No hay banderas a media asta, pero la patria está de duelo.

Donde está hoy la bandera. Existe todavía. Me pregunto mientras transito en silencio estas calles oscuras hacia la funeraria de Calzada y K.

Fuimos esa tarde a su casa, no lo conocía personalmente, por cuestiones de ética y respeto mi amigo me aconsejo esperar fuera. El hombre estaba viejo y enfermo, si accedía a la entrevista entonces tendría la oportunidad de verlo en persona y quizás me llevaría una foto. Esperé con una sensación de frialdad en el pecho, mi amigo salió y subió al auto. “Hoy no se puede” -me dijo- él avisará”. La sensación de frialdad se hizo un vacío afligido y resignado. Pero Dios sabía lo que mi corazón sentía. Doblé lentamente el auto como esperando un milagro. Ocurrió. El hombre salió de su casa acompañado de su esposa. Tomó la acera en el mismo sentido del auto. “Es ese”-me dijo mi amigo. Paramos a despedirnos. Pero mi amigo imaginándose mi sentir me lo presentó. Le estreché la mano a través de la ventanilla. Fue uno de esos grandes acontecimientos que suceden en la vida. Quedé como el deportista que sube al podio para que le cuelguen una presea dorada en el cuello. Soló que la ovación estaba dentro de mi alma. Así conocí al comandante Eloy Gutiérrez Menollo. Lo vi seguir caminando contrario al Sol que se ponía. Tuve la sensación de que iba envuelto en una nube de paz. Hoy, día 26 de octubre cerca de las 2 de la madrugada, he recibido la noticia de su deceso, sentí que perdía algo muy personal. Mi amigo y yo nos dirigimos a la funeraria a las 03 con 30, ya el cadáver lo habían llevado para la cremación.

Descanse en paz patriota cubano, no tengo más que darte que estas palabras que salen del corazón. Nos veremos cuando Cristo venga.

 

Ciclones que descubren miserias.

Miles de casas, o cosas, sin techo. Gentes que miran resignados cúmulos de pobreza y residuos de Revolución. Dueños de verde olivo, regordetes y rosados que ordenan la desgracia. El ciclón Andy cruzó y descubrió que la ciudad era una ruina. Que la Isla era una ruina. Que el país era una ruina y que sobre una ruina estábamos construyendo la otra ruina de Cuba.

 

 

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Una respuesta a No hay banderas a media asta, pero la patria está de duelo.

  1. Gutiérrez Menoyo hizo lo que hicieron muchos cubanos en su momento y sufrió el presidio castrista hasta el final. Quizás no sea un héroe si no un hombre que mantuvo sus principios.

    El ciclón no destruyo parte de nuestro país si no que puso al descubierto la destrucción causada por medio siglo de tiranía castrista.

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