Paredes transparentes.

 

La abejita enloquecida daba cabezazos contra el cristal de la ventana, del otro lado estaba la libertad. Ella no sabía de encierros entre paredes trasparentes. Le coloque la mano y le tape la luz, subió por mis dedos sin encajar el aguijón. Coloque mi brazo donde no había cristal y la saque del encierro. Pronto desapareció en el espacio abierto tragada por la libertad, pero no se llevo la pena que estaba sintiendo por perder a la mujer que amo, sin embargo sentí alivio; había liberado una abeja. .

Las hormigas estaban esparcidas por el fregadero buscando migajas de algo invisible. Golpee varias veces el metal con una cuchara. Aceleraron su marcha y huyeron, en unos segundos deje de verlas. Las había salvado de morir ahogadas, pero no se llevaron la nostalgia de perder a la mujer que amo. Me abrí el pecho saque el corazón y se lo entregue a las abejas y las hormigas, lo dividieron y se lo llevaron, pero no se fue la angustia por perder a la mujer que amo. Decidí entonces estar muerto pero la muerte tampoco se llevo el dolor de perder a la mujer amada. Volví a la vida aun quedan abejas atrapadas en paredes transparentes y hormigas al borde de los fregaderos (lava platos) buscando migajas invisibles.

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