Soy bloguer, he resucitado. Yoani Sánchez. Cuba. La libertad y mi soliloquio.

 

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Viernes 1ro de noviembre, 04 con 5 minutos.

Un bello sueño resbalo por la noche colmada de estrellas y se alojo en mi cerebro. El soñar es el único sitio donde tu cuerpo y tu existencia pueden descubrir el futuro en instantes sin que la lógica racional tenga una explicación acertada, por el cruzan todas las sensaciones de los más intensos sentimientos y en algún instante de esta madrugada yo me encontré junto a dos personas más que no puedo identificar sentado en la mesa de un restaurante del Estado, teníamos la intención de comer algo, conversábamos sobre política y mencionamos la palabra dictadura y la necesidad de derrocarla. Una camarera se acerco a nosotros y en tono bajo nos dijo que moderamos el lenguaje que podríamos buscarnos problemas si alguien lo comunicaba a las autoridades. Somos libres, no estamos acostumbrados a obedecer y sin ofensas: nadie dirige nuestras conversaciones, los problemas siempre están sin buscarlos: le dije.

Pasados unos minutos apareció un auto blanco, no tenia los rótulos de la policía pero de el bajaron dos oficiales de policías y un civil, de los uniformados uno era una mujer. Nos levantamos de la mesa y los enfrentamos. La presencia de los demás que estaban conmigo ya no la note mas, estas cosas ocurren en los sueños, aparecen y desaparecen cosas sin explicación, como por arte de magia. El oficial que conducía el auto se dirige a mí.

-Venga que está detenido por hablar en contra de la revolución.

Nos condujeron hacia un lugar contiguo. Una especie de salón circular con piso de tierra, allí le digo al oficial: Soy un opositor publico al sistema castrista, tengo un blog en internet en el portal Voces Cubanas, todo lo que suceda con respecto a nosotros y esta detención ilegal y arbitraria lo publicare. ¿Saben a lo que se exponen verdad?.

– Si, contesta el oficial, lo sé. ¿Podríamos conversar?.

-Claro, le dije. Vi como el oficial daba una vuelta a mí alrededor y se colocaba a mi izquierda mientras la mujer permanecía casi al frente.

-Pero no en estos momentos, ahora tiene que acompañarme, término diciéndome mientras avanzaba hacia la puerta, salió al exterior y se dirigió hacia el auto. –Bien, le dije: pero tienen que colocarme esposas y extendí las manos detrás de el. El pareció no escuchar o no interesarle esposarme, pero yo insistí con la uniformada que se había quedado conmigo. Ella antes de llegar a la puerta se decide a colocarme las esposas pero sin cerrarlas.

-Está bien, me dice, ciérralas tu para que no te duelan, vamos a ver que se hacen cuando salgas esposado.

Salí al exterior y alce las manos esposadas mientras un grito salía con fuerza desde lo más recóndito de mí ser. Abajo la dictadura, abajo Raúl y Fidel Castro, viva Cuba libre. La gente comenzó acercarse. Los más eran niños y adolecentes. A cada grito mío de: abajo la dictadura, ellos lo seguían coreando: abajo. Viva Cuba libre y ellos repetían al unisonó estremeciendo aquella parte de la ciudad: Viva. Pronto fueron decenas. Ya estaba solo caminando hacia mis admiradores. Esto sucede en los sueños, las gentes y las cosas aparecen y desaparecen, así desaparecieron los que me llevaban prisionero. Continúe avanzando por una calle desconocida gritando la sentencia: abajo la dictadura y alzando las manos esposadas. Me di cuenta entonces que las esposas se habían abierto sin tocarlas con la llave. Las gentes seguían coreando: Abajo la dictadura, pero ya sin interés en mi. Desperté entonces con el pecho abarrotado de felicidad. Tome mi teléfono para ver si me le habían puesto carga como me habían prometido el día anterior, pero estaba vacío. Entonces un dolor desabrido cubrió el pecho y la felicidad se disipo, sentí compasión por mi mismo, parecía estar condenado al sufrimiento de ser ignorado. Las razones que cruzaron por mi cerebro fueron muchas y lógicas. Yo no soy un académico, no soy un político, no soy un escritor, no soy un periodista. Soy solo un hombre que lucha por la libertad y el derecho de su pueblo y en contra de las injusticias que una tiránica dictadura comete sobre el. Tengo solo la universidad de los sentimientos y mis títulos están en el alma y eso no basta para ser tomado en cuenta en este mundo colmado de concupiscencia. Siento que otra lagrima se hace piedra detrás de mis ojos mientras escribo estas letras, pero el deseo de seguir por el sendero que he escogido aumenta, porque las dificultades crecen. Los hombres no están al tanto de mi vida pero Dios si y eso es tanto como para sobrepasar todos los sufrimientos y desencantos y sentir una inmensa seguridad en lo que hago además de darme aliento.

Bienaventurados los que sufren porque ellos heredaran el reino de los cielos, bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados. Bienaventurados los que lloran porque ellos recibirán consolación. Soy un bienaventurado y más que eso no puedo pedir por muchas angustias que este pasando.

El sol fue ascendiendo mientras las letras aparecían en la pantalla de la computadora transparentadas de la sensibilidad y enredadas en las impotencias de las incomprensiones, ahora ya ocupaba la mitad del cielo y el calor había invadido cada espacio de la más tediosa de todas las horas del verano. Cerré el equipo sin terminar el trabajo testimonial del soliloquio que había comenzado antes que en la madrugada, en el sueño y me dispuse a realizar el trabajo real y objetivo que se ha convertido en pocos años en la razón más elemental de mi vida.

Salí a la avenida preocupado por el mal funcionamiento del motor, faltaban solo minutos para las dos de la tarde. Me habían informado que debía estar en el aeropuerto a las tres pero cuando alguien depende de tu puntualidad para una labor superior a la que tú puedes realizar nunca hagas que espere, espera tú y te sentirás liberado de culpas.

Circulo por la avenida de Boyeros a unos 50 km/h pues no puedo pisar el acelerador porque el motor se desboca. Solo tardo unos minutos en recorrer la distancia hasta la terminar dos por donde entran los vuelos de la otra mitad de Cuba que está en Miami. Entro al parqueo recordando que la última vez que entre en el auto de Arabel para recibir a Berta Soler un grupo de agentes de la seguridad nos esperaban para conducirnos detenidos a una unidad del MININT. El lugar está casi lleno pero encuentro un espacio y allí dejo el auto, tomo la pequeña cámara de mi hermana de la mochila y dejo la mía grande por temor a perderla, en las detenciones me la han devuelto en todas las ocasiones pero siempre pienso que en algún momento trataran de quedarse con ella y todo se hará más complicado. Cruzo por el parqueo donde se cobran tres dólares y la ves anterior entre creyendo que era más barato, no me percate del pequeño letrero que está a la entrada. Después de estar dentro me acerco a la parte de salida donde esta un llamativo cartel que dice 3CUC. Le pregunto a la cobradora por qué no colocan un cartel así a la entrada.

-Hay uno: me dice, voy al otro lado y efectivamente esta el pequeño casi invisible, sobre todo si vienes concentrado en el timón. Es la trampa. El sistema castrocomunista ha convertido a Cuba entera en una trampa entre cubanos, solo para lograr la subsistencia.

Voy y ocupo un sitio debajo de una carpa verde donde situaron un merendero, abro el libro “Las ideas Democráticas: Armas de la Libertad” y al azar abro la pagina de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¡Qué casualidad!, me digo. Levanto la vista y miro hacia donde está la entrada y salida de los vuelos de Miami donde han expulsado a una mitad de Cuba. Está todo lleno de cubanos. Bajo la vista y quedo observando el articulo numero 4.Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, sigo y me encuentro con el 13: toda persona tiene derecho a circular libremente por su país y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.2-toda persona tiene derecho a salir de cualquier país incluso del propio y a regresar a su país. Termino en el 19: todo individuo tiene derecho, a la libertad de opinión y de expresión, este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir información y opiniones y el de difundirlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. Alzo la vista de nuevo y la desplazo por sobre los tantos cubanos sacrificados. No es casualidad, me rectifico.

El humo del cigarro que sale de la mesa contigua me molesta, miro con rabia al fumador queriendo con la vista hacer que se trague el cigarro y recuerdo con dolor a la mujer amada gastando su dinerito, esclava del maldito vicio y cambiándome por un cigarro.

Me levanto airado con deseos de ver al individuo masticando el tabaco empapelado, mientras yo le abro la boca y le introduzco el resto de la caja por la fuerza. Pero nada sucede. El hombre sigue siendo como un sarcófago cerrado, dentro nos imaginamos un cadáver pero puede estar encerradas las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas.

Me acerco a la baya buscando un lugar donde acomodarme y dominar con la vista la mayor parte del lugar, encuentro una esquina y allí me quedo a solas con lo de dentro del sarcófago.

Una bella rubia está situada a la izquierda de la entrada, viste de blanco y se destaca su esbelta figura por encima de este tedioso paisaje de aburridas y estresantes esperas. A su lado, dos guías de turismo sostienen un cartelito en la mano buscando hacerse notar a los turistas que asomen a la puerta de salida. La rubia parece ser la gerente.

Por la puerta sale toda clase de personas con carritos colmados de maletines y bultos envueltos en nylon. Una pareja trae cuatro gigantes peluches selváticos que me dan risa. Cruza un extranjero con apariencia de Ami. Un grupo de ancianos caucasianos se acercan a una de las guías y se quedan amontonados a su alrededor por unos minutos luego la siguen hasta un ómnibus. Alguien sale y desde una esquina le forman un escándalo y alzan las manos, se parece al bufón de la televisión con fama de cómico. Si me colocan en una celda con él y tengo que soportarlo dejo la oposición. Bultos y más bultos son revisados por el portero. Una familia le grita a una mujer que sale. Ella le responde: Chismosas. Del otro lado de la baya le contestan: el chismoso es tu marido. De ambos lados ríen. Un joven extranjero se le acerca a otro y le dice riendo: Viva la revoluchón, el acento es agradable, las palabras no y me dan deseos de vomitárselas en el rostro y gritarle que se vaya a dar vivas revolucionarios a su país. Una anciana sale en una silla de ruedas empujada por una obrera se la entrega a sus familiares y regresa. El suéter tejido de la anciana roza sobre las ruedas de la silla y se le va ensuciando. Recuerdo a mi madre cubriéndose del frio con su viejo abriguito de becado. Un nudo se me hace en la garganta y otra piedra se acumula detrás de mis ojos. Los que vienen de Gran Caimán parecen tener vía libre, no se la razón, no le piden los comprobantes. Deben de ser los que mantienen el contrabando de las butid . La rubia elegante sale del rincón y se abraza a una señora, el llanto le brota, mientras la acaricia con ternura, la escena me conmueve y casi derramo una lagrima, vuelven los blancos cabellos de mi madre a frotarse entre mis manos, beso la frente de su cadáver aun sin la frialdad de la muerte y luego le limpio un hilo de baba que le corre desde sus pálidos labios repitiendo una frase eterna: perdóname madre, no pude ser de otra forma. Un señor con rasgos de asiático sale con una sofisticada boquilla de fumador, el cigarro no se ve humear pero cuando la chupa le expulsa el humo en el rostro a la gente con quien habla, yo estoy alejado pero también me toca que aguantar su insolencia. Viste elegante con una camisa negra de fina tela y un pantalón blanco pero parece tener la educación de un imbécil. Por los gestos, los ojos, el rostro y la forma de caminar de las personas se puede adivinar el grado de vanidad y este me parece un chulo payaso.

Maldito cigarro, debían de exterminarlo, o por lo menos prohibir con rectitud fumar en lugares públicos, ya casi me han obligado a fumarme una caja.

El parqueo de tres dólares está lleno, hoy los cobradores se roban no menos de 100cuc cada uno. Un pasajero le grita a otro emocionado y choca con otros, la botella de cerveza que traía en la mano se le cae y la derrama en el piso. Un extranjero detrás de mi pregunta por el Intellet. Un señor a mi lado protesta por la tardanza de sus familiares. Le digo: Cuba es un país en retroceso, quizás en el único lugar donde el tiempo retrocede, sistema inservible. Me mira con desconfianza y no acepta seguir la conversación. El soliloquio me responde: Imbéciles y cobardes, lamiendo las nalgas al Estado, mendigando de todo frente a los aeropuertos, vida espiritual y material. Ya han pasado cientos de personas con bultos legales y de contrabando. Mucha mercancía ira para los puestos de ventas legales, otra se venderá en la calle. El cubano de a pie, el de abajo comprara la esperanza para mañana. La ley de emigración ha permitido viajar al cubano que va mas allá de las posibilidades del trabajo con que lo han esclavizado, pero no miran al lado, este sucio sistema solo ha dado una sola alternativa para elevar el nivel económico. La corrupción sin conciencia. El desamor.

Más turistas vuelven a salir. Recuerdo un comentario televisivo de hace unos días: Cuba propone el paquete de turismo más barato del mundo: claro, puede hacerlo con un pueblo esclavo y la mano de obra más barata del mundo también.

El papá de Yoani me ha llamado dos veces preocupado por la tardanza en salir, ya yo también estoy preocupado y me impaciento. A las 15 horas con 20 minutos y 30 segundos me envió un mensaje dándome a conocer que el avión acababa de aterrizar, no se lo conteste, mi teléfono no tiene crédito. Seguí en este rincón viendo pasar gentes y bultos, risas y llantos, gritos eufóricos y extranjeros curiosos por saber de Cuba. Cuando la conozcan pocos regresaran.

A las 17 con 3 recibo otra llamada de Willi el papá de Yoani: Oye Agustín Yoani la tienen retenida en la aduana y le quieren quitar sus cosas y sus premios.

Maldita sea, presentía que algo ocurría, de esta tiranía se puede esperar cualquier cosa y estamos muy confiados, me reprocho entre dientes.

A veces solo basta un segundo para que toda la realidad que te circunda se transforme en otra. La monotonía con que esperaba voló hacia algún lugar indeterminado, el soliloquio brinco como un boxeador en el rin lanzando golpes a diestra y siniestra, siento un flujo sangre ascendiendo hasta el cuello. La respiración se agita, el cerebro se vuelve un torbellino violento. El primer deseo es gritar, abajo la revolución, abajo Fidel y Raúl Castro, abajo la dictadura, frente a estos extranjeros seria un escándalo, ya estoy cansado de tanta porquería de sistema corrupto, tiránico y dictatorial. Gritar el nombre de Yoani y decir que está detenida en la aduana del aeropuerto queriéndole arrebatar sus propiedades. Claro sería una tontería, quizás desde algún punto un agente de seguridad me está observando y si no, aquí hay muchos dispuestos a caerme encima, esposarme y encerrarme en el auto patrulla que está en la esquina alegando que soy un loco, un delincuente buscado por la policía, un mercenario al servicio de una potencia extranjera o un agente de la CIA. La mayor parte de los mendigos que hay aquí no saben quién es Yoani y no arriesgarían uno solo de los cuatro trapos que le traen por un acto de justicia y los extranjeros saben que es muy peligroso defender a un cubano que se rebela contra el poder de los Castros. Vienen a disfrutar sobre nuestras miserias.

Es un prodigio el cerebro, en un segundo cruzan por el, decenas de análisis e ideas. Manso como paloma, pero astuto como serpiente: dice el proverbio. No tengo crédito, debo llamar a los que de seguro tienen crédito y no me rechazaran una llamada por el 99. A Lili y a mi hermana le recargaron ayer. Desearía que fuera la mujer amada pero ella no tomara la llamada y quizás no gaste ni un céntimo en comunicar, intentaría humillarme y perdería tiempo (perdóneme los demás, decir la verdad me esculpa y no la puedo retenerla aunque me duela)

Marco el número de mi hermana, solo tarda en responder unos segundos, son las 17: 24

Escucha con atención: tienen detenida a Yoani y Reinaldo en la aduana hace varias horas. Comunícalo a todos los que puedas y que pongan tuiter. Rápido.

El segundo numero marcado es a Andy Sierra también responderá incondicionalmente.

-Dime.

-A Yoani la tienen detenida en la aduana, comunica a los que puedas, no tengo crédito.

-yo tampoco: me contesta, pero voy para allá

– ven, vamos hacer una protesta.

La cuarta llamada es para Anyer Antonio Blanco(17:27)

Mi hermano, necesito que comuniques y twiteen que a Yoani la tienen detenida en la aduana por más de dos horas, vamos hacer una protesta frente al aeropuerto, estoy convocando pero no tengo crédito en el móvil.

-despreocúpate dentro de media hora te estarán llamando algunas emisoras del extranjero.

-Omaida (17:36). Ya estamos al tanto, tu hermana aviso, Hablemos Press con Robertico ya están comunicados no te preocupes. ¿Dónde estás?

-frente al aeropuerto

-comunico con Arabel. 17:37.Tampoco recibe recargas pero nunca escatima sus recursos para la oposición, estoy seguro que llamara a Radio Martí en segundos.

A las 17:48 trato de comunicar a Laritza pero no lo logro.

Según llamo voy moviéndome entre la gente y subiendo el tono de vos, sobre todo cuando menciono la palabra protesta, una forma discreta de ir llamando la atención en lo que los demás llegan. Ya algunos se han fijado en mi comportamiento. La adrenalina me fluye dándome una agradable sensación de existencia.

A las 17 con 39 le había comunicado a Yoani lo que pensaba hacer y a las 17 con 52 me comunica que le habían dichos que iba a pasar, pero ya la convocatoria a la protesta estaba lanzada, sin duda pienso que los esbirros que monitorean nuestros teléfonos se habían informado, pero aunque lo supieran no estaban preparados para evitar la protesta y si lo hacían iban a verse obligados, aunque fuéramos pocos a formar un escándalo delante de los extranjeros y el otro personal cubano que venía o partía al exterior más sus acompañantes, sería una buena oportunidad para medir fuerzas abiertamente, yo esta vez no pensaba entregarme mansamente a la detención, tendrían que hacerlo aplicando la fuerza.

A las 18con 17 recibo la primera llamada del extranjero, no la puedo atender, pierdo la comunicación. Luego otra de Nueva York a las 18 con 54, contesto que Yoani me acaba de comunicar que va saliendo. Me acerco a la baya y la veo moverse entre un grupo de corpulentos extranjeros que casi la hacen invisible, pero su cabello largo usado con libertad y su andar de gacela para mi es inconfundible dentro de esta masa amorfa que vienen a chupar algo más de la sangre de Cuba. La recibo y casi le arrebato las maletas de las manos lamentando no haber traído la otra cámara. Sale del grupo protestando contra la dictadura. La dejo en la acera y voy en busca del auto. Cuando regreso delante de mi avanza un auto patrulla y al parquearme para recoger las maletas dos policías se acercan, quizás los han alertados. Reinaldo no ha salido todavía. Mi hermana y Arabel ya han llegado. Arabel nos comunica que ya había comunicado a Radio Martí y también con Idolidia.

Tomo el equipaje y me demoro subiéndolo con dos objetivos premeditados. Uno esperando a Reinaldo y otro molestar a los policías buscando que la ultima parte del sueño de la noche se cumpla. Ahora están mi hermana, Arabel y Andy no tardara en llegar, Yoani esta fuera y algunos la conocen y la saludan. La concurrencia extranjera es numerosa. Tengo unos grandes deseos de descargar la adrenalina que me está ahogando. Quisiera que los represores me dieran oportunidad pero nada ocurre. Subo y bajo las maletas, los policías miran pero parecen indiferentes. Los del auto conversan despreocupados. Terminamos de subirlo todo y nos vamos. Antes de la salida a la avenida aparece Andy. Lo saludamos y le damos las gracias indicándole que se una a mi hermana y Arabel que vienen detrás. Unos segundos después me llama Idolidia para ver si puedo entrevistar a alguien. Lo siento ya vamos de salida : le contesto.

Yoani se ve feliz y me cuentan las cosas allá en la aduana. En algún momento quisieron quitarme la computadora y me abrace a ella y les dije: sin ella no me voy.

Yo le cuento las de fuera: les íbamos hacer una fuerte protesta, ya la estábamos organizando. Lo primero iba a ser una llamada a la aduana donde les daríamos 10 minutos para que tu salieras, si no los cumplían se le complicarían las cosas.

-oye funciono: me dice.

-pero me quede con la adrenalina dentro, le digo sin desviar la atención de la vía.

Después de pasar el puente de 100 y Boyeros me llama José Daniel Ferrer y me pregunta por los libertadores.

  • Aquí van conmigo. Todo fue bien: le contesto.

  • ¿Y Reinaldo también va contigo?

  • Si, te lo pongo, estoy manejando.

Reinaldo termina de hablar con José Daniel y me vuelve a preguntar por la salud. Le coloco la mano sobre la rodilla y le digo: todo bien, mientras se me anuda la garganta.

-y el carro, como esta.-

-tengo una mala noticia el motor necesita aros, pero tengo una mejor, se le pueden.

-¿en cuánto tiempo?

-tres días.

Las llamadas a Yoani siguen sucediéndose durante todo el recorrido hasta la Y espanta buitres, ya el sol está por ocultarse y el cielo se a puesto amarillo. Las sombras de los grandes edificios de Nuevo Vedado se han alargado tanto que se confunden unas con otras. La erguida torre de la plaza de la revolución parece una bóveda proyectada contra el horizonte. Del otro lado colmado de vergüenza esta el Martí arrodillado llorando su petrificación. Dejo a los emisarios de la libertad y me regreso. El recuerdo de la mujer amada hace que le pena detrás de le tetilla izquierda se haga sentir y la nostalgia se pegue al amarillo de la tarde que ya se muere, llevo muchos días sin verla pero me parecen años. Ahora el soliloquio regresa a mi lado y me susurra al oído: Eres bloguer, has resucitado tienes un día más de libertad y un día menos de dictadura para lanzar al espacio, aunque el sueño de la madrugada no se haya hecho realidad y la adrenalina te este ahogando.

Gal 5:15 Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

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