Por sus frutos los conoceréis.

El gobierno de Cuba comandado por Fidel y Raúl Castro y representado por el partido comunista, único concebido mediante la constitución para gobernar el país , ha admitido en los últimos tiempos ser presa de la desorganización, el irrespeto y la indisciplina social generalizada. Así también como contra la corrupción, ha iniciado un aparente enfrentamiento hacia la degeneración de valores acumulados en todos los años de revolución. Valores engendrados por las estúpidas políticas de gobierno, las míseras estructuras sociales agrupadas en organizaciones dirigidas por mediocres y necios comunistas, la práctica de la egolatría del sátrapa líder de la demagogia y el absurdo, enfermo de fanatismos imperiales y de un abrumador culto a la personalidad sin límites en la historia. Desde que los barbudos bajaron de la Sierra y se adueñaron del poder por medio de la fuerza, con la autoridad- y no la justicia-, de esa misma fuerza comenzaron el desorden. Mientras aparentemente equilibraban la justicia social, utilizando el robo, el fraude y la obscenidad política, engendraban la crisis de valores que hoy vivimos.
Atacaron las instituciones cristianas sometiendo la fe con intenciones de desintegrarla, siendo esto una de las mayores fuentes de valores espirituales de una sociedad,. La mayor parte de las instituciones creadas para una organización social basada en el respeto del ciudadano fueron desintegradas o sustituidas para quedar bajo el imperio de la vulgaridad política orientada por el estado. El hombre horado, honesto, sincero que se atrevía a decir lo que pensaba y sentía, de profundos ideales y valores humanos, dejo de valer ante aquel sumiso y desvergonzado fidelista que lo aprobaba todo sin entender ni sentir nada. El camino más corto hacia la miseria económica en el castrocomunismo ha sido la posesión de valores humanos.
¿Cómo un presidente y un gobierno puede exigir valores que no poseen? ¿Como un presidente y un gobierno pueden exigir respeto si no respeta? ¿Como un presidente y un gobierno puede pedir honestidad, honra y educación sino la ejerce?. Mientras Raúl Castro se abandera con un discurso de paz, envía un buque cargado de armas escondidas debajo de un cargamento de azúcar hacia Corea del Norte, violando así, con la mayor de las desvergüenza las leyes y los tratados internacionales impuestos por la ONU. Mientras en el funeral de Nelson Mandela enarbolaba un discurso sobre el respeto a la diversidad y a quienes piensan diferente, ordenado por él, se arremetía contra pacíficos pensadores, utilizando desde la amenaza hasta el golpe y la detención. Con pocas horas de diferencia de sus hipócritas palabras en el funeral eran introducidas en una patrulla dos niñas menores de edad para ser conducidas junto a su madre hacia una unidad de policías. Dentro de los que piensan diferente no estaban incluidos los de su pueblo.
Hay algo más repugnante y carente de valores y dignidad que un acto de repudio ordenado por el Estado, donde utilizan a niños adolecentes y jóvenes para ejercer cualquier tipo de bajeza humana contra otro humano con la impunidad proporcionada por el poder. La desvergüenza más grande no está en el pueblo. El pueblo solo exterioriza la enseñanza y la educación recibida. Esta calle es de Fidel- gritan todos-, este pueblo es de Fidel, esta isla es de Fidel y el partido, de los revolucionarios. No queda otra alternativa que creer que Fidel, el partido y sus “revolucionarios” son los responsables directos y los que sostienen esta miseria espiritual, pero en la lucha que han iniciado los medios de comunicación y las instituciones contra esta malsana epidemia espiritual no esta contemplado cambiar las estructuras políticas, ni desmontar el sistema que lo engendro. Las causas de las conductas generadas y generalizadas en toda la isla provienen del ceno del Estado, del poder, de la “revolución “,son la consecuencia directa del castrocomunismo. Para eliminar una epidemia hay que eliminar el foco de donde se expande y el foco de todo este desorden es la “revolución” y sus “revolucionarios”.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Se cogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol podrido lleva malos frutos. No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol podrido llevar frutos buenos. Todo árbol que no lleva buen fruto, se corta y se echa en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. Mat 7:16-20

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