Soy bloguer he resucitado. Capítulo II. Irreverencia.

Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron; y he aquí más que Jonás en este lugar. Luc 11:32

15 sep 2013

Ya no puedo morir más de lo que he muerto

Me devoro a mi mismo después de haber sido devorado

Mientras del otro lado solo existe el silencio

Dentro de una palabra que nunca se dijo estaba encerrada la traición.

El precio de mi barba.

18 de Mayo 1979. A las 02 de la madrugada zarpa el buque “Puerto de Vita” con destino a Méjico, en el viajo como agregado de maquinas, estoy bien, pienso y analizo. Me han obligado a cortarme la barba de meses para poder salir del país. Sigo sin libertad. Si los hombres antes de ponerles trabas a los demás se dedicaran a eliminar las propias seriamos más libres y más hombres.

18 septiembre 2013.

El primer conflicto por usar la barba lo había tenido con el capitán Carballo para aceptarme en la empresa de navegación del Caribe, terminamos con una discusión de derechos donde estuve dispuesto a no aceptar la imposición aunque no pudiera ejercer la profesión que había estudiado, discutía mi derecho con timidez y algo de miedo. Este acto de rebeldía de un oficial de la marina recién graduado de la Academia Naval ante un superior miembro de la alta jerarquía del Estado podía llevarme a la exclusión social y hasta el presidio, podía ser considerado un acto de rebeldía en contra de los principios “revolucionarios” más aun, si averiguaban mi negativa a aceptar el carnet de la Unión de Jóvenes Comunistas, fui el único graduado del grupo de guardiamarinas sin pertenecer a esa organización.

Muchos años antes y aun muchos después usar el cabello largo y la barba, excepto él presidentes y algunos protegidos por el poder era considerado una ofensa a la ideología socialista, un acto de rebeldía contra el proceso “revolucionario”, un desafío al poder. Esto más tarde me costó la expulsión de varios buques ocasionándome muchas dificultades económicas he impidiendo ascensos en la profesión.

Al ver mi obstinación decidida a no aceptar y que el dialogo subía de tono, Clejer otro maquinista recién graduado que se encontraba a mi lado me tocaba con el pie por debajo de la silla y me hacía señas para que no siguiera la porfía. Procedía tratando de protegerme, pero no le hacía caso, aunque la alerta aumento mi temor y también la rabia. El capitán Carballo pareció comprender lo inútil de su imposición y me dejo por incorregible, tomo la represalia supongo enviándome para el peor de los buques de la flota, el Alberto Fernández un pequeño tanquero de Acido Sulfúrico que solo navegaba en la costa entre Matanzas, Santa Lucia y Sagua. No creo que sería tan malvado de pensar que me desintegraría en un tanque de acido,( esto es en broma, quizás ahora si muchos quisieran introducirme en un tanque de acido). Tuve y tengo la convicción de que nadie ordena mis asuntos personales y nadie tampoco puede imponerme lo que yo no considero correcto y honorable. Respeto las leyes de los hombres que se merecen respeto, pero obedezco a Dios no a los hombres, eso no evita que tenga mucha obediencia por la ética correcta de las sociedades, no por la ridiculez de los formalismos políticos o de las clases sociales, ni por los miedos al poder, sino por profundos sentimientos de amor.

El “Puerto de Vita” era un viejo buque de carga seca que se decía los Griegos habían dejado abandonado durante años en el puerto de la Habana porque no le pagaban a la tripulación. Su nombre bautismal era EKUS o ERKUS. El estado cubano lo recogió. Unas de las características de la “revolución” es recoger o comprar los desperdicios de otros estados con los intentos de incorporar esa basura a nuestra vida cotidiana, total, si los autores esos insultos al progreso de la nación nunca son los sacrificados. El buque estaba fondeado. La lancha de los tripulantes atravesó las sucias aguas de la bahía y me dejo en la escala. Con mi bolso colgado al hombro subí hasta el portalón y salude al marino que estaba de guardia, me miro algo asombrado indicándome donde estaba la oficina del sobrecargo, atravesé la puerta de entrada y el primer rostro que veo es el de David, el primer oficial de cubierta, un jabao de cara redonda y ojillos de cerdo . El mismo que unos meses antes me había expulsado del buque “Bahía de Nipe” por negarme a cortarme la barba. Fue una impresión muy desagradable. El saludo casi fue la orden de cortarme la barba. Valore la situación. Me había cogido en un momento crítico, estrangulado económicamente, cansado de estar vagando por la ciudad de la Habana y durmiendo en un albergue de marinos cerca del puerto con el deseo de salir al extranjero y las fantasías del aventurero, quizás saldría y no regresaría más al país. Ya me habían des- enrolado del tanquero de combustible “24 de Febrero” antes de su salida para Canadá. Necesitaba descanso físico y mental. La posición asumida ante los mediocres reglamentos de la empresa y las absurdas directivas del estado me estresaban. El buque ya casi estaba de salida, después que zarpara ya no podría bajarme, pero más que todo me avergonzaba si me volvían a llamar la atención, además la foto que tenía en el pasaporte ni se parecía a mi yo real y esto aunque casi nunca traía conflicto con las autoridades aduaneras no descartaba la posibilidad de que lo hubiese. Decidí humillarme y cortarme la barba.

Allí me encontré con Carrión, un electromecánico también graduado de la misma promoción. Teníamos una gran amistad porque ambos pertenecíamos al equipo de yudo de la academia y entrenábamos juntos. Hacía de electricista principal. Era el secretario de la juventud, pero ya él había dado otros viajes al extranjero y estaba enrolado en el trafico de divisa, con gran temor compre algunos dólares que él me facilito.

Lentamente el buque fue desplazándose por la boca de la bahía dividiendo en cientos los reflejos las luces dormidas en el agua, algunas figuras se disolvían en el silencio del muro del malecón debajo de la tenue iluminación de las farolas que aun alumbraban el desolado paisaje. Las luces de algunos autos atravesaban como brillantes espadas la penumbra del asfalto. Los relampagueos del faro del Morro surcaban fugaces e imparciales las tinieblas señalando la existencia de la tierra. Salimos de la bahía hacia un mar negro y tranquilo, el practico bajo y la maquina principal se embraveció haciendo que toda la armazón de hierro temblara como si un terremoto la estuviese hostigando. Poco a poco las luces de la ciudad fueron debilitándose hasta desaparecer. Fui sintiendo una apacible tranquilidad, estaba en el mar abierto. En los dominios de Poseidón viajando hacia la libertad. Volví a mirar los resplandores de mi Isla, de mi patria, sometida a la dictadura de un ególatra el cual aun me confundía pero que había traicionado toda mi pureza de hombre humilde. Recordé mi madre, mi hermana, mis enamoradasSONY DSC SONY DSC y mi pueblo con sus necesidades que ya ha esta hora partía hacia los campos de caña a dejar el sudor en los surcos. Quizás tardaría mucho tiempo en volverlos a ver si es que los volvería a ver algún día. Lejos estaba yo de reconocer cuanto amor sentía por Cuba, por mi pueblo de adentro y de abajo, por la justicia y el derecho para él. Muy ausente estaba de reconocer esta atadura de amor hacia la tierra donde nací, lazo que me obligaría a regresar muchas veces más llenándoseme de lágrimas los ojos al dejar del otro lado junto con la libertad otros corazones que también latían por mí.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s