Dignidad despierta, dictadura muerta.

.Día 12 junio de 2014
Me despertaron las gotas de lluvia sobre los cines del techo. Las ranas no se equivocan. Cuando me acosté mire al cielo, una luna redonda y amarilla como una naranja esparcía su pálida luz por todo el espacio sideral, cúmulos blancos se le interponían dejando tras si oscuros manchones del incognito mundo de la galaxia. Aunque en la tarde una atmosfera húmeda y asfixiante se había esparcido dejando la piel pegajosa y se escucharon algunos ronquidos del poder divino, ahora nada indicaba un presagio de lluvia, pero el canto de las ranas era incesante.
Me levante y Coloque las vasijas en las goteras, luego regrese a la cama y conecte la radio, escuche la opinión de Reinaldo Escobar sobre la destitución de los editores de la revista Espacio Laical: Roberto Beiga y Leinier González, luego dieron una opinión que resultaba contradictoria donde se decía que habían renunciado.
Para mi, Espacio Laical y todos sus participantes no enfrentaron la situación de la sociedad cubana con el patriotismo transparente y la filantropía humanizada para la que estaban preparados. Todos se mantuvieron conservadores, medrosos hasta casi intimar con la dictadura, mucha filosofía demagógica afianzada en el ámbito político cultural, pero negados al pragmatismo de una realidad donde la dictadura arruinaba toda y todos los valores de la nación.
Me resultaban algo menos que títeres del poder. No fueron capaces de llamar al pan pan y al vino vino. Chupaban de la teta del poder y se repartían algunas pepitas de oro. Es peor ese comportamiento que el de los que sustentan el poder abiertamente, porque confunden a muchos y obstaculizan el progreso. Actúan imperceptiblemente como prevaricadores.
Pero todos tenemos un día en que la conciencia nos mortifica el sueño y nos desvela en las madrugadas y queremos salir de la cama porque el colchón se convierte en la personificación del purgatorio y el sueño en el infierno mismo. De esos está llena esta sociedad. De los que hacen y no creen en lo que hacen y no se preocupan el daño a su prójimo. No aceptan el riesgo a perder privilegios. No admiten el sacrificio con el hambre mortificando el estomago, las ropas raídas y la molestia del agua dentro de los zapatos.
El lunes supe del artículo escrito por Beiga y Leinier: “Nacionalismo y Lealtad: un desafió civilizatorio”.
En el primer instante sentí repugnancia, presentí la verborrea de los que no miran a Cuba con los ojos del corazón. Ahora, después de esta noticia casi estudio el escrito pensando que quizás haya sido la causa de la renuncia de Beiga y Leinier. Un golpe de conciencia tardío, pero aceptable. Salieron de detrás de las bambalina al mísero escenario, abismal y tenebroso, donde ha lanzado la dictadura del castrismo a la verdadera, a la real Cuba, que tiene poco que ver en alma con la que está en Miami o la que sustenta el poder. La Cuba de abajo y de adentro como suelo llamarla.
Realmente no estoy sorprendido con los análisis plasmados en el documento, pero si enardecido. La cobardía es un mal bicho que agusana la inteligencia y devora el talento.
“En este caso los argumentos emitidos nos convocan a dialogar sobre el nacionalismo cubano como elemento eficiente para la rearticulación del consenso socio-político y acerca de la necesidad imperiosa de un modelo democrático capaz de gestionar una Cuba prospera y soberana.”
“Ha significado la integración , en el ideario personal y comunitario, de fuertes referentes relacionados con la libertad responsable, la soberanía ante la injerencia de poderes foráneos en nuestros asuntos internos, la socialización de la riqueza nacional entre las grandes mayorías, la solidaridad activa, la justicia -sobre todo- a favor de los más desfavorecidos, el acceso universal y gratuito a la educación y la salud, la vocación de universalidad, el compromiso con el bienestar regional y la integración latinoamericana, y la construcción de una democracia que se sustente en la soberanía ciudadana y en el respeto y la participación de las minorías”..
Nacionalismo democrático es un concepto abolido por Fidel Castro después de afianzarse en el poder. Su extinción ha sido programa de Estado sustentado en la doctrina Marxista- Leninista y ejecutado por las sociedades socialistas.
El nacionalismo cubano poco tiene que ver con la nación, si es que Cuba aun es una nación y no un feudo. Este está repartido en Miami con un resto de generación aquí dentro que claman por integrarse e la nación de Miami, y otro resto que cambian su nacionalidad por la más insignificante con tal de zafarte del infierno castrista. Es obsoleto, absurdo e irrespetuoso hablar sobre nacionalismo democrático en una dictadura.
La dictadura, en el mayor de los caso ha abolido el ideario personal, sustituyéndolo por un ideario de resignación y estoicismo hacia la comunidad, la libertad responsable está concebida en los límites de cárceles, represión, censura y violaciones de derechos que el poder impone. La soberanía ante la injerencia de poderes foráneos se enarbola solo con referencia a EEUU, porque con la anuencia y la aprobación del gobierno hemos sido víctima de la injerencia de otros estados. Se han socializado entre las grandes mayorías solo las sobras de la riqueza nacional dejadas después de ser utilizadas al antojo y deseo del poder.
Cuando los tres poderes están sometidos al poder absoluto del presidente y además al político del gobierno no se puede hablar de justicia, menos a favor de los más desfavorecidos. El acceso a la educación y la atención médica gratuita siempre que sirva a los intereses políticos, esta admitido con un adoctrinamiento obligado. Además, el Estado no produce, el pueblo ha súper-pagado la educación y la asistencia médica condenado a vivir en la miseria y las penurias, sin respeto por la soberanía ciudadana y excluyendo a las minorías. No olvidemos el obligado internacionalismo violento y pacifico, pero siempre con el fin político detrás, que ha sido parte de la integración latinoamericana. Da vergüenza que alguien, y cubano hable de soberanía ciudadana y participación de las minorías sin antes pedir perdón a la sociedad civil, a los expatriados y a los familiares de los muertos por las violencias revolucionarias.
“Por otra parte se hace necesario, reconocer que dicho nacionalismo propugna una ciudadanía activa y empoderada, a la vez que sostiene la necesidad de un Estado capaz de materializar dichas aspiraciones, sirviendo como facilitador y garante de las mismas”
Demostrado esta durante casi seis décadas, que este Estado, facilitador no es, ni tiene capacidad para serlo. Este, formado por el castrismo y el Partido Comunista, nunca ha dado oportunidades ni espacios. Árbol que no da buen fruto córtalo y échalo al fuego.
“En la actualidad, es posible encontrar el compromiso con estos ideales en las filas del Partido Comunista de Cuba, en todo el espectro de la sociedad civil insular, opositores y en grupos de emigración”.
La sutil manipulación del lenguaje en la exclusión social. Primero el Partido Comunista. El menos interesado en los compromisos con la democracia y la libertad, porque de haber adquirido verdaderos compromisos, sosteniendo el control absoluto del poder en sus manos durante tantos años, no hubiésemos llegado a esta crisis de nacionalidad y ciudadanía.
Luego continúa con el espectro de la sociedad civil. La palabra espectro dice mucho es un reconocimiento irreconocido, un fantasma, la deformidad de un cuerpo, algo indefinido.
Humillante y ofensivo termino.. La sociedad civil no es un espectro, quizás poca, desorganizada, maltratada, poco reconocida y excluida social, política y económicamente, pero es la sustancia, la esencia, la única base de la democracia, el derecho y la libertad dentro del país. La materialización más pura de la nacionalidad. En todo caso, el espectro es el Partido Comunista
“La aceptación de este núcleo de ideas y la capacidad para comprender que resulta compartida por una diversidad amplia de cubanos, podría facilitar la toma de actitudes y la construcción de marcos, capaces de construir una democracia que pueda incluir tendencias socialistas, libertarias, anarquistas, liberales, social-liberales, socialdemócratas, democratacristianos, socialcristianas y comunistas, entre otras. Este quehacer plural, para que sea posible, debe mantenerse como finalidad el consenso en torno a esas metas compartidas por generaciones de cubanos”. Estás tendencias, que deben poder participar en el quehacer nacional, no serian leales si apuestan por dañar al pueblo si hiciera falta para conseguir sus propósitos políticos, si se alinean con potencias extranjeras que dañan intereses nacionales, si poseen vínculos orgánicos con instancias nacionales o foráneas encargadas de promover las transformaciones mediante políticas de cambio de régimen, si no cuidan la soberanía ni la serenidad social, y si se proponen el aniquilamiento atroz del adversario.

Quien se ha negado y se niega a la aceptación de esas ideas, quien niega la facilidades para desarrollar las actitudes y construir los marcos para construir una democracia donde no hayan exclusiones. Quien ha dañado y daña al pueblo con propósitos exclusivamente políticos, quienes se alinean y se han alineado a potencias extranjeras para obtener beneficios y regalías que dañan intereses nacionales con tal de mantenerse en el poder, quienes no han cuidado la soberanía, ni la serenidad social, y quienes han intentado el aniquilamiento atroz del adversario pacifico y desarmado. Aquí no cabe otra palabra que los que han gobernado, la dinastía de los Castros con Fidel Castro primero al frente y Raúl Castro en estos momentos. Necesitamos un cambio de régimen porque los regímenes socialistas han demostrados estar incapacitados para vivir en democracia y convertirse en estados de derecho y este es un ejemplo vivo.
Resulta insostenible dialogar con cubanos que declaran que Cuba debe ocurrir lo mismo que en Siria, Ucrania o Venezuela pues este accionar irresponsable anegaría de sangre nuestra tierra.
Aun los que declaran que en Cuba debe ocurrir lo mismo que en esos países no tienen recursos para lograrlo, no tienen capacidad de accionar, sin embargo el poder sí, siempre ha estado preparado para actuar con la fuerza y administrar la violencia, dispuesto a hacer ríos de sangre y de lagrimas.
Los ríos de sangre los ocasionan quienes tienen las armas y casi siempre son los que ostentan el poder, que no dialogan, que no escuchan, que no permiten espacios democráticos mientras no se les hostiga y se las presiona. Los dictadores con sus tiranías llevan a los pueblos a los límites de existencia donde se quiebra la razón de la paz. Una explosión social ocurre, no porque un grupito de hombres la provoque, sino porque los pueblos arrinconados y obstinados por los abusos del poder se deciden a la rebelión. No es la voluntad de los pueblos el derramamiento de sangre, sino las necedades del poder que los conduce irremediablemente a tal desgracia.
“Cualquier solución real y beneficiosa de la crisis cubana pasa por salir de las trincheras, por conjurar el escenario de guerra del contexto nacional. La construcción de un clima de normalidad para Cuba requiere de la acción sostenida y coordinada de actores responsables de las estructuras de hostilidad dentro y fuera de la Isla.”
“Una oposición en la Isla debe ser leal a las transformación serena mediante la metodología del “pacto aun cuando las circunstancias actuales parecieran no favorecieran esta solución. Después de largas décadas, de enfrentamiento y desgaste, la historia demuestra que solo la paz y la comprensión, el dialogo y el consenso, la altura política y el compromiso nacional, pueden conducir al país por un presente y un futuro de estabilidad y progreso. Por otro lado, estas esperanzas y la probabilidad de que toda la pluralidad pueda contribuir a este quehacer, deben concretarse en la Carta Magna del País. Solo entonces la Ley fundamental gozaría de la legitimidad requerida y tendría la fuerza suficiente para convocar y ser acatada por la gran mayoría de las tendencias sociopolíticas de la nación”.
Las trincheras están todas consagradas y a disposición del poder, el contexto de guerra gira en torno al gobierno fabricándole ficticios enemigos al pueblo. La oposición enarbola la pluma, la palabra escrita o articulada, libre de la ofensa o el maltrato. El poder la represión materializada en la policía, las esposas, el calabozo, la prisión política, la prevaricación, el aniquilamiento y la muerte física cuando lo creen preciso. Pueden existir estructuras de hostilidad fuera de la Isla pero la única con capacidad de actuar con efectividad funebre esta dentro y en manos del poder.
Concretarse a la Carta Magna del País. La filosofía demagógica, la verborrea política es un obstáculo para el progreso social, convierten la prudencia en miedo y la diplomacia en cobardía, parecemos a veces suplicantes mendigos, aduladores bufones a las cortes dictatoriales a punto de corregirnos si el tirano estornuda.
El Proyecto Dekaisone
Objetivos.
1- Establecer una constitución cuyo primer artículo sea el ejercicio incondicional de los 30 artículos de la DDHH, y el segundo establezca con carácter obligatorio un periodo de gobernación de 4 años sin derecho a reelección
2- Abolición de todas las instituciones militares, con todo su arsenal bélico y que no será comercializado, sino destruido o convertido en implementos agrícolas. Las industrias, construcciones y posesiones militares pasaran a cumplir una función social directa. Solo quedaran las fuerzas policiales con armamento corto. No se permitirá la entrada ni el comercio de armas al o por el país.
3- Suspender todo tipo de perforación o explotación de recursos que tengan que extraerse del interior de la tierra, dentro y alrededor de la isla.
4- Restablecer las relaciones con los EEUU.

Fue colocado en mi blog el día lunes 28 de enero 2014

Nacionalismo y Lealtad: un desafió civilizatorio. Es un documento que entretiene, deja ver utopías revolucionarias, configuraciones marxista ejecutadas por la dictadura, una mutación del poder donde con ciertas permisiones de derechos por parte del Estado conceden como un favor libertades necesarias en calidad de tolerancias, un fraude de politiquería, pero confirma con veracidad la ausencia de democracia, el control absoluto del poder por parte del estado, la exclusión de las minorías, la ilegitimidad del gobierno, la necesidad de crear un ciudadano libre, para elegir en las urnas quien lo gobierna, mediante elecciones libres, la necesidad de una nueva Constitución inclusiva que materialice el respeto con dignidad a todos los humanos por el solo hecho de ser persona humana, una constitución que este a la altura de un mundo civilizado que pide a gritos la paz.
Quedaban algunas gotas de lluvia golpeando los cines cuando me volví a dormir escuchando el croar de las ranas, faltaban cinco minutos para las 02 de la madrugada.

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