Soy bloguer he resucitado

Una muerte ilógica

Meses después de la tragedia del muerto se movieron los mandos superiores pero no hubo degradaciones, se aclararon ciertas obligaciones en cuanto a los que encerraban en los calabozos. No eran delincuentes ni presos peligrosos, la mayor parte eran jóvenes estudiantes que cometían indisciplinas. La academia siguió sumida en su mutismo militar, ordenando y cumpliendo en la preparación de los marinos que defenderían nuestros mares contra el feroz enemigo norteamericano al que por sobre todas las cosas lo menor que se le podía hacer era odiarlo a muerte, como decía el teniente de corbeta en las clases de infantería sobre el terreno cuando nos enseñaron a avanzar con la bayoneta calada, algo que siempre me dio risa escuchar cuando el oficial gritaba “ odio al enemigo” aunque quizás le hubiese clavado el afilado puñal a otro ser humano.

Laberintos

Al llegar a la sala todo estaba cambiado. El estante de los lirios estaba encendido con estrellas, el perfil del cielo le hizo un guiño blanco al letrado. Disolviendoce en un segundo la sombra del pájaro espeluznante, desde la tumba al desprecio del trueno, y la madre. ¿Señoría y entonces que? Como le entregaba la vida y le daba luz a sus ojos, sintió primero como se engendra, después el calor del vientre de la otra madre envuelta en la cubierta del útero nadando en la placenta para luego, provocando un dolor inmenso en el vientre, los riñones y la vagina brotar toda llena de sangre y residuos del metabolismo, como una necesidad fisiológica en la que brota todo el desperdicio asqueroso de la raza. Promulgaron todos los muertos. Los vivos, el juez, el fiscal la madre y el hijo. Se torno esta sesión silente, nadie quiso clamar y al final de la sala un viejo carcomido por el cáncer en la garganta trataba de gritar en el último estertor de la muerte, pero lo que salió de su garganta fue un lamento: justicia, justicia y cayó de bruces vomitando una mezcla amarillenta de células cancerosas que al apoyar el rostro sobre el lo bebió todo. Se fue la justicia. La hora de los hombres quedo a medias. Un cuadro endiosado del genio pintor. ¿Y la justicia doctor y la justicia?

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