Soy bloguer he resucitado. Cuba agoniza.

 

Miércoles 26 de septiembre 2013. No todo está dicho pero lo que está escrito es verdad.

Son cerca de las 15 horas con treinta minutos, el sol prende la ciudad, la camisa que me envió Pedro del país de los malos a donde huyen los cubanos para ser buenos se me pega al cuerpo empapada de sudor. Las manos se humedecen aferradas al timón. La cinta de asfalto por donde me desplazo hacia un supuesto destino reverbera con el efluvio del vapor recargando las nubes que como motas de algodón transitan disueltas por un hermoso cielo azul. Mi país es lindo; me digo, maldito Castrismo que lo ha convertido en un nido de ratas y lo ha destrozado en cuerpo y alma.

Pienso en la libertad y lo grande de ser libre en un país de zombis y zascandiles, de hombres arrastrados al servilismo incondicional por el plato de comida, ausentes de dignidad, vergüenza y pudor. El estado de servidumbre es peor que el de esclavo porque no permite ser cimarrón.

Soy libre me digo, mientras los timbales pegados al asiento sudan lagrimas por los que no se atreven ni siquiera a llorar. Existo, me vuelvo a decir, puedo tocar el horizonte si alzo la mano, el horizonte que se va tornando sombrío mientras la tarde se va muriendo en los brazos de la noche y de las nubes que se han tornado oscuras. Son los recuerdos regresando para morder espantados los silencios que matan.

Hoy no debo escribir mi destino cuyo término no me preocupa mucho. Le pido a Dios que no me deje ser un viejo inútil de esos que estorban en los caminos, pero mi destino es un puente de otros destinos que definen la libertad por ello se lo encomiendo a mis dos ángeles guardianes que viajan conmigo a todas partes.

Hoy Lech Walesa, Andrei Sajaroj y Vaclas Javet rosan mi camisa. Me siento como Robert Pierre sin la guillotina. Quien tiene ojos que vea, quien tiene oídos que escuche, quien tiene cerebro que piense y tome el laberinto de las metáforas donde el asesino mino tauro se revuelca en su propia inmundicia de maledicencia, al final el misterioso crepúsculo abrirá la razón del alma. Si digo más descubro lo que me imagino hay después del horizonte y entonces ya no tiene pasión seguir el camino de la libertad que Dios nos entrega y ningún hombre, repito y ningún hombre está autorizado para someterla, socavarla o adueñarse de ella como un monopolio.

Los campos viajan vertiginosos a través del cristal del parabrisas, intento atraparlos pero no puedo, tengo atrapados muchos en el recuerdo. El olor a monte depredado y chamuscado por el fuego me penetra por la nariz. No lo olvido. Penetro una vez cuando niño y la “revolución” apareció como un gigante arrasando con el monte, asiendo que los pájaros huyeran y el campesino impotente escondiera las lágrimas. Desde entonces quedo en la memoria biológica de mis traumas infantiles. A un lado de la autopista los buldóceres arrancaron el marabú, lo acumularon en lomas que ahora son piras ardientes enrareciendo el aire. La clase de historia antigua impartida en 7mo grado sube hacia el cielo junto al humo que se desprende de las piras: Y en los comienzo de la agricultura las tribus talaron los arboles y prendieron fuego para limpiar la tierra, lo cual ocasionaba un daño ecológico, moría la fauna y la micro fauna que componían el suelo; así decía el profesor de historia. Parece que mentía o la “revolución” tiene poderes por encima de la naturaleza.

Las imágenes del monte depredado y las piras de cuando era niño las conservo en la memoria, no pude defender lo que amaba en aquel momento, pero ahora tengo una AK-47 colgada del hombro y la hare funcionar, estas imágenes las conservare en la cámara que me envió mi amigo Pedro del país de los malos a dónde van los cubanos para ser buenos y decentes e intentar reintegrar su dignidad. Luego invadirán el ciberespacio, Me digo. Detengo el auto y bajo mientras una nueva lagrima se convierte en piedra detrás de mis ojos. Una foto dice más que mil palabras, también descubre más de mil abusos del poder y la estupidez de los dictadores y los que lo sustentan.

Por un momento la mujer amada me nubla la vista y me desangro por la herida de la traición ansiando que estuviese a mi lado. Creo que el hombre se compone del amor a Dios la mujer, la patria y la libertad, perdónenme si estoy equivocado, pero si no amara esas cuatro cosas no hubiese existido, lo demás tiende a ser tedioso e insípido. Por esas deidades se arriesga todo con placer y delicia.

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