dictadura que ha formado con el partido comunista al frente se han cagado encima de los derechos humanos y burlado de las Naciones Unidas y toda su estructura. Durante 53 años, excluyen, discriminan, encarcelan, destierran, y asesinan con impunidad, alegando que todo es en defensa de la soberanía nacional y según la política gubernamental exigir por parte de la comunidad exterior que Cuba cumpla con la carta universal de los derechos humanos es introducirse en los asuntos internos del Estado Cubano. En todo esto medito mientras veo salir y entrar represores, el mayor % negros y mulatos de ambos sexos, muchos su hablar los identifica como de las provincias orientales. Pienso que son una víctima más de la marginalidad racial tradicional del sistema. El negro, sutilmente excluido de la clase social media comunista se convierte en policía o bandido, de bandido prospera mas pero tiene la cárcel siempre al frente, de policía tiene la garantía de estar por encima de la legalidad y más si se convierte en un agente de la policía política gratificado con privilegios y prebendas inalcanzables en otros empleos. Me pregunto ahora qué pensaría los comisionados de Tampa Harry Cohen, Yvonne Yolie Capin y Mary Mulhern junto con la Cámara de Comercio de esa ciudad, y Kathy Castor que piensa pedirle a Obama que le permita abrir negocios con el gobierno comunista. Este operativo le cuesta al país miles de dólares. Cada negocio que hace el régimen con el exterior le reporta millones de dólares que en primer lugar va a cubrir estos gastos en las fuerzas represivas, comidas, autos, motos, combustibles, casas y más sofisticados equipos para sostener la dictadura.

 

El oficial de las dos estrellas en la solapa se acerca y me ofrece comida, ya son más de las 20 horas, le digo que gracias con deseos de enseñarle la carta de derechos que sostengo en las manos. Continúa y hace lo mismo con mi hermana que le contesta, “soy diabética y no traigo el medicamento´´. El oficial se marcha. Pasan cerca de 40 minutos y nos llevan afuera, todo parece indicar que nos van a liberar, en la puerta de salida hay una patrulla con las puertas abiertas, antes de subir el oficial de las dos estrellas me entrega la cámara, el teléfono y la grabadorita; cuídela es pequeña pero muy valiosa me dice. Al salir a la avenida Boyeros, en el entronque un carro patrulla y varios policías vigilan, nos van a soltar pero aun no ha finalizado el operativo. A las 21 con 40 nos entregan el carnet y nos liberan frente a la casa de mi hermana. Muchachos, le digo a los policías, han tomado mal el camino, rectifíquenlo. Ellos no responden, estar dando vueltas por las calles en modernos autos, recibiendo uno de los mejores salarios, sabiéndose impune a las fechorías; representa mucho. Pero Cuba tendrá que cambiar o desparece tragada por la miseria. Entonces además del tribunal de Dios habrá uno de los hombres donde se esgrima la justicia. A las 23 horas liberan a Arabel entonces decido irme a casa, pienso que Lili debe estar preocupada. Cuando subo al ómnibus del fondo gritan mi nombre y distingo un grupo de personas que me hacen señas con las manos, me desplazo y con alegría les estrecho las manos, se trata de Moya el esposo de Berta y varios hermanos que se han quedado de ultimo cuidando a los demás, me preguntan que donde estaba. Me apresaron a la entrada del aeropuerto y me llevaron para una escuela que han convertido en centro de detención a la entrada de Villena, le digo, en el asiento contiguo hay varios trabajadores del aeropuerto vistiendo el uniforme característico, un poco airado y casi gritando digo: Fidel una vez convirtió cuarteles en escuela, Raúl está convirtiendo escuelas en centros de detención. Así termino con regocijo este día que Berta Soler regreso a su querida patria de Cuba. Mañana será otro día de entregar un minuto más por la libertad que es un don divino y que ningún hombre me puede arrebatar.

 

 

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Una respuesta a Represión en el regreso de Berta Soler.

  1. Mario Clavero dijo:

    Hermano Dios le ha dado a cada uno de su creacion diferentes dones, hay quienes no saben manejarlo, el principal de ud es el arte de escribir, cuando leo sus grandiosos articulos me parece estar presente en cada escena descrita, su otro gran don, es el de ser muy valiente y arriesgar su vida por la causa de todos los cubanos, sinceramente deseo Dios le de larga vida y le conserve esos dones, cada dia lo respeto y lo admiro mas, no solo vela por la situacion economica y politica del pais, sino que iincluye el aspecto social que la dictadura se ha encargado por serle conveniente de desmembrar a grado sumo, muchas veces pienso como sera socialmente Cuba cuando la dictadura desaparezca y siempre llego a la misma conclusion, que Dios quiere sea equivocada y es que para mi humilde y sencillo criterio, see necesitaran dos generaciones para poder rescatar los valores que siempre nos distinguieron, un fuerte abrazo y saludos a todos los luchadores. Mario Clavero.
    Estos abierto a intercambios de criterios, se me puede contactar a mi correo:
    clavero.mario@yahoo.es

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