Soy bloguer he resucitado’

 Día jueves 12 Mayo 2011.

El derecho convertido en doctrina política.

Faltan varios minutos para la hora en que está fijada la vista del juicio en sentido opuesto a las manecillas del reloj. A la entrada del tribunal nos hacemos una foto para dejar un recuerdo fútil y angelical a las nostalgias de nuestros abuelos, de lo que fuimos o pretendimos ser, en un tiempo de discrepancias con la existencia, ahogados de melancolías justicieras aborrecidas de aberraciones torturadoras de la historia y consagradas al desamparo de unos por otros como mutantes anacronismos de un destino saturado del no ser. La foto es ofensa y provocación a la dictadura por eso no me extrañaría que se aparezcan cuatro esbirros y el pobre Claudio valla a parar por varias horas a un mal oliente calabozo con el derecho solo de ser un esclavo (utilizo tantas veces la palabra derecho que temo gastarla y que deje de existir) pero por ahora no pasa nada, deben estar escondidos observando detrás de los muros o confundidos con la basura de la ciudad. Posamos tranquilamente obedeciendo a lo del burro, delante yo Reinaldo, YOANI, Esperanza y su esposo VALLIN. Sentados en los bancos de espera delante de la sala los comentarios sobre la muerte o el asesinato de Soto dominan el anacronismo de nuestros extraños dialectos (porque extraños, anacrónicos y además dialectos podría preguntarse alguien cuya evolución no esté invertida, pero difícilmente encontraría una explicación precisa). Paso el tiempo y alguien nos invita a pasar a la sala.

De los suburbios de una cueva salieron los predadores togados y trocados, descolgaron la balanza y colgaron el libro excomulgado y acusado de herejía. Arriba el verdugo, la guillotina, el cadalso, la crucifixión. La inquisición levantándose rustica y solemne ordenando la desarticulación del cuerpo. El juez se rascaba el pubis con la lengua por debajo del escritorio. El libro se descolgó y antes de ratificar la sentencia se arranco a mordidas las hojas. Destriparon un poco las leyes y tan solemne como el comienzo se decidió el destino del libro. Luego de la vista que no entendí nada, nos ordenan erguirnos con respeto en la demencial sala y todo termino con la declaración del presidente Fidel Castro unos años antes: “en Cuba no hay libros prohibidos” pero este, escrito por la cubana Yoani Sánchez desde dentro de Cuba, además de prohibido lo excomulgaban de la literatura. Deje sobre el lugar donde había estado sentado una carta de la Declaración Universal de los Derechos Humanos previamente preparada con mi nombre y dirección. Luego salimos y caminamos para donde ya se escribía el otro libro. Allí nos reunimos los sentenciados y conocí alguno más de los librepensadores, así la mañana se hizo tarde, la tarde noche y me acosté complacido de haber vivido un día mas de hombre libre en un país de esclavos. Un día más por el buen camino.  libro enjuiciado libro prohibido libro ropa al sol

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Una respuesta a Soy bloguer he resucitado’

  1. Así es, Agustín, otra censura más, otra prohibición en la Cuba de las negaciones.

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