Soy bloguer he resucitado….

Enigma de una sonrisa. Diario del soliloquio.

“La grandeza no es una virtud sino un sentimiento. Quien la confunde la pierde.”

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia [(o rectitud)], porque de ellos es el Reino de los cielos. Mat 5:10

Día lunes 13 junio 2011, la noche fue insípida, monótona, pedante, enredados sueños se arrinconaron en las cavidades del cerebro como el pus en las heridas cerradas en falso, un revoltijo de pasado y presente pesimamente elegidos formaban una vorágine de soluciones ilusorias, todas acomodadas al deseo y complacencia del alma donde el espíritu se hacia un logro de felicidad, a intervalos de tiempo irregulares, el estomago se revolvía partiéndose o descuartizándose y enviaba una señal de alerta con espasmódicos dolores abdominales martirizando a mordidas poco amables al antaño Morfeo, me levantaba de prisa y descargaba en la tierra aquella escoria apestosa y putrefacta salida de lo más profundo del cuerpo, quedaba meditando bajo la pálida luz de una grande y redonda luna, recorriendo con la mirada la distancia a tan misterioso astro que impávido y anoréxico a la razón derramaba mi nostalgia sobre la soledad buscando en la cúspide un por que de tanto sentir.

Las luces de un avión se prenden a lo lejos a manera de silentes luciérnagas trepadoras ascendiendo tiernamente como en un galanteo al espacio donde se absorben las luces de una ciudad dormida de deseos. Después de unos segundos, el ruido se magnetiza en los tímpanos y lo veo pasar como un enigma de sugestión intocable responsabilizado con un comienzo de otro comienzo tal ves innecesario pero aferrado a la esperanza de encontrar acomodo y creer en el próximo minuto de existencia paradójica. Las rodillas sienten las mordidas de los años y sufren obligándome a cambiar de posición. La repugnante peste de la putrefacción acida de los ya en mal estado alimentos ingeridos, logran la expulsión del asco en un escupitajo casi involuntario que fue a posarse sobre una yerba resignada al desprecio del salivazo. Retorne al avión que ya había desaparecido tragado por la distancia o la imaginación de los rendidos a la dictadura y desposeídos al derecho de justicia con la única razón de la fuerza, para ellos los aviones son imposibles, mariposas gigantes que se desprenden de la tierra a formar parte de un cielo cuya pertenencia es un vacio prohibido, privado a la maternidad de la filantropía que puede desaparecer o hacerse invisibles al contacto de los deseos, ríos de nostalgias y lagrimas involutivas dejan una estela de indefiniciones ideológicas a cada vuelo, mientras el piloto abre el destino del desafío, no al espacio, sino a la historia que como un buitre extiende sus garras sobre la miserias del arrastre de los miedos.

Los espasmos vuelven hacerse sentir. Un álgido escalofrió eriza la piel haciendo que la carne se vuelve de gallina, dentro, las tripas vituperan en ese lenguaje de ruidos distócicos y afónicos con galopar de cuadrúpedo indómito, las hemorroides se contraen a límites insospechados, maldito sea el hambre; me digo en un susurro mas de suplica que de rebeldía, pronto pasa y regreso al testimonio de lucidez altrusemantica de la soledad. Los gallos han cantado para despertar al tiempo como si este se hubiese dormido en la inminente madrugada. DIOS mío un abrazo a mi hija. Pequeñitas las veo partir alzando sus manitas y yo atado al árbol de la desesperación no hago nada lógico por detenerlas, el pecho tiembla entre sollozos imperceptibles que son arrastrados por la noche en las mandíbulas de un grillo masticador de lenguajes ateridos a juglares de instintos naturales, un solo beso, hoy en esta noche de compasión y vampiros estranguladme los delirios de grandeza del demiurgo extenuado por no ceder ni aceptar la desintegración para renacer de la fe, siento como el alma sale y se crispa a un pájaro de fuego abrazador y despiadado, indolente al dolor, la imagen creada por la imaginación donde se volvían de espalda a mi llamado cobra el sentido de veracidad, nunca fui supersticioso pero por alguna razón ciertas visiones ilusorias se reflejaron como realidades desconcertantes, y desconocidas, suponía que eran alejadas de mi y sin remedio solo me quedaba aceptar las condiciones, presentía todo ese sufrimiento amontonado sobre el futuro, entonces trataba de alejar aquellos pensamientos pero sabía, que tarde o temprano ocurrirían. Un beso, me volvía a repetir como un deseo abatido e incontrolable, un beso en esta noche de mortajas, y obscenidades estomacales. A esta hora de la madrugada ellas duermen, así sucede. Es casi una lujuria humana quien siente el dolor. La esquizofrénica vigilia exaspera, crea el delirio de vivir una recompensa desesperada de retroceder el tiempo. Ya ha dejado de ser domingo y casi es el amanecer del lunes. Me preocupa dejar de ir a casa del indio por este malestar de estomago. Dejo la noche con su luna y regreso a echarme sobre el catre adivinando respuestas en la oscuridad como mejor solución del próximo día. La nostalgia por mi hija ILIANA no me abandona, ni tampoco en la mañana cuando salgo a comunicarme con el indio. Detrás de los saludos quedamos en vernos después de las doce, mi objetivo es que el o Yoani me ayuden para publicar los post, son mis amigo se que la harán. Cerca de las diez parto atravesando por el tramo de campo que me separa de Calabazar. El sol esta abrazador, descarga sus ardientes rayos con desdén sobre la tierra que impávida y resignada los recibe augurando un bochorno desnutrido de fantasías refrescantes, gruesas gotas de sudor comienzan a rodar por todo el cuerpo haciendo que la ropa se pegue a la piel y yo piense en las dificultades y los pocos recursos a mi alcance para lavarla, voy en un zigzag aprovechando las sombras de los arboles que como oasis se proyectan sobre el borde de la calle, me cruzo con algunas personas que se olvidan de responder el saludo y con un reflejo de asombro en sus miradas siguen el curso del instinto, yo también he olvidado el saludo muchas veces, me digo: sobre todo cuando la impotencia me ahogaba, cuando hacia lo contradictorio a mi espíritu a mi yo interior, cuando los miedos los convertía en prudencia, para tratar de dar de comer a la familia, cuando aceptaba sin razones, cuando me faltaba la confianza, cuando no tenia paz interior, fue un tiempo de enquistamiento donde aparente ceder, doblegarme a lo mediocre que me abrasaba como una serpiente gigante queriéndome estrangular a fin de convertirme en una presa fácil, me refugiaba en la escritura y el trabajo, pero eso a veces no bastaba y olvidaba el saludo, olvidaba que los otros necesitan lo que yo en muchas ocasiones, un saludo afectuoso, suerte para mí que no me sucedía a menudo. Ahora cuando me cruzo con estas gentes mirando casi con asombro el gesto amable de mi parte, los creo con un poco de aquel yo en que era realmente el otro, les compadezco con su carga. Cruzo por el banco a cobrarle a mi madre los ocho dólares de subsidio mensual por servir de esclava durante muchos años al régimen, que ayuda a sostenerle la miseria y mantenerla viva, solo cuatro personas esperan, es casi un imposible pero es real, apenas unos días atrás me mantuve en la cola dos horas y cuando llego el turno había olvidado el carnet. Salí renegando y profiriendo improperios, maldiciendo este maldito sistema de mediocridades, en el cual una gran parte del tiempo útil se desperdicia en colas desafortunadamente problemáticas y donde la torpeza y la necedad se mesclan para dar el más miserable sentido de capacidad e inteligencia. Por suerte esta vez no demoro más de una decena de minutos, tiempo en el cual dentro del aire acondicionado refresco las ropas calentadas por el sol ya casi del medio día. Vuelvo a la calle respirando el aire caldeado de combustibles mal ingeridos por el vientre de los motores o de mesclas inventadas a la indolencia por el medio ambiente, sobrevivir por encima de cualquier razón es una meta, una consigna. Busco cerca de la repleta parada la sombra de un pino de mustio ramaje quizás entristecido por tener que resistir estático la arremetida del sol y de los hombres, allí tomo el libro de la matutina y espero. Dejo pasar el primer ómnibus, no puedo darme el lujo de pagar un peso, por suerte casi pegado llega el otro de 40 centavos, el de los que no roban o roban muy poco, el de los humildes y los de abajo, ahí voy ahora agrupado como un montón de basura, como el estiércol acumulado en las naves del ganado. En el bolsillo el salario de una esclava y el escrito que publicare en contra del poder. Sonrió con sorna y felicidad dentro de tantos cuerpos que me aprisionan el pecho.

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Una respuesta a Soy bloguer he resucitado….

  1. Reinerio Ramírez Pereira dijo:

    YA SABEMOS CUAL VA A SER EL PAPEL DE YOANI EN LA GRAN Y LUJOSA PACHANGA DE LOS EMPRESARIOS MEXICANOS ……
    http://nuevoaccion.com/

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