Soy bloguer, he resucitado. Campos quemados.

Pro 24:16 Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse;

Mas los impíos caerán en el mal.

29 de enero de 1991. Como me aterra la vejez, siento una opresión en el pecho al contar los años o cuando aquella gente que ya eran mayores en mi infancia mueren, siempre quiero que existan para cuando pueda darles la libertad, como si ellos supieran que me gustaría dejarlos petrificados en el tiempo, sin que envejezcan, sin que desaparezcan. Apenas conozco la vida y ya pienso, más que sobre la muerte sobre la vejez, pero el gran terror es la no realización. Cumplí 35 años y no escribí ese día como siempre lo hice. El 31 de diciembre estuve en la iglesia, allí cene, más tarde me tome una cerveza en casa de Lázaro y otra en casa de Beatriz. Mi casa está dejando de ser mi casa, yo no soy yo. Floto en un mar de tinieblas azotado por una embravecida tormenta. Veo el horizonte y un faro salvador pero está lejos, mas no puedo naufragar. ¿Qué pasa con el hombre me pregunto?

Hoy el tesoro del saber habla sobre los suelos: dice que no se deben quemar los campos. Solo hace unos meses escribí al Consejo de Estado, por prender fuego a los campos de caña, las basuras y por talar los árboles y destruir los montes. Me queda que seguir sintiendo ese dolor en la lucha diaria por salvar lo que pueda y conservar la esperanza ciega en la justicia, antes que por rencor por dolor. Acusar al Estado de tal destrucción bajo el gran estandarte de política justa. Que hablen los “hombres” por medio de la prensa, la radio, la literatura, ¿es que acaso cubren sus ojos con la vanidad de la política prepotente del Estado encabezado por Fidel Castro. Acaso no ven que la solución momentánea es la crisis del mañana porque el sistema ha fallado. El hombre no se fabrica como las maquinas, ni se gobierna y explota como las maquinas.

¿Es justo un Estado que hace trabajar a los hombres 10, 12, 14, y hasta 20 horas, cuando por un horario justo de trabajo ha luchado el obrero desde la Revolución Francesa?. Esto puede ser motivo de orgullo para un Estado deshumanizado, en el fondo es destrucción. El hombre no es una maquina esto es uno de los aspectos de la crisis que afrontamos. Hoy preguntaba un periodista a un jefe de brigada. ¿Y cuántas horas trabajan?. 10,12,14 y renunciamos al pase y el domingo es voluntario. Un Estado el cual casi fabrica hombres y los convierte en maquinas es justo, legal, en última instancia humano?. Sin embargo en el mercado no hay jabón de baño, ni de lavar, no hay detergente y apenas poseemos lo imprescindible, son crisis cíclicas, hace algunos meses fue la pasta y ahora el jabón, pero el ceno del Estado no es afectado por ninguna de estas crisis, pues posee a su alcance lo que en este sistema nunca está al alcance del pueblo. Yo por mi parte sigo rebelde al Estado. No trabajare para el estado porque no quiero surtirme responsable de esta catástrofe. Aprendí a arreglar colchones, Ortega me enseño, fue como si Dios me entregara otro camino y me diera luz para seguir. Claro por medio de él.

28 octubre, lunes 2013 unas horas después de dar mi mensaje al mundo mediante tres publicaciones que coloque en mi blog. Sostuve una conversación a través de faceboot con Huber Mato y Omar Montenegro sobre el curso de los acontecimientos y la falsa etapa de transición que según algunos ha comenzado en Cuba. Para mí es una mutación de una dictadura sin libertades económicas ni sociales a una dictadura con ciertas libertades económicas y sociales bien controladas. Libertad política ninguna. Golpean ahora a la riposta, esperan que la oposición proceda y luego con astucia atacan aprovechando lo que les beneficia para mantener el poder. Conozco ese combate, lo utilice mucho en el tatami y fue muy efectivo, me descubría la debilidad del contrario y su técnica mientras yo ahorraba energía y calculaba las posibilidades para contraatacarle cuando estuviese confiado. Nunca se falla si se utiliza la astucia.

Los recuerdos traen imágenes que se confunden entre campos ennegrecidos por el fuego, cadáveres de jubos, ranas y otros animalitos que no se habían vueltos cenizas y quedaron achicharrados en la tierra chamuscada, mientras algunos escapaban presas del terror y yo avanzando solitario al borde de los campos o mirando como sube al cielo la humareda de la depredación. Contra toda lógica dominado por un sentimiento de justicia como instinto inseparable de cada hora, día y noche. Fueron días en que el próximo minuto siempre era una incógnita. El pequeño televisorcito que aún conservaba comprado en la etapa de marinero había presentado el programa “El Tesoro del Saber”, tratando sobre la quema de los campos, pero ninguno de los programadores había visto y sentido como yo esa terrible impresión de humo y fuego anunciando la muerte a una fauna que solo tenía la defensa de escapar y la flora de resignarse a morir. Unos meses antes había escrito al Consejo de Estado uno de esos tantos escritos señalando, criticando y descubriendo el desastre de la revolución, que luego se repetirían. Tenía cierto temor pero no podía retener lo que sentía, aunque creo que más temor sentía a quedar en la incógnita.

Comenzaba a romper las cadenas de la opresión y ya le caía mal a la policía, entonces Ortega un miembro de la iglesia Adventista del 7mo Día me enseño a arreglar colchones, a ellos le debo mucho de poder hoy ser bloguer y haber resucitado.

Más tarde también en la pequeña pantalla se vieron los obreros de un predraplen entrevistados por un periodista y declaraban el ímpetu de trabajo y la esclavitud a que sutilmente eran sometidos. 10, 12, 14 horas de trabajo. Los predraplenes fueron uno de los fanatismos del comandante Fidel Castro mientras miles de personas necesitaban viviendas y otras vivían en miserables casuchas. Pero una vivienda para un cubano era insignificante ante un pedraplen o un hotel para el turismo. El capitalismo de Estado y el poder absoluto han dominado por encima de la razón de la justicia.DSC0663publi SONY DSC

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