Libertad y democracia, cuestión de dignidad: Lincoln.

  SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC SONY DSC  La señora María ocupa el frente y requiere atención. Llama a Julio y lo   presenta como moderador recomendando  un receso a mitad de película para una merienda. Julio ocupa un lugar,también  al frente y a la izquierda y hace un bosquejo del filme en tres sentidos principales de la película, luego se retira y aparecen las primeras imágenes en la pantalla. Las palabras que voy leyendo, los sonidos, las figuras de los actores vestidos con los arrapos de la guerra cargando las viejas armas y la estampa del actor que representa al grandioso presidente Lincoln , todo me va penetrando hasta conmoverme. La puerta de entrada al teatro  se abre y entra Daniela, cohibido, casi con miedo volteo el rostro, ella hace un gesto saludándome, respiro con menos susto, no me ha olvidado, alzo la mamo como para tocar su amabilidad, y me quedo mirando cuando se voltea. Retiro  la mirada y Retorno a la pantalla, en ocasiones me convierto en soldado, otras en el presidente, en la esposa o en sus hijos, nada que le aprecie dignidad, coraje y pudor dejo de vivirlo, unas veces se me anuda la garganta, otras pierdo la respiración por unos segundos admirando al gran pueblo, lo mismo al negro que al blanco, que al caballo, que a la tierra llena de sangre. Llega el receso y vamos a la merienda. Camilo comenta conmigo sobre la película, pero apenas le contesto, estoy metido dentro del alma de Cuba. Volvemos a la sala, María pregunta sobre algunas fechas históricas conmemorativas del mes en los EU. Yo no puedo contestar nada, bajo la cabeza esquivando mirarla, conozco muy poco de los EU. La vergüenza me ahoga, solo tengo vagos recuerdo de las clases de historia todas enfocadas con la sicología de la barbarie hacia el grandioso país. Luego, en algún libro que tuve a mi alcance en fechas recientes supe que en la institucionalidad  para el congreso después en el 1779 participaron afronorteramericanos. Como pensé antes. En realidad soy una sombra.

Pero yo no estoy aquí por la causa o para disfrutar de  la historia   de los EU, no estoy aquí  porque vine admirarlos y a sentirme orgulloso de que existan, desgraciadamente la causa es Cuba, mi país, mi patria, mi pueblo sometido a las miserias  del miedo, resignado a la indignidad, consumiéndose, no ante su impotencia, sino ante su auto impotencia propia de los espíritus  cobardes. Escribí país, patria, pero ya ni tan siquiera sé si esa  es la palabra correcta, ya no sé si este cumulo de deformidad social des- idealizada, perdida en la in-naturalidad de sus raíces, disuelta entre egolatrías de hombres enfermos de poder y mendigos de sobras de  derechos, deambulando como ciegos por espacios mundanales, indiferentes e incapaces de mirar su silueta en el espejo de la integridad. De verdad, ya no sé si este cumulo de valores tan bajo, y escoria humana conceptúan una patria y un país.

Allí esta, en la pantalla, detrás, delante, y mas allá esparcido como el espíritu de Dios sobre la faz de la tierra, allí, allá y aculla está el valor, el coraje, la dignidad de los hombres atormentada por sus tentaciones pero como  única forma de conquistar la democracia. Me asombro, cuando la dignidad impera en las batallas, el vencedor solo se lleva una mitad de la gloria, la otra mitad la carga el vencido, ambas partes le han  hecho honor a la libertad con que Dios nos gratifico, libertad que ningún ser terrenal tiene el derecho de arrebátenosla por el simple hecho de ejercerla con decoro. Del montón de lágrimas acumuladas como piedras detrás de mis ojos, un par de ellas se licuan y  brotan sin que lo pueda evitar, miro a mí alrededor a ver si alguien se da cuenta, pero todos están sumidos en la historia.  Retorno por un instante a la niñez y traigo al presente  la figura de mi abuelo cuando me decía: los hombres no lloran. Sin dudas estoy seguro que detrás de sus ojos había demasiadas piedras. La revolución le obsequio a  su intachable honradez, sabanas y mosquitero de saco de yute en que se embasaba el abono químico importado. El ataúd de mi abuelo peso mucho, no dejo licuar las piedras.

El cadáver de Lincoln esta sobre la cama. Grandes hombres mueren en manos de miserables, pero su vida con dignidad sirve para conducir los pueblos a la gloria, silencio, silencio asesinaron a Lincoln, silencio, silencio,  un minuto de silencio por las restos de mi patria, y de tu patria  cubano que amas a Cuba. Aun no he aprendido mucho de la historia de los EU cuando abandono la sala, pero me aseguré con certeza  que la libertad no depende del poder de las armas, sino del uso integro de la dignidad propia solo de los valientes:

“Hasta que llega la crisis de no aguanto más, y dices en cien maneras diferentes la dolorosa decisión: hasta aquí las clases, Me voy, Me largo, Brinco el charco, Me tiro, Al Norte”.

“Mire hacia la playa, luego a los hombres que cruzarían el mar conmigo. “El Verano en que Dios Dormía”. Ángel Santiesteban.

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Una respuesta a Libertad y democracia, cuestión de dignidad: Lincoln.

  1. Armienne la Puta dijo:

    Cuba da vergüenza. No hay excusas para tanta cobardía.

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