Los muertos del pasado no parecen importarle a nadie, excepto a quienes aun los lloran

El cielo se puso negro como jamás había visto, nubes intranquilas se acumulaban techando en un circulo el espacio sideral como si en aquel lugar se fuera a acabar el mundo, los estampidos de los rayos causaban pavor, en el centro de las nubes se abrió una ventana de luz y comenzaron a pasar imágenes como en una película, solo pude identificar la de un soldado romano con el casco de combate sobre su cabeza, me imagine que era el testimonio de la historia que Dios tenia acumulado y ahora lo pasaba desde el cielo para que todos lo vieran. Varios metros por encima del horizonte en un circulo parejo, el cielo permanecía claro y refulgente de luz. Desperté impresionado, era el martes primero de diciembre del año 2015. Me levante y me puse a escribir sobre la emigración ocasionada por el tiránico régimen de los Castros en sus 56 años de poder despótico y totalitario.

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“…Ellos nos dejaron salir, pero después empiezan los chorros de las mangueras de agua, eran constantes, los chorros no nos los quitaban sabiendo que iban niños (…). Giselle Borges Alvarez, 4 años. Caridad Leyva Tacoronte, 5 años. Ahogados.
se nos pone un remolcador por detrás, el más grande (…) se nos sube en popa y nos parte la mitad del barco.. Ángel René Abreu Ruiz, 3 años. José Carlos Nicle Anaya 3 años. Ahogados
“En eso vemos que vienen dos remolcadores de bombero atrás de nosotros”, “se pegan a los lados y, entonces, empiezan a tirarnos agua”. “Entonces, seguimos y les decíamos que no nos hicieran daño, que llevábamos niños allí y les enseñamos los niños y ellos seguían tirando agua”. Juan Mario Gutiérrez García,10 años. Yasser Perodín Almanza 11 años. Ahogados
“Después vimos dos más [barcos] como a siete millas y se pusieron uno por cada lado: uno al frente, otro por detrás y uno de cada lado” y “entonces, los cuatro empezaron a tirarnos agua y uno de los buques agarró a chocarnos…”. Yousell Eugenio Pérez Tacoronte 11 años. Eliecer Suárez Plasencia 12 años. Ahogados.
“estaban los cuatro remolcadores –los que nos estaban hundiendo– y nosotros les dijimos que nos salvaran, que nos subieran, que habían niños, y lo que hacían era reírse…”. Mayulis Méndez Tacoronte 17 años. Miladys Sanabria Cabrera 19 años. Ahogados. .
“Después de la última embestida, se hunde la embarcación debido a que había destrozado la popa”. “los remolcadores no los auxilian” sino que, “les decían que fueran nadando hacia los guardacostas”. Joel García Suárez 20 años. Odalys Muñoz 21 años. Yaltamira Anaya Carrrasco 22 años. Yuliana Enríquez Carrazana 22 años. Lissett María Alvarez Guerra,24 años. Jorge Gregorio Balmaseda Castillo, 24 años. Ernesto Alfonso Loureiro,25 años . María Miralis Fernández Rodríguez, 27 años . Jorge Arquímedes Levrígido Flores 28 años. Ahogados
“cuando zarpó la barca, él se encontraba en la zona baja del mismo y pudo constatar que no hacía agua por ninguna parte” y “cuando subió a cubierta observó que eran embestidos por la proa y popa”. Leonardo Notario Góngora, 28 años. Pilar Almanza Romero,31años. Rigoberto Feu González,31 años. Omar Rodríguez Suárez,33 años. Lázaro Enrique Borges Briel, 34 años. Martha Caridad Tacoronte Vega 35 años. Julia Caridad Ruiz Blanco 35 años. Ahogados.
“Hace un año, en esta fecha, cambió mi vida para siempre. Subí junto a mi esposo, Modesto Almanza, al Remolcador 13 de Marzo, que zarparía de la bahía de La Habana”. Eduardo Suárez Esquivel 38 años. Martha M. Carrasco Sanabria, 45 años. Ahogados
“Viajábamos alrededor de 70 personas, muchos de ellos eran familiares y amigos”. Augusto Guillermo Guerra Martínez ,45 años. Rosa María Alcalde Puig, 47 años, ahogados.
“cuando estábamos a siete millas de la costa fuimos interceptados por las embarcaciones castristas. De inmediato empezaron a darnos bandazos. Sentimos miedo por los niños a bordo, el más pequeño de cinco meses de nacido”. Estrella Suárez Esquivel, 48 años. Reynaldo Joaquín Marrero Alamo, 48 años ahogados .
“Levantamos los niños y empezamos a gritar que por favor no dispararan. Alguien levantó a una niña y conociendo al que manejaba uno de los remolcadores que nos atacaba le gritó: “¡Chino, Jabao, no hagas eso, aquí hay niños!”. Si ella no baja a su niña de tres años, se la matan con los chorros de agua de las mangueras de presión”. Amado González Raíces, 50 años. Manuel Cayol, 50 años Ahogados
“En una acción programada, se nos puso un remolcador por atrás. El más grande, que era verde con una raya roja, un rayo rojo, se nos subió en popa y nos partió a la mitad el barco. Al suceder esto el barco quedó a la deriva porque el patrón, Fidencio Ramel, cayó al agua a consecuencia de la fuerza de las mangueras. Fue, entonces, que Raúl Muñoz asumió el control de la nave y trató de ayudarnos, de salvarnos porque ya el barco tenía tanta agua que estaba a punto de hundirse. Fidencio Ramel Prieto Hernández,51 años. Ahogado.
“Después de la última embestida, se hunde la embarcación debido a que había destrozado la popa”. Finalmente, “los remolcadores no los auxilian” sino que, “les decían que fueran nadando hacia los guardacostas”.
Jorge A. García, sobreviviente que perdió a 14 de sus familiares en aquel suceso, dijo así al Diario Las Américas: “A 21 años de distancia voy caminando por una especie de cuerda floja con el peso del recuerdo de mis 37 muertos, asesinados durante la masacre del Remolcador 13 de Marzo. Y camino como ‘pisando huevitos’ para evitar un resbalón que me haga caer en el abismo de las tendencias, respecto a la apertura de relaciones entre Estados Unidos y la tiranía feroz de los Castro. Y prefiero seguir andando por este trecho peligroso hasta encontrar la fórmula mágica que devuelva la libertad para Cuba y reivindique a mis muertos”, finaliza.
Estos son testimonios de los sobrevivientes del criminal hundimiento del remolcador 13 de Marzo ordenada por el entonces presidente de la república de Cuba Fidel Castro Ruz. Nunca hubo disculpas ni arrepentimiento, todo lo contrario, como lo demuestran sus palabras unos días después, lejos de sentir remordimientos disfruto el asesinato: “El comportamiento de los obreros fue ejemplar, no se puede decir que no, porque trataron que no les robaran su barco. ¿Qué le vamos a decir ahora, dejen que les roben los barcos, sus medios de trabajo? ¿Qué vamos a hacer con esos trabajadores que no querían que les robaran su barco, que hicieron un esfuerzo verdaderamente patriótico, pudiéramos decir, para que no les robaran el barco? ¿Qué les vamos a decir?”.
Como si asesinar niños, mujeres y hombres fuera un acto de heroicidad. Parece que el viejo remolcador de madera valía más que los niños, mujeres y hombres que perecieron, para Fidel Castro la vida de un cubano siempre tuvo el precio de un comino y ahora todo parece indicar que para el presidente Raúl Castro no han dejado de tener el mismo valor.
Esto ocurrió hace ya 21 años, pero me viene al recuerdo ahora al cruzar cerca de la embajada del Ecuador y ver varias manzanas a la redonda cercadas con vallas con decenas de policías y autos patrulleros custodiando, debido al conflicto con los cubanos que escapan a través de Ecuador por ilegales tráficos de personas atravesando los países centroamericanos.
Irónicamente hoy vuelve a haber una ronda de conversaciones sobre la emigración entre el gobierno castrocomunista y el norteamericano. La misma dictadura que disfruto el asesinato de niños mujeres y hombres en aquellos momentos y unos días después el lanzamientos de miles de pobres y humildes cubanos a las aguas del estrecho de la Florida en un hecho vengativo y traidor al los sentimientos humanos de bondad de Fidel Castro y su gobierno. Hoy, de otra forma han vuelto a colocar a Cuba al borde de una crisis migratoria, pero ahora por increíble que parezca, ya no existe oficina de intereses, ahora radica una embajada norteamericana y se han restablecido las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos; el de Cuba, con la misma esencia dictatorial y el de los EEUU, tolerando y aceptando legalmente ante el mundo los desmanes del castrocomunismo.. Los muertos del pasado no parece importarle a nadie excepto a estos que aun los lloran.
Mucho ruido hizo el gobierno norteamericano en aquellos momentos, pero Fidel Castro logro un tratado de 20 mil visas anuales para evitar el permanente crecimiento y consolidación de la oposición
La señora que está delante de mí se llama Daisy Yolanda Carrasco Tamayo, hermana de Martha Mireya Carrasco Tamayo y tía de Yaltamira Anaya Carrrasco, madre del pequeño José Carlos Nicle Anaya. Tiene 72 años. Una lagrima rueda por sus mejillas cuando me cuenta lo que recuerda de aquel trágico día; son heridas que nunca cierran y siempre sangran con inmenso dolor, un dolor aquí en el pecho- me dice- y enciende un cigarro buscando aliviarse. No hay un día que nos los recuerde. Trabajaba en la fábrica de cigarro HHuman. Un día me levante del puesto, fui donde estaba la jefa y le dije: Me voy, este lugar me queda chiquito, no pude soportar más la tragedia. Se calla por unos segundos. Levanta la mano y se limpia las lagrimas.
Yo tampoco puedo evitar que se me anude la garganta y se asome una lagrima en mis ojos imaginándome los cuerpecitos de los niños lanzando sus manitas instintivamente hacia sus padres buscando salvación, mientras de sus boquitas abiertas en una última y terrible espiración se escapaba una burbuja de aire cuando ya en sus pulmones se acumula el agua iniciando sus cuerpos la ultima inmersión hacia el fondo del mar, luego el cumulo de cadáveres queda quieto, mientras Poseidón dolido y furioso, lanza un escalofriante grito y se clavaba el tridente en el pecho. La fauna acuática, asombrada de tal barbaridad quedo petrificada. Arriba, en la superficie del mar los ejecutores directo de la tragedia se vanaglorian de haber cumplido la orden del comandante presidente. Si algún genio de la pintura lograra un cuadro no habría mucha diferencia entre el Guernica de Pablo Picasso y la pintura creada, excepto las más de cuatro décadas de evolución humana entre las dos fechas.
No creo que haya tampoco mucha diferencia entre un avión que cae al mar cerca de las costas de Barbado víctima de un atentado y el vil acto del remolcador, o si, en el avión viajaban personas comprometidas y consientes con su existencia buscando la gloria terrenal y no se podían predecir las consecuencias del atentado, el remolcador iba repleto de victimas del castrismo en busca de libertad e inocentes infantes sin el menor atisbo concupiscente, y no hay crimen mayor que el de ser el causante consiente del asesinato de un niño. Hellen Martínez Enríquez 5 meses. Xicdy Rodríguez Fernández 2 años. Ahogados
Para las víctimas del atentado del avión de cubana Fidel Castro casi declamo un conmovedor discurso: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora la injusticia tiembla”. Para las víctimas del remolcador una feroz sentencia. ¿Qué vamos a hacer con esos trabajadores que no querían que les robaran su barco, que hicieron un esfuerzo verdaderamente patriótico, pudiéramos decir, para que no les robaran el barco? ¿Qué les vamos a decir?”.
Creo que los únicos que no derraman una lagrima al leer estos testimonio son los Castros y sus sanguinarios matones, nunca han derramado una lagrima por el pueblo de Cuba.
América Latina se hizo cómplice de tal genocidio como lo hace ahora de una forma diferente permitiendo desde hace varios años el trafico de cubanos a través de su territorio. Y dejémonos de cuento, no es emigración económica, en Cuba no se muere de hambre ni por falta de asistencia médica.
“Si hay sobrevivientes de la tragedia es porque sucedió lo inesperado: cuando ya todo parecía terminado y estaban a punto de morir, aparece un barco griego en las inmediaciones y al percatarse las lanchas guarda fronteras que los griegos estaban observando los hechos, decidieron intervenir y prestarle socorro a los “náufragos”. Gracias a los griegos existen 31 sobrevivientes de esa tragedia”.
Me pregunto ¿Cuántos sobreviviremos a la próxima tragedia del castrocomunismo en sus últimos días de existencia?

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